Daily Archives: septiembre 27, 2008

Es un pura sangre.

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“Para el árabe su caballo es tan importante como sus hijos… A través de las edades, el caballo ha sido el major amigo del hombre, y los árabes, al desarrollar las cualidades de esta gran criatura, hicieron más de lo que ellos mismos se imaginaron. El caballo era el orgullo de la familia, y su desarrollo se seguía con gran interés y se dirigía con el amor más grande del mundo.
“… en cuanto al adiestramiento del caballo, desde el principio ellos determinaban que en todos los aspectos debería ser un pura sangre. Cuando el potrillo tiene unos pocos meses, tocan una campana y lo empujan hasta la tienda de su dueño… esto se repite día tras día hasta que semanas después, el inteligente animal, al oír la campana, automáticamente deja lo que está haciendo y se dirige hacia la tienda de su amo.
“Sin embargo, el día de la prueba se aproxima, un día en el que va a demostrar qué clase de bríos tiene… Es una prueba que determinará si se ha creado una bestia de 700 kilos o una criatura a quien se pueda llamar un “pura sangre”.
“¿Qué es entonces lo que le hacen? ¿Cómo pueden determinar su valor? Repasemos los detalles de esta prueba en la que él va a ganar su diploma o va a ser rechazado.
“El caballo tiene ya unos tres años y todos los días al sonar la campana, su respuesta ha sido siempre perfecta… No ha habido en él vacilación alguna al oír el tañido, sino que siempre se ha dirigido a la tienda de su dueño. Hasta ese momento no se le ha exigido un sacrificio muy grande. Sin embargo, en ese día de la prueba todo va a ser diferente. Lo dejan sin agua por tres días… Tiene la lengua seca como un trozo de cuero; al tercer día ha hecho de todo, excepto saltar la cerca, para buscar agua. Mientras se encuentra en este estado desesperante y cuando todo está listo, abren el corral. El animal salta como un ciervo y cuando está por llegar adonde se encuentra el agua, le tocan la campana. Si él continúa su camino, es rechazado inmediatamente; pero si regresa a la tienda de su dueño, lo consideran un pura sangre y se le envía a través de los mares, a los extremos de la tierra, donde  estén dispuestos a pagar lo que vale.” (To Whom It May Concern, Salt Lake City: Bookcraft, 1955, págs. 234-235.)