En 17 de Junio de 1877, Brigham Young relató lo siguiente en una conferencia:
Creo que me atreveré a contarles sobre otro evento que será tan maravilloso como cualquier cosa puede ser. Éste es un incidente en la vida de Oliver Cowdery, pero él no se tomó la libertad de decir tales cosas en una reunión como yo lo estoy haciendo. Les digo estas cosas y tengo un motivo para obrar así. Quiero llevarlas a los oídos de mis hermanos y hermanas y a los niños también, que puedan crecer en una comprensión de algunas cosas que parecen estar enteramente ocultos de la familia humana. Oliver Cowdery iba con el Profeta José cuando él depositó estas Planchas. José no tradujo todas las Planchas; había una porción de ellas selladas, como podemos aprender del Libro de Doctrina y Convenios. Cuando José obtuvo las planchas, el ángel le dio instrucciones de llevarlas de regreso al cerro Cumorah, lo cual él hizo. Oliver dice que cuando José y Oliver fueron allí, la colina se abrió y entraron en una cueva, en cuál había un cuarto grande y espacioso. Él dice no pensó, en ese momento, si tenían la luz de Sol o artificial; excepto que era tan claro como el mediodía. Colocaron las Planchas sobre una mesa; era una mesa grande que estaba en el cuarto. Bajo esta mesa había una pila de planchas hasta de dos pies (60 cms) de altura y había en conjunto en este cuarto más planchas que probablemente muchas cargas de vagón; estaban apilados en las esquinas y a lo largo de las paredes. La primera vez que fueron allí la espada de Laban colgaba sobre la pared; pero cuando fueron otra vez había sido quitado y colocado sobre la mesa al otro lado de las Planchas de Oro; estaba desenfundada y en ella estaban escritas estas palabras: “Esta espada nunca será enfundada nuevamente hasta que los reinos de este mundo lleguen a ser el Reino de nuestro Dios y su Cristo”.
( Journal of Discourses, reported by D.W. Evans, G.F. Gibbs, and others, (June 17, 1877), Vol. 19, 38
Hay al menos diez descripciones de historias de segunda mano de la cueva de Cumorah, sin embargo, el mismo José Smith nunca registró el episodio. (Cameron J. Packer, “Cumorah’s Cave,” Journal of Book of Mormon Studies 13/1, 50–57).
Como es mencionado previamente, el Cerro de Cumorah esta localizado en estado de Nueva York en lo que geologicamente se denomina un drumlin: es decir un montículo o pila de materiales de pequeño tamaño formado de laderas lisas y creados frecuentemente por debajo de hielo glaciar en movimiento. [Drumlin: Pequeña colina lisa, con aspecto de lomo de ballena, que suele aparecer en las llanuras glaciares detrás de las morrenas. Formada bajo el hielo del glaciar, está constituida por materiales diversos, mal estratificados, aportados por él. Por lo general se dan agrupadas y sus dimensiones son variables, aunque, por término medio, no suelen sobrepasar la longitud de un kilómetro, con una anchura en torno a 300 metros y entre 15 y 30 metros de altura. ] .
La inverosimilitud geológica de una cueva existente dentro de la colina como la descrita, sugiere que la experiencia en relación a los varios testigos fue muy probablemente una visión o una traslación sagrada a otra localidad (al igual que ocurre con la experiencia de Nefi en 1 Nefi 11:1).
John Tvedtnes apoya esta perspectiva:
La historia de la cueva llena de planchas y registros dentro del Cerro de Cumorah en Nueva York es a menudo dada como evidencia de que ese cerro (el de Nueva York) es el Cerro donde Mormon escondió las Planchas. Yorgason cita una versión de la historia de Brigham Young y se refiere a otras seis [historias] coleccionados por Paul T. Smith. Desafortunadamente, ninguna de las historias son de primera mano. La Colina de Nueva York en Cumorah es una morrena sepultada antiguamente por un glaciar en actividad. Está formada de grava y tierra. Geológicamente es imposible que la colina tenga una caverna y todos aquellos que han ido en busca de la cueva ha regresado con las manos vacías. Si, por consiguiente, la historia atribuida a Oliver Cowdery (y otros por otros) es cierta, entonces las visitas a la cueva de relato quizá representan visiones, quizás de algún cerro mucho más distante, pero no de eventos físicos.
(John A. Tvedtnes, “Review of Little Known Evidences of the Book of Mormon by Brenton G. Yorgason,” FARMS Review of Books 2/1 : 258–259)
Como quiera que el ángel Moroni haya salvado las Planchas de José en varias oportunidades previamente, no es irrazonable asumir que él fuera capaz de transportarlos a una posición diferente de la colina en Nueva York. Como Tvedtnes indica, “¿Si verdaderamente podrían ser cambiados de sitio, por qué no a México, por ejemplo?”.
El cerro de cumorah esta en nueva york? – mundolds, extracto.
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