A mi me encantan los domingos de ayuno y cuentimonios, enserio. Me entretengo n con esas historias, anécdotas e inclusive de vez en cuando chascarros que ocurren en la capilla el primer domingo de cada mes. Pero este domingo estoy asustado!, vamos a ir a la capilla con una familia que por primera vez visitaran una sacramental, y mi experiencia me dice que siempre las cosas mas raras que se viven en las reuniones de testimonio ocurren justamente cuando vamos con gente nueva a la Iglesia… tengo varias historias misionales de esas….
Pero bueno, igual a mi me gustan los cuentimonios pero a veces como que se pasan de la ralla. Claro que hay algunos que no me gustan, por ejemplo esos de los lideres que hablan de que hay que dar testimonios simples, sencillos y directos y apenas termina la santa cena se paran a sermonear 5 o mas minutos, en un ejemplo perfecto de Testimonio Lechuga. Así que el primer coscorrón del tipo “ya poh, den el ejemplo” a los lideres que no saben dar un testimonio como se debe en el domingo de ayuno y testimonio.
Otra cosa que a veces me entretiene aunque a veces ya no lo encuentro ni espiritual ni divertido, son los orgullosos padres que suben con sus niños chiquitos que con suerte saben hablar y les hacen dar su testimonio. No se por que siempre alguien hace eso, pero lo que si se es que 9 de cada 10 veces el niño se queda callado y el papa termina diciendo cualquier cosa o peor, el niño se pone nervioso y comienza a llorar. Esta super bien eso de enseñar a los niños a dar su testimonio, pero, saben?, yo creo que la noche de hogar puede que sea el lugar mas acorde para ello.
Ahora que me acuerdo, también hay una casta especial de early testifiers que tienen una predilección especial de ser los primeros en dar su testimonio cada domingo. Hay algo raro respecto a la edad en estos casos: Si son chicos, suelen dar el mismo testimonio cada mes casi sin variación, pero si son grandes, por lo general tienen una predilección en contar cada domingo una historia diferente de cosas que les pasaron en la semana, lo cual no es un problema excepto que algunas veces las historias son largas, largas, laaaargassssssss……
Si, estoy de acuerdo con que un testimonio es un testimonio. Sencillo, conciso, de principios básicos. Si tengo que dar un testimonio, por lo general trato de que sea asi, aunque no niego que siempre me ha gustado escuchar una que otra historia en las capilla, de hecho a veces aprendo cosas muy interesantes de quizas imperfectos pero muy sinceros testimonios dados, sin embargo a veces es como mucho y de vez en cuando llegan a ser un poco embarazosos, lo cual no es problema cuando quedan “en familia” pero pucha que me ponen nervioso cuando llego con gente nueva a la capilla, como…. este domingo 🙂
Deseenme suerte.
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Autor: Tate, George S.
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