
por Axel.
Este domingo todo iba de forma normal y corriente, incluso en la reunión de consejo de barrio no hubo indicios de algo extraño a lo normal. Luego del primer himno y la oración, empezó el tiempo de anuncios y relevos. Se paro el presidente de estaca. Cuando lo vi pensé que llamarían a alguien a la estaca como es normal, sin embargo este hombre blanco, alto, sencillo y serio dijo: “brindamos un voto de agradecimiento a el obispo por su labor durante este tiempo y le extendemos su relevó”. Ese momento fue rápido e impactante y me hizo pensar en muchas cosas que (según creo) muchos de nosotros debemos vivir y sentir cuando relevan a un obispo.
Me puse a pensar en algo que dijo una hermana (en son de chiste) luego que termino la reunión sacramental, “no vengo más”. Esa frase es clásica y un escudo para poder inactivarse y muchos miembros la usan y no van mas simplemente.
Otros se inactivan porque “no me gusto el nuevo obispo” o “es muy joven, que va a saber el” y otros dicen “llevo mil años en el barrio y este lleva súper poco”. Sin importar la escusa, no van mas y simplemente es porque dejaron por un segundo pasar a satanás a su corazón y el les pillo volando bajo e insto a sus mentes a que se alejaran. Es casi como pensar “uhhh buenísima tengo la excusa perfecta para no ir mas!”.
He sabido de miembros que se inactivan por el cambio de obispo hasta cuando llamen a otro nuevo y realmente cuando han llamado a otro nuevo van! (eso me parece muy extraño). Eso es apoyar a las personas y no a los líderes, es creer en el líder político democrático, es decir, elegidos por la masa, no por Dios y hecho saber al hombre por medio de la inspiración.
Deseos, candidatos y postulantes al asiento del obispado son muchos. Algunos tienen grandes atributos y otros no tanto (incluso hay aquellos que se auto proponen), pero uno solo el elegido para SERVIR a los demás y ese uno, sea feo, bonito, gordo, flaco, profesional, con o sin oficio, con mucho dinero o sin el, es elegido por el Señor y es nuestro deber apoyarle y seguirle por su manto no por lo que fue o pensamos y sabemos que es.
Luego de que llamaron al nuevo obispo y comenzó la santa sena, me puse a orar y pude sentir que el nuevo obispo y su obispado eran llamados por Dios y que no importando nada debía seguirles y hacer lo que me pidan no importando lo que yo piense de ellos, sea ese pensar bueno o malo.
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