La misión, un privilegio en nuestra vida

http://www.dearelder.com/media/_images/web_sites/imgid_v9.jpgpor FranKo

He notado que nuestra juventud hoy más que nunca tiene una gran inquietud por el futuro, se preocupan que será de sus propias vidas y en prepararse adecuadamente para afrontar de una forma seria los desafíos exigentes que les presentará la adultes, desean tener éxito profesional, muchos de ellos tienen un anhelo por su bienestar, tratan de encontrar cuales son sus fortalezas y procuran desarrollarlas, es decir están muy conscientes de lo que se requiere de ellos y ellos mismos tienen grandes expectativas de si mismos, entienden lo que los líderes hablan respecto a la educación, al progreso personal, el aprovechar su valioso tiempo y tomar buenas decisiones.

Todo ello es muy positivo y habla muy bien de ellos pues claramente tienen una visión mucho más amplia que nuestra generación acerca de sacar el mejor provecho de las oportunidades que se nos presentan, pero hablando con algunos de ellos les pregunto lo que piensan acerca de servir una misión…y muchas veces con un poco de incomodidad guardan silencio o responden como murmullando en forma confusa expresando que lo que les importa en primer lugar son sus estudios seculares y luego servir una misión.Uno puede pensar que esto se debe producir en jóvenes que son miembros de la Iglesia hace poco o de padres no miembros de la Iglesia, sin embargo y para sorpresa de algunos este tipo de respuestas es apoyado por algunas familias que han pasado toda su vida en la Iglesia.

Entonces me pregunto ¿Qué es primero servir una misión o asegurar una carrera académica?

He meditado mucho en este tema, de hecho yo también en mi tiempo pasé por esa decisión y por lo mismo me di cuenta que fue la primera oportunidad verdadera en que tuve que poner a prueba mi fe.

He visto que muchos padres no han adoctrinado adecuadamente a sus hijos ni han hecho los arreglos económicos para que ellos tengan el honor de representar al Señor, por lo tanto cuando llega el momento de tomar la decisión, se piensa que no se está preparado para enviar a los hijos y por otro lado hacerles dejar los estudios a la mitad es muchas veces un riesgo pues los jóvenes después de la misión vienen con una actitud diferente y cambian completamente de gustos.

Seguramente han visto algunos jóvenes que han vuelto de la misión y han dejado sus proyectos a mitad de camino por diferentes problemas ya sea financieros, emocionales o de otra índole.Sin embargo justamente para esos jóvenes que buscan la mejor decisión que puedan tomar y también a sus padres, les doy la receta:

“Da oído, mi siervo John, y escucha las palabras de tu Jesucristo, tu Señor y Redentor.

Pues he aquí, te hablo con claridad y con poder, porque mi brazo cubre la tierra.Y te declararé lo que ningún hombre sabe, sino tú y yo únicamente, porque muchas veces has deseado saber de mí lo que para ti sería de mayor valor.

He aquí, bendito eres por esto, y por haber declarado mis palabras que, de conformidad con mis mandamientos, yo te he comunicado.Y ahora bien, he aquí te digo que lo que será de mayor valor para ti será declarar el arrepentimiento a este pueblo, a fin de que traigas almas para mí, para que con ellas reposen en el reino de mi Padre, Amén” (DyC 15).

Hermanos que nos falte la fe, mas valemos nosotros que unos cuantos pajarillos verdad? (Mateo 27:25-34).

Otra pregunta que cabe preguntarse es ¿a qué voy a una misión?

Muchos de nuestros maravillosos jóvenes pensarán que es para desarrollar su espiritualidad, para fortalecer su testimonio y el desarrollo personal, pues lo relacionan con el proceso que están viviendo en sus vidas enfocados en su propia persona, buscando sus fortalezas y debilidades encontrando su propio potencial, sin embargo, ese no es el verdadero propósito, no es la razón más noble por la cual servimos al Señor por dos años.

Tampoco el propósito de servir una misión es reformar a un joven o enviarlo para que pueda mantenerse activo.

No es un paseo de turismo ni para conocer gente, ni hacer amigos, ni tener a una familia para llegar después de la misión.

Cito del Manual de Instrucciones de la Iglesia:

“El servicio misional de tiempo completo es un privilegio de los miembros de la Iglesia que son llamados mediante la inspiración por el Presidente de la Iglesia. El servicio misional es literalmente servicio al Señor y a su Iglesia. Su objeto principal no es el desarrollo personal del misionero, aun cuando el servir con rectitud invariablemente brinde este resultado”.

Es un trabajo exigente, sin duda es para aquellos que sean dignos y que física y mentalmente sean capaces de hacerlo, tampoco es un derecho que se gane por ser miembros de la Iglesia sino que es un privilegio, un maravilloso don y oportunidad, requiere el compromiso de vivir de una forma ejemplar, siguiendo en una forma completa y sin limitaciones los mandamientos y las normas de la misión.Todas esas cosas igualmente se obtienen como valor adicional pero la razón principal tiene que ver con responder a la admonición del Salvador por medio del Presidente de la Iglesia:

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amen” (Mateo 28:19-20).

La preparación para la misión debe comenzar a temprana edad. Los padres, los líderes de la Iglesia y los maestros deben dar gran importancia a esa preparación. Los líderes deben velar por los jóvenes especialmente por aquellos que tengan dudas en cuanto a servir una misión, los padres deben entender lo que se esperará de sus hijos cuando sirvan una misión y por tanto esto les ayudará para prepararles mejor.

Un buen misionero no se produce sólo por casualidades de la vida, si sus líderes y padres le preparan adecuadamente entonces, estarán preparando una mejor generación de misioneros, el Profeta ha hablado en cuanto a los estándares y hace algunos años se ha subido la norma de excelencia para calificar, se ha preparado un Manual unificado Predicad mi Evangelio, personalmente lo encuentro excepcional, lo he leído completo y me esfuerzo por cumplir parte de sus metas, ahora los misioneros ya no enseñan charlas memorizadas como hace algunos años, lo cual requiere por supuesto que tengan la capacidad de sintetizar, adaptar los mensajes de una forma mucho más personal a sus investigadores, del mismo modo hoy en día las personas conocen un poco más acerca de la Iglesia, por tanto las dudas son más específicas y difíciles de resolver, esto requiere de parte de los misioneros una mayor espiritualidad, una mejor capacitación y mas compenetración entre compañeros. Se ha subido también las exigencias para los conversos, requiriendo que los conversos tengan un testimonio más consolidado acerca de la Iglesia, eso implica una mayor capacidad de enseñanza. Allí intervienen más actores, entonces hay que saber incluir a los miembros en el proceso.

Del mismo modo se requiere que los misioneros trabajen en una forma desenvuelta con los líderes de los diferentes barrios y ramas en los que sirvan, en algunos casos inclusive hasta sirven dentro de los llamamientos locales cuando no hay liderazgo suficiente.

Se requiere que aproveche cada oportunidad para enseñar, se requiere mayor concentración e intensidad, así como Ammón en el Libro de Mormón que cuando se dispersaron los rebaños del rey de los lamanitas pensó inmediatamente en una oportunidad para ganarse el corazón de sus hermanos y predicarles así el Evangelio. Podemos observar de esta forma más claramente, que un misionero mejor preparado puede convertirse en una ayuda tremenda en la obra misional.

¿Acaso no han visto ustedes a un misionero que irradia un poder espiritual que hace que simplemente sigamos su consejo?, en particular yo si lo he visto.

Se requiere que los jóvenes desde la niñez ,durante la primaria y luego en los hombres y mujeres jóvenes puedan aprender a trabajar con metas y esforzarse para cumplirlas, eso les dará la habilidad de ser tenaces, de no dejar pasar ni siquiera una oportunidad, de trabajar infatigablemente cuando hay un objetivo de valor por delante, esto se logra enfatizando en los programas de logros tanto de la primaria como en sus organizaciones de jóvenes, de hecho examinando las metas de Cumplir Nuestro Deber a Dios vemos que la mayoría de ellas están relacionadas con la preparación para ser misioneros, desde leer El Libro de Mormón, memorizar los artículos de fe, aprender algunos pasajes de las escrituras, aprender otro idioma hasta la preparación financiera para la misión.

Me maravilla el plan inspirado del Señor, pues en la edad en que los jóvenes comienzan a mirar introspectivamente buscando sus fortalezas y debilidades, el Señor los toma y les hace olvidarse de si mismos para preocuparse del prójimo, esto sin duda abre sus sentidos y se dan cuenta que no son los únicos que existen, que la tierra tiene otros seis mil millones de habitantes con problemas muchas más importantes que los de él, y pueden encontrar una razón de mucho más valor en su existencia, creo que cada misionero retornado puede testificar que ha aprendido a trabajar codo a codo con el Señor, a expresarle nuestras angustias y nuestras alegrías, por medio de esas maravillosas experiencias espirituales nos damos cuenta que si somos fieles podremos ser instrumentos en las manos de Dios para bendecir la vida de los demás, y esa sensación nos llena de gozo y de felicidad.Es ese Espíritu el que nos une de una forma eterna con nuestros conversos y lo que nos hace recordar todas esas experiencias con un profundo suspiro.

Definitivamente cuando nos perdemos en el servicio a nuestros semejantes, nos encontramos de nuevo, renovados, fortalecidos, casi invencibles, protegidos por huestes Celestiales, dispuestos a cruzar hasta la misma selva sin miedo a nada, ni siquiera a los perros que estarían ansiosos por degustar parte de nuestra humanidad.

Lo más maravilloso de todo es ese sistema de etapas que tiene el Señor, ejercimos la fe y vamos a la misión y luego viene la bendición, el crecimiento espiritual y una visión mas profunda de las cosas, cumplimos y llegamos y viene el otro desafío, el matrimonio, sin duda hay cosas que uno no comprende hasta que entra en este Orden Celestial. Élder Amado nos enseñaba que hasta que José Smith no se casó, no le fueron entregadas las planchas de oro, ¿acaso no es eso interesante?

Seguramente tiene que ver con las mayores responsabilidades y nuevamente en olvidarse de uno mismo y preocuparse por nuestro prójimo (nuestra esposa), lo cual se ve acrecentado con la presencia de nuestros amados hijos, lo cual trae mayor luz y entendimiento, más sabiduría, mayor gozo, aún hasta la plenitud, y se ve acompañado de mayores responsabilidades en nuestro hogar, en nuestro trabajo y en la Iglesia.

Nunca rechacen un cargo en la Iglesia, nunca digan no puedo, apóyense en las escrituras, en la oración, en sus familias, en lo que puedan…y sigan adelante.

Cuando pasamos por las etapas de nuestra vida en la forma en que el Señor nos la presenta, sin duda tendremos éxito, pues ya no mediremos nuestros logros en cuánto facturamos a fin de mes, cuanta gloria y honor hemos logrado en nuestro trabajo sino más bien en el proceso de imitar a nuestro Padre Celestial, enseñando a nuestros hijos, compartiendo con nuestra esposa, dando lo mejor de nosotros a nuestro prójimo y en el proceso siendo llenos del Espíritu.

Testifico en forma personal que no existe nada que llene más nuestra alma que esforzarse por cumplir esas etapas que va poniendo nuestro Señor en nuestro camino, es sabio que sea en ese modo, porque es la manera del Señor.

Para los jóvenes que piensan que la misión no es tan importante les digo desde el centro de mi corazón, y con todo mi amor que están equivocados, no hay nada más importante que servir al Señor por esos dos años maravillosos, allí le van a conocer personalmente, que maravilloso es eso, conocer personalmente a nuestro Señor, sentir su amor, expresárselo a otros por medio del Espíritu, eso es algo poderoso, es algo que desarma cualquier ejército que se nos oponga.

Cuando un joven va a la universidad se prepara para la vida, pero cuando va a la misión se prepara para le eternidad.

No es necesario elegir entre una y otra, se pueden y se deben cumplir ambas, pero primero el Reino de Dios y su justicia pues las otras cosas serán añadidas.

Me encanta el Evangelio, me encantan estas cosas sencillas, porque son tan fáciles de comprender y por nuestra testarudez a veces resultan tan difíciles de aplicar, pero cuando lo hacemos nos va “cayendo la teja” hasta que podemos comprender el plan maestro de Nuestro Padre Celestial.

13 Responses

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  1. 1

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    Excelente mensaje,muchas felicitaciones. Realmente la misión es una oportunidad de servicio maravillosa y única. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas lestas cosas os serán añadidas”

    http://www.mormonsud.blogspot.com

  2. 2

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    Esa es la triste realidad en muchos casos.

    Pero esa pregunta que haces admin, no es tema nuevo.

    Esto que voy a mencionar es un caso de la vida real.

    Hace mucho tiempo, se le ofrecio la oportunidad de servir en una mision a un muchacho que nacio de padres miembros, pero el joven no quizo. Los lideres trataron varias veces de motivarlo e invitarlo para servir como misionero, sin exito alguno. Y ahora esta persona que concientemente no quizo servir en una mision, es Presidente de Estaca.

    Desconozco la razon por la cual el Presidente rechazo la oportunidad misional.

    El Pte Kimball y tambien otros lideres en su tiempo, en algunos de sus discursos y escritos, hablaron mucho sobre la obra misional, y mencionaban casos reales de jovenes que se negaban a servir una mision por muchas razones.

    Mañana comento mi opinion respecto al tema.
    Saludos.

  3. 3

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    dos puntos que debes tener en consideracion:

    1) La politica actual de que todo joven varon debe prepararse para servir una mision es desde 1974. Antes de eso no era “mandamiento” como lo es ahora.

    2) Como todo mandamiento, uno puede ver si lo cumple o no, no estamos obligados, y como todo pecado (en este caso por omision), por un lado, esta el arrepentimiento, y por otro lado, son temas personales entre el infractor y el Señor, que no nos competen a nosotros.

  4. 4

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    Algunas razones por las cuales a los jóvenes les cuesta tomar la decisión de servir:

    1.- Desde pequeños, los padres “castigan” a sus hijos con la Iglesia… como es esto?? Si se portan mal o les va mal en la escuela, no van a las actividades de la primaria, o no van a la mutual, o a seminarios, hasta que mejore su conducta.

    2.- Los padres no dejan ir a sus hijos a las mutuales o seminarios porque tienen que estudiar (desde pequeños les están inculcando que el estudio secular es mas importante que el espiritual)

    3.- Hay que ahorrar dinero para el estudio de los niños… pero para los campamentos o la misión, no importa, total, la Iglesia paga…

    4.- La mayoría de las mutuales de los HHJJ son jugar a la pelota y comer completos (perros, Hot-Dog, etc)

    Creo que debemos motivarlos enseñandoles desde pequeños a poner el Reino de Dios en primer lugar. Y para los que tuvimos la bella bendición de servir una misión, compartir las experiencias que tuvimos, de tal manera que ellos sientan el deseo de vivir experiencias similares y no sólo de salir a una misión por que es una “obligación”

    (JDA, el Pdte Monson tampoco sirvió una misión, se casó muy joven, ahora es el profeta… mmm… no juzgaría eso, de verdad)

  5. 5

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    Este es un tema… en el barrio eclesiástico en que vivo, de todos los prebíteros que hay, mi hijo es el unico que va en una misión, debe estar enviando su llamamiento a fines de esta semana, por lo tanto es algo que está en desarrollo ahora. Para mi es una gran emoción y ancla de fortaleza, lo veo estudiar, lo veo prepararse, lo veo pasar todas las vallas, y he estado junto a él, yo mismo serví en una misión regular, pero con una profunda e indescriptible tristeza veo como los demás jovenes no tienen el mismo horizonte y lo más espantoso es que esos jovencitos no son acompañados por sus padres… como ellos dicen, sus padres “no están ni ahí”… me encanta la reflexión que la misión es una preparación para la eternidad.

  6. 6

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    cuidado con poner como ejemplo de no servicio al presidente monson, en sus tiempos, no era una obligacion/mandamiento como lo es ahora el servir mision para todos los jovenes.

    Aun mas, el consejo de sus lideres fue el engancharse a la marina y luego de su paso a reserva, estudiar y casarse, cosa que el cumplio plenamente.

    Por tanto, creo que comparar la no mision del presidente Monson con la no mision de gente en las ultimas decadas, es comparar peras con manzanas, ya que las condiciones eran distintas. Para Elder Monson, no era un “mandamiento” como lo es para nosotros.

  7. 7

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    Por eso po… por eso puse el ejemplo… como ejemplo del punto 1 de tu comentario anterior…

    Es que esos comentarios de “no fue misionero y ahora es Pdte de Estaca”, no me gustan mucho… la misión es una experiencia increíble, pero no determina la clase de líderes que seremos en un futuro… conozco retornados que mejor ni hablar, y personas que NO TUVIERON LA OPORTUNIDAD, y son excelentes líderes…

    Esop… espero se entienda porque yaaa me enrede otra vez =P

  8. 8

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    LA MISION ES UN TIEMPO DE PREPARACION PARA EL QUE ASI LO DESEA,EL HABER SIDO PARTE DE LA COMVRCION DE UNA PERSONA EN ESE TIEMPO ES UNA FELICIDAD QUE NO TIENE COMPARACION,Y SIN DUDA SON 2 DE LOS MEJORES AÑOS EN NUESTRA VIDA,QUE N.P.C. NOS BENDIGA Y NUNCA DEJARE DE DARLE GRACIAS POR HABERME COSIDERADO PARA TAN ALTA POSICION,LA DE SER MISIONERO DE SU IGLESIA.

  9. 9

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    A algunos les cae la teja demasiado tarde de que debieron haberse ido a una misión. La experiencia Misional no la cambio por nada.
    Por otro lado es más fácil enseñar a nuestros hijos que hay que irse a la misión si uno fue ex-misionero que si no lo fuimos.
    No se si existe una estadística pero sería interesante saber que porcentaje de hijos de ex-misioneros van a la misión contra el porcentaje de los hijos que van a la misión de padres que teniendo la oportunidad de ir a la misión no lo hicieron.

  10. 10

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    Momentito….

    Lean bien mi primer comentario, en ningun momento estoy juzgando, criticando o mucho menos condenando al presidente de estaca, de ser asi mi apostasia seria clara. Solo comentaba el hecho de que una buena persona y capaz fisica y espiritualmente se nego a servir una mision, pero ahora el Señor le ha dado un llamamiento de mucha responsabilidad. No se me malinteprete porfavor.

    Admin lo que dices sobre el Pte Monson es cierto, tambien el Elder Oaks en su momento no pudo servir una mision por un llamado militar.

    Porque un joven en estos dias no desea servir una mision? Creo que seria una respuesta muy compleja. Hay miles de razones.

    Quiza porque han puesto su corazon en las cosas de este mundo y aspiran tanto a los honores de los hombres, dice la escritura.

    O quiza porque creen que el Sacerdocio es como una medalla, que hay que andar mostrando a todos que soy un poseedor del poder divino, pero no tengo que servir al Señor ni a los demas para que ese poder tenga efecto. (Grave error.)

    O quiza porque creen que los estudios o un buen salario tienen mas valor que dos años en el servicio misional.

    O talvez porque no deciden aun si servir a Dios o a mamón. (Otra escritura)

    O simplemente porque creen que esos dos años de mision se pueden aprovechar mejor haciendo otras cosas.

    Las razones por las cuales los jovenes no desean servir son tantas, que es imposible numerarlas.

    Aunque ya se sabe que la mision no es un requisito para la exaltacion, seria diferente si muchos jovenes supieran que al servir en la mision y olvidarse de uno mismo en el acto, se sirve al Señor, y a la vez uno se purifica, y se acerca mas al cielo de manera tal que el espiritu sera nuestro guia y nos ayudara a escoger las mejores decisiones en toda nuestra vida. Y que el gozo que se siente es indescriptible cuando las personas cambian de su estilo de vida vano y mundano a un plano mas elevado y digno gracias a la luz del Evangelio. Y que no hay nada de mayor gozo para nuestro padre eterno que traer mas almas a su reino. No son estos grandes privilegios y bendiciones?

    Saludos.

  11. 11

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    tengo dos casos cerca de mi circulo de amistades en la iglesia, el primer caso su papá no era miembro y su mamá si, de su familia era el primer miembro que quedó en la U y con sólo 17 años, más encima en una carrera que en ese tiempo era boon (ingenieria en informática), la cosa que cuando le llegó el tiempo de servir una misión el papá le dijo que él no pagaba su misión sino que solo la U, entonces mi amigo ahí estuvo entre la mision y la plata para estudiar, prefirió la U. Durante los próximos años todos salimos a la misión menos él. Nosotros nos juntamos a conversar y nos reimos mucho de los chascarros que pasan en la misión y las buenas vivencias espirituales etc, etc… y él entre medio de nosotros y un día me dijo que él hubiese deseado ir a la misión. Me dió harta pena, por que en ese tiempo no existía el Fondo Perpetuo de la Educación, pero salió al poco tiempo después que él negó servir, yo le dije que si hubiese puesto a Dios primero antes de su miedo de no tener plata para pagar sus estudios, la misma iglesia (como recompensa) le hubiese ayudado a pagar sus estudios!!!, no se hubiese demorado 11 años en sacar su título (por que eso demoró) y se hubiese casado con su esposa hace harto rato ya y no haber esperado casi 10 años para hacerlo…. pero por falta de fe, todo se le alargó… todos sus planes y sueños y lo peor no tiene esas experiencias para compartir con nosotros y solo nos mira y escucha, pucha que es fome para mí, me da mucha lata por él por que es mi amigo y hubiese querido que gozara de las bendiciones de haber servido una misión como todos los del grupo.
    El segundo caso era hijo de un obispo (ojo OBISPO) aplicó a la U y quedó más encima en la Santa María de Valpo (ultrapop) y fue su papá quien no le quiso apoyar!!!!, hasta que conoció a una chica que lo apoyó en irse a la misión y aun en contra de sus padres lucho por si sólo (más ella) para salir a la misión, hasta que sus padres comprendieron el deseo de su corazón y lo apoyaron pero ya fue al último po, cuando solo estaba por esperar su llamamiento… y ahora anda por allá en Argentina predicando feliz de la vida, sabe que no será fácil regresar a la ingeniería menos en esa U que son tan ataosos, pero confía en Dios y que todo saldrá bien cuando haya “Ido y hecho lo que el Señor manda”.

  12. 12

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    MANDAMIENTO O NO, ES UNA EXPERIENCIA QUE NADIE SE PUEDE PERDER, ES UN PEQUEÑO DIEZMO INSIGIFICANTE QUE HACEMOS HACIA EL SEÑOR, DIGO INSIGNIFICANTE PORQUE ES MAS LO QUE EL SEÑOR NOS DA DESPUES DE SERVIR UNA MISION QUE EN NINGUNA EPOCA ANTERIOR DE NUESTRA VIDA.
    EL SER MISIONERO RETORNADO NO TE GARANTIZA UNA PRESIDENCIA DE ESTACA, NI UN OBISPADO, EN REALIDAD LA VIDA DESPUES DE LA MISION ES MUUUCHISIMO MAS DIFICIL PERO ES EL MEJOR MOMENTO DE DEMOSTRAR CUANTO NOS CAMBIO ESA EXPERIENCIA MISIONAL.
    ALGUNA VEZ ESCUCHE A UNA AUTORIDAD GENERAL DECIR QUE LO QUE APRENDEMOS EN 2 AÑOS ES LO QUE UN JOVEN NORMAL APRENDERÁ EN 20 AÑOS. ESO ES VERDAD!! LA VIDA DESPUES DE LA MISION REFLEJARA CUAN BUENOS O MALOS MISIONERO FUIMOS, LO DIGO PORQUE HAY UNA GRAN CANTIDAD DE RETORNADOS INACTIVOS QUE SE CONVIERTEN EN UNA CARGA PARA SU FAMILIA, EL OBISPO Y EL BARRIO EN GENERAL, EN VEZ DE LLEGAR A FORTALECER Y APORTAR ESOS 20 AÑOS DE EXPERIENCIA.
    SI VAMOS A LA MISION SIN UN TESTIMONIO, AUNQUE SEA PEQUEÑO; ESTA FRITO!! PERO SI VOLVEMOS CON EL MISMO TESTIMONIO CON QUE NOS FUIMOS, NUESTRA VIDA SERÁ UNA CADENA DE ERRORES QUE NOS LLEVARÁ A ALEJARNOS FACILMENTE DE LA IGLESIA.
    UN ABRAZO A TODOS.

  13. 13

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    La Misión es un privilegio para todo varón digno y se tiene que enseñar a cada joven a esforzarse a que pueda cumplirla honorablemente. La misión es una experiencia muy bonita que le ayudará a los jóvenes a poder fortalecer su testimonio, estar más cerca del Señor y adquirir experiencia para futuros llamamientos. No hay un sólo día de mi vida el que no me de las gracias a mí mismo el haber ido a la Misión, fue la decisión más importante y más acertada que he tomado en mi vida, fue un tiempo en el que pude ser instrumento en las manos del Señor para dar a conocer su Evangelio. Independientemente de las aspiraciones que deseemos en esta vida, la Misón jamás debe pasar a un segundo plano, debe ser lo esencial porque nuestros jóvenes deben pensar de que siempre debemos colocar al Señor en primer lugar en nuestra vida. Mientras un joven esté física y espiritualmente preparado para ser misionero, los estudios, el matrimonio y nuestros sueños pueden esperar…

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