Daily Archives: abril 17, 2011

¿Un mapa autorizado del Libro de Mormon?

Este es un extracto de la introduccion de libro “Un escenario para el Libro de Mormon” de John L. Sorenson. Me parecio muy interesante de como Sorenson (academico e investigador de BYU) antes de comenzar el libro hace una apreciacion de las ideas de algunos miembros de la Iglesia respecto a temas como la ubicacion geografica de las tierras del libro de mormon, mostrando como Jose Smith pronuncio algunas ideas al respecto las cuales algunos podria tomar como “la verdad por que lo dijo Jose Smith” pero a pesar de ello, Jose puso en tapete otros puntos de vista y otros lideres de la Iglesia (del tipo lideres eruditos) simplemente tuvieron serias dudas de las palabras de las opiniones de Jose al respecto (lo que algunos veria como “inaceptable” al no creerle al mismísimo Jose Smith). Lo que mas me gusta es la conclusion del analisis de Sorenson, la cual es similar y aplicable en varios temas que pueden ser considerados “conflictivos” y en las cuales algunos esperan una respuesta unica, o mejor aun, algunos otros creen tener la respuesta unica, por lo menos yo soy mas de la opinion de Sorenson, cual es esta?. Bueno, lean el articulo completo primero y me entenderan a donde queria llegar. Que lo disfruten.

Algunos Santos de los Ultimos Días se enfrentan a problemas como el de la geografía del Libro de Mormón recurriendo automáticamente a los líderes de la Iglesia para encontrar respuestas. Parece apropiado, entonces, comenzar preguntandonos si la geografía del Libro de Mormón ha sido determinada por estos líderes o no.

Las fuentes históricas no nos indican que entre las instrucciones que Moroni dio a José Smith se incluyera la geografía, ni tampoco José Smith declaró tener inspiración sobre el asunto. Las ideas que él expresó más tarde, acerca de la localización de los hechos de los que se habla en el libro, aparentemente reflejaban lo mejor de su opinión personal. Lo que parece la primera interpretación consensuada de la geografía del Libro de Mormón de él y de sus asociados era amplia: la tierra del sur era la totalidad de América del Sur, la tierra del norte, el continente norteamericano.

Un indicador de esto es un registro manuscrito de 1836 de Frederick G. Williams, que atribuye a José Smith la declaración de que: “Lehi y su tripulación desembarcaron en el continente sudamericano, en Chile, a treinta grados de latitud sur.”1 Líderes de la Iglesia como B. H. Roberts y John A. Widtsoe, ambos críticos prudentes, vacilaron al aceptar el origen de la declaración del profeta,2 sin embargo ciertamente no sería sorprendente que el profeta haya sostenido alguna vez este punto de vista, ya que otros primeros miembros parecen haberlo creído.3 (Williams dijo más tarde que la declaración sobre Chile le fue hecha a él por un ángel en vez de por José Smith.)4 En vista del hecho de que, con el tiempo, las ideas del Profeta sobre otros temas maduraron, sus ideas sobre la geografía del Libro de Mormón podrían haber experimentado un cambio. En 1842, un editorial en el periódico de la Iglesia Times and Seasons (del 15 de septiembre, páginas 921-22) afirmaba que “Lehi… desembarcó un poco más al Sur del Istmo de Darién (Panamá).” José Smith había asumido seis meses antes (pág. 710) la responsabilidad exclusiva por el contenido del periódico, a pesar de que el editor oficial era John Taylor. El lugar que se menciona es, naturalmente, alrededor de tres mil millas al norte del punto de Chile que menciona la cita de Williams.

En el plazo de pocas semanas apareció otro artículo sobre geografía en el periódico. Un notable “best-seller” de aquel tiempo era el libro de John Lloyd Stephens Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatán,5 publicado en 1841. En el número de septiembre de 1842 se hizo una reseña entusiasta del libro de Stephens, con extensos extractos del fascinante relato, que describía las maravillas de las ruinas mayas, por primera vez en una fuente de lengua inglesa fácilmente accesible. Al comentar el primer extracto, el anónimo escritor afirmó que los nefitas “vivieron alrededor de la estrecha franja de tierra, que ahora abarca Centroamérica, con todas las ciudades que se encuentran allí” (pág. 915). Dos semanas después el escritor llegaba a una nueva conclusión:

Desde que nuestro “Extracto” del libro “Incidentes de viaje” etc. del señor Stephens fue publicado, hemos encontrado otro hecho importante relacionado con la veracidad del Libro de Mormón. América Central, o Guatemala, está situada al norte del Istmo de Darién y en otro tiempo abarcaba varios cientos de millas de territorio de norte a sur. La ciudad de Zarahemla, incendiada en el tiempo de la crucifixión del Salvador, y reconstruida más adelante, se encontraba en esta tierra.

El autor del artículo añadió, con frases pintorescas pero con cautela digna de elogio,

No vamos a declarar categóricamente que las ruinas de Quirigua (en Guatemala) son las de Zarahemla, pero cuando la tierra, y las piedras, y los libros narran la historia tan claramente, somos de la opinión, de que se requerirían más pruebas de las que los judíos podían aportar para probar que los discípulos robaron el cuerpo de Jesús de la tumba, para demostrar que las ruinas de la ciudad que nos ocupa no son las que se mencionan en el Libro de Mormón.

No tenemos seguridad de que las declaraciones del periódico fueran hechas por José Smith aunque él tenía la responsabilidad editorial del mismo. Ni tampoco podemos estar seguros mediante otra fuente de la conclusión a la que llegó sobre el asunto. Tanto si el profeta personalmente creyó que las tierras nefitas se encontraban en Centroamérica o no, los líderes que se asociaban diariamente con él sintieron que esta era la mejor contestación a la pregunta “¿dónde?”. Incluso podría ser más importante para los Santos de los Ultimos Días darse cuenta de que ellos la consideraban como una pregunta abierta, para ser meditada e investigada, y ellos complementaban su estudio de las escrituras con los mejores recursos del limitado saber secular que les era accesible en aquel tiempo. Veintitrés meses después de las afirmaciones del Times and Seasons, murieron José Smith y su hermano Hyrum. Los sucesos que se acumularon durante este agitado periodo anterior al martirio del profeta, le dejaron escaso tiempo libre para estudios de geografía. Sin embargo, una afirmación de orson Pratt, de 1848, demuestra la continuidad de las ideas expresadas por el Times and Seasons seis años antes. Los nefitas, dijo Pratt, “habitaron las ciudades del Yucatán durante el tiempo en que fueron atacados y expulsados de la tierra del sur”,6 obviamente esto excluye a Panamá como “la estrecha franja de tierra”.

La preocupación principal de la siguiente generación de Santos fue simplemente sobrevivir. Cuando más adelante, durante el siglo XIX, se reavivó el interés por la geografía del Libro de Mormón, los líderes de la Iglesia tuvieron cuidado de no dejar que se produjeran divisiones entre los Santos por esta cuestión o que las opiniones se convirtieran en dogmas. El Elder George Q. Cannon, una de las fuerzas intelectuales de aquel tiempo en la Iglesia, dijo en 1890:

Existe la tendencia, que se manifiesta con fuerza en estos momentos entre algunos hermanos, de estudiar la geografía del Libro de Mormón. … Se pide a menudo a los hermanos que dan discursos sobre las tierras de los nefitas que preparen sugerentes mapas ilustrativos de la geografía nefita, pero nunca deberían haber consentido en hacerlos. Tampoco sabemos de ningún apóstol que quisiera emprender tal labor. La razón es que, sin más información de la que tienen, no están preparados ni siquiera para sugerir [una solución]. 7

El presidente Joseph F. Smith, el presidente de los setenta Anthony W. Ivins, y el apóstol John A. Widtsoe se encontraban entre las autoridades que más tarde afirmaron que la Iglesia no adoptaba ninguna posición sobre las localizaciones específicas del Libro de Mormón. El presidente Smith, por ejemplo, cuando se le pidió aprobar un mapa “mostrando el lugar exacto donde Lehi y su tripulación desembarcaron,” se negó a hacerlo, alegando que el “Señor todavía no lo ha revelado.”8 Elder Ivins advirtió en 1929, “Todavía no se ha anunciado nada definitivo que resuelva definitivamente la cuestión [de la geografía del Libro de Mormón]. Así que la Iglesia dice, sí, estamos simplemente esperando a descubrir la verdad.”9 Esta cautela ha sido la trayectoria que se ha seguido consecuentemente desde entonces, dejando libertad para que los individuos estudien y examinen el tema sin poner a las autoridades en el compromiso de tener que defender o refutar el punto de vista personal de alguien.

Incluso en un resumen tan breve como éste, queda claro que las autoridades de la Iglesia desde la época de José Smith hasta ahora no han llegado a ningún consenso, no han hecho ninguna declaración autorizada, ni han informado de ninguna solución definitiva a la cuestión de la geografía de Libro de Mormón. Sin embargo, nunca les ha parecido un problema insoluble, sólo difícil. Elder Widtsoe pensaba que “a fuerza de un estudio diligente, con oración, podemos llegar a comprender mejor la época y los lugares de las personas que se mueven a través de las páginas del divino Libro de Mormón.”10 No, las autoridades de la Iglesia no nos han resuelto ninguno de los problemas más importantes sobre el emplazamiento geográfico del Libro de Mormón. Debemos buscar (o estudiar) las respuestas en algún otro lugar.