De seguro lo primero que alguna vez lei de Nibley fue ese fantastico articulo llamado “De Lideres a Gerentes: El cambio fatal”, en la cual el gran erudito analizaba, en el problematico 1983, la contraposicion entre los lideres carismaticos, trabajadores e igualitarios de las escrituras, representados por el capitan Moroni, frente a sus opuestos en la obra de conducir a los hombres: Los gerentes, aquellos magnanimos pero egoistas hombres que tomaban el poder, eliminaban los riesgos y eran el comienzo de la decadencia de imperios.
Solo un par de parrafos para sintetizar la idea del mensaje:
Los líderes son movilizadores y agitadores, originales, inventivos, impredecibles, imaginativos, llenos de sorpresas que desconciertan al enemigo en la guerra y a la oficina principal en la paz. Mientras que los gerentes son seguros, conservadores, predecibles; que conforman hombres para las organizaciones, jugadores del equipo, dedicados a la clase dirigente.
El líder, por ejemplo, siente pasión por la igualdad. Pensamos en grandes generales, desde David y Alejandro hacia abajo, compartiendo sus arvejas o maza con sus hombres, llamándolos por su primer nombre, marchando junto a ellos en el calor, durmiendo en el piso y asaltando las murallas de primero. Una famosa oda escrita por un sufrido soldado griego, Archilochus, nos recuerda que los hombres en las filas no se dejan engañar ni por un instante, por el tipo ejecutivo que piensa que es un líder.
Por otra parte, al gerente le repugna la idea de igualdad y le es aún contraproducente. En un sistema donde imperan la promoción, los filtros, los privilegios y el poder, la reverencia y el respeto por el rango son el todo y constituyen la inspiración y motivación de todo buen hombre. ¿Dónde estaría la gerencia sin el procesamiento inflexible de papeles, las normas de vestido, la atención hacia el estatus social, político y religioso, la vigilancia cuidadosa de hábitos y actitudes, que gratifican a los accionistas y garantizan la seguridad?
Es imposible no compartir lo que dice Nibley mas encima considerando que solo unas lineas mas abajo de lo que cito señala al Salvador como el Lider mas grande de todos, sin embargo creo que cada vez mas he comenzado a no compartir la idea general de Nibley y considerar que su planteamiento es demasiado “o lo uno o lo otro” y eso de extremos, siempre es malo.
Creo que el mensaje de Nibley tiende a ver al liderazgo y la gerencia como cosas contrapuestas y en la cual una es la buena, democratica y efectiva y la otra es mala, maquiavelica y mortal a largo plazo. Es posible que ese tipo de lideres fuese la tonica 30 o 40 años atras, pero tambien es posible que el marcado enfasis en el “liderazgo” (quizas mal entendido asi como se mal entiende a la gerencia) tambien halla sido un cambio, quizas no fatal, pero si menos efectivo para cumplir nuestras metas.
A que me refiero?. Asi como Nibley sostiene que la llegada del gerenciamiento en la cabeza de imperios e iglesias fue el “cambio fatal”, yo creo que el excesivo acervo en solo “liderismo” ha sido un foco de no hacer todo el esfuerzo y de bastantes malos resultados.
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