Este mes es particularmente importante en términos políticos y sociales tanto en mi país, donde nos enfrentaremos a un plebiscito para aprobar o rechazar un cambio de la constitución y en EEUU, donde ya están en la recta final de la campaña donde se votará la continuidad o salida de Donald Trump.
Lo interesante del tema es como las religiones se han metido cada vez más en las campañas políticas, principalmente asociadas a las ideas conservadoras. La iglesia no ha estado ajena y aunque en general los lideres tratan de recalcar una y otra vez que la iglesia “es neutral” (al menos a ese nivel), una y otra vez líderes locales mezclan sus ideas políticas con las religiosas. No es algo común, pero tampoco es algo aislado.
Por ejemplo, hace un año conocí denuncias llegadas desde Bolivia de como presidentes de estaca y empleados del sistema educativo de la iglesia compartieron de manera coordinada mensajes que indirectamente trataban de influir políticamente contra Evo Morales en la elección que se celebraba ese año.
Líderes de estaca y barrio y algunas reparticiones (SEI) de la ciudad de La Paz instruyeron, promovieron, replicaron un mensaje del año 1961 del entonces Elder Ezra Taft Benson que titula “Combinaciones secretas” unos días antes y el mismo día de las elecciones generales en La Paz Bolivia a toda la membresía. Se indicó que era una lectura apropiada para este domingo en que no hubo reuniones dominicales.
Al despertar el día indicado, revise mi WhatsApp del Cuórum de Elderes, allí estaba adjunto un mensaje en pdf con la solicitud y recomendación del obispo de que lo leyéramos porque “era una lectura apropiada para ese domingo”
De pronto tuve la curiosidad y hasta elaboré una teoría del porque se nos recomendaba determinada lectura en un contexto y coyuntura política álgida para Bolivia. Comencé a sospechar, pero decidí no leerlo hasta después de cumplir mis obligaciones cívicas. En Bolivia se celebraron elecciones generales en una situación de polarización similar al año 2005.
Luego, en la tarde leo con calma el mensaje y confirmo mi teoría inicial. Me basto leer solo unos párrafos para concluir que hubo una acción premeditada y con coincidencia calculada con la intención de inducir, dirigir, manipular una decisión tan personal como lo es un voto electoral.
Inmediatamente escribí al obispo y le planteé mis observaciones. El dijo que fue instrucción de la estaca y que él pensaba lo mismo y que mi persona “tenía todo el derecho a estar o no de acuerdo con lo dicho en una reunión de conferencia general”. Algo así como que “tengo derecho a estar a favor o en contra de la iglesia, mostrar de que parte estoy, o con Dios o con las combinaciones secretas”.
No tan directamente similar, yo mismo he estado en reuniones donde lideres expresan su opinión política respecto a temas álgidos como la “posición digna” de un correcto miembro de la Iglesia, sin darse cuenta que, además de hacer lo que se pide no hacer, su posición ni siquiera es la que es la oficial de la Iglesia.
Un ejemplo destacado en Chile, fue la discusión hace un par de años respecto al aborto por causales o “aborto terapéutico”, promovida por gente de la izquierda (pero aprobado con votos de algunos de la derecha) donde varios mormones discutían arduamente lo pecaminoso y contra la posición de la Iglesia que era aceptar el aborto terapéutico, sin saber (o quizás sabiendo) que la Iglesia en EEUU acepta el aborto terapéutico aun con más causales que el proyecto que se discutía en Chile.
El tercer ejemplo es como no, Donald Trump. Donald sigue siendo una sorpresa para mí. Fue vergonzoso el apoyo en Utah a su candidatura, más aún considerando que en Utah tenían una tercera opción si no querían votar por Hillary. Y si bien al principio Trump fue resistido por los mormones (y de hecho igual no saco tanto voto como anteriormente obtenían los republicanos en ese estado) es innegable que sigue siendo un personaje popular y en estas elecciones de seguro volverá a tomarse el estado.
¿Ahora bien, porque me avergüenza esto? Simple, porque durante mis décadas de miembro los “lideres” estadounidenses solían predicar en nuestros países respecto a elegir a hombres de integridad y alto nivel moral para cargos públicos, se ponían de ejemplo de como en EEUU ellos no apoyaban lo popular o lo mundano si no que nos enseñaban a nosotros, pobres ciudadanos de países subdesarrollados plagados de corrupción y concupiscencias, a aspirar a personas de honor y blah blah blah, ¿y qué pasa? A la primera se vuelven locos votando por un tipo inmoral, ostentoso (y hortero), que engaña a su esposa con prostitutas (y luego paga para ocultarlo), mentiroso crónico, que evade sus impuestos y que ni siquiera es un cristiano real o alguien que conoce las escrituras. Simplemente un tipo de un mísero nivel moral. Y nótese, con esto no estoy diciendo que Trump sea un buen o mal gobernante, solo estoy evaluándolo por lo que siempre los “líderes norteamericanos” decían que debíamos evaluar a las personas: por sus acciones y conducta moral.
Pero… Trump se opone al aborto. Y eso “es muy importante”.
Y el aborto
Y porque hablar de Aborto, o mejor dicho, por que concentrarse en el aborto? Bueno, porque el aborto se ha transformado en la moneda de cambio moral, que justifica todo lo políticamente inmoral para explicar el apoyo a un candidato conservador (o de derecha) y de paso, demonizar a los candidatos liberales (o de izquierda) y sus seguidores como el lado “inmoral”.
Es un tema muy interesante de observar. Curiosamente también ocurre que la Iglesia, estando fuertemente contra el aborto libre, no suele tener la misma energía legislativa contra el aborto que muestra contra el matrimonio gay, e incluso en EEUU es considerada por algunos como organización “pro aborto” (o al menos free-choice) debido a que la Iglesia acepta el aborto en cuatro causales y no es una iglesia “anti aborto total” como muchas iglesias evangélicas.
Y sin embargo, nos vemos influidos por esa visión evangélica. Lo mencioné anteriormente, a pesar de que la Ley de aborto terapéutica discutida en Chile era plenamente compatible con la posición de la Iglesia, fueron muchos los miembros de la Iglesia que se opusieron, lo cual me parece bien, pero justificándose en la posición moral de la Iglesia, lo cual me parece mal, no solo al mezclar política con doctrina, sino que como dije, la posición de la Iglesia era plenamente compatible con la posición del abortó terapéutico.
Ahora bien, el problema del aborto, nos lleva a un problema más allá del religioso o el político, nos lleva a un tema moral y ético. ¿Cuáles son los limites, o vale la pena una guerra total a cualquier costo para lograr una victoria política moral?
Porque siendo la protección de la vida del que está por nacer un tema moral importante, puede ser esta una justificación o servir para equilibrar un montón de conductas inmorales, no cristianas, o que van contra una visión integral de la vida?
Porque ocurre el dilema que en ocasiones personas muy preocupadas por defender a una posición política “moral” pierden la perspectiva y se ciegan a un montón de otros temas morales que no son defendidos o aun mas, son posiciones combatidas por sus mismos candidatos.
Un excelente ejemplo es Donald Trump. No ahondare en sus defectos morales personales, sin embargo, si hay que hacer notar los temas éticos públicos. Mientras que al mismo tiempo se erige como referente moral al oponerse al aborto por otro lado ha sido un elemento altamente negativo ética y socialmente para su sociedad, polarizo la lucha contra la pandemia como un tema político lo cual produjo la mayor cantidad de muertos per cápita en países desarrollados, ha despreciado y criminalizado a personas de otras razas, países y religiones, es un defensor de armas y formas violentas para “imponer el orden” y ha cometido cuanto acto despreciable, indigno y políticamente incorrecto se pueda realizar.
Pero…. Se opone al aborto.
Y ese es el tema. Ser próvida debería ser mucho más que oponerse al aborto. Quienes consideramos que el aborto es algo incorrecto lo hacemos porque creemos que “lo bueno” es ponernos del lado del débil o del que no tiene derecho a defenderse. Esto es debido a que el ser humano es lo más valioso de la creación, creado a imagen de Dios, incluidos los no nacidos, los blancos, la gente de color, los indígenas, los emigrantes, todos nuestros hermanos por parte de la familia de Dios.
Entonces cuanto es lo que estamos dispuestos a ceder en la moral cristiana solo por ganar un punto ético importante pero que eclipsa a todo lo demás? Podemos definir todo solo por que defiende un punto y se pasa a llevar todo el resto o aun más, es correcto comenzar a santificar o satanizar a un lado o seguidores por una definición política aun cuando esa misma posición pase a llevar un montón de principios cristianos?. De hecho, varias veces he mencionado como las posiciones políticas de la mayor parte de los miembros de la Iglesia son diametralmente distintas a la moral políticasocial enseñada en DyC, la biblia y El Libro de Mormón, donde doctrinas como las de la ciudad de Zion, la igualdad de las sociedad cristiana primitiva, Jose con la orden unida o el Rey Mosiah son inquietantemente “socialistas” por más que las quieran negar. Nos quedamos en doctrinas “provida” o “morales” en su rango mas amplio, solo para el tema del que esta por nacer y para el matrimonio de otras personas, y no avanzamos mas allá de eso. ¿Es “lo moral” solo esas dos cosas?
En Chile hace poco ocurrió precisamente un episodio de Satanizacion cuando una posición política en nombre de “la moral” dijo que todos los que votaran por el otro lado votaban por la posición política de Satanás, algo loco, herético hasta diría yo, pero no muy diferente a lo denunciado que ocurrió entre los santos de los últimos días en Bolivia hace un año atrás y que muchos mormones en eeuu o hispanoamerica aun creen. No estamos muy lejos de esa posición heretica.
Para concluir creo que el tema es complejo y sencillo a la vez. Lamentablemente en Política existirá siempre una tendencia a creer que la posición política de uno es la correcta (y no solo una más dentro de un grandisimo rango de formas de pensar) y que dado que es la correcta, cuenta sin duda con la bendición de los Cielos por lo cual es doblemente correcta: Es lo que Dios pensaría.
Nada más lejano de la realidad. Creo que el Señor fue muy sabio al separar ambos mundos al señalar que “A lo de Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar”. Y aun cuando creo mucho en guiarme en mi vida pública y privada por los principios del evangelio, al mismo tiempo soy muy cuidadoso y creo profundamente en que en temas políticos, lo mejor es separar la religión del estado (tal como es enseñado en DyC) y mantener una sociedad profundamente laica la cual asegura la mejor protección para todos, tanto religiosos como los que no.
Porque, ya lo dijo el gran Hugh Nibley profetizando esto:
Porque no hay nada más fácil que identificar nuestras convicciones políticas, económicas, históricas y morales favoritas como las del evangelio. Eso le entrega a uno una conveniente, pero en general demasiado fácil ventaja sobre sus compañeros.
Si mis ideas son las verdaderas, y ciertamente no perderemos mucho tiempo pensando que son falsas. Siendo todas las verdades solo una, entonces [mis ideas] son también parte del evangelio y oponerse a ellas es desempeñar el papel de Satanás.
Esto es simplemente insistir en que nuestro camino es el camino de Dios y por lo tanto, el único camino.
[y ese] es el colmo de la impertinencia.
Así que eso. En estos tiempos de tribulación, permanezcamos unidos. Y en la iglesia, no dejemos que la política nos separe. Evidentemente todos tendremos una posición, no tenemos que pensar todos igual, una guerra en los cielos se libro para asegurar eso, y al final, mi experiencia es que la política pasa y solo los torpes son los que van a enemistarse por eso. No cometamos esa torpeza.
Saluditos a todos!
A veces, me gustaría ser tan fiel y tener tanta fe como los antis. Puede sonar raro, pero es algo que me llama mucho la atención observar. No sé si será con todos o siquiera si serán mayoría, pero, pucha que son “activos” los antimormones.










































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Asumo que la mayoria esta al tanto de la noticia de que estamos volviendo en el corto plazo de una manera gradual por medio de dos fases, las cuales se diferencian en que la fase uno es hasta 100 personas y reuniones limitadas y una fase 2 ya mas normales, dentro de la “normalidad” de una pandemia.


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