Mi tatarabuelo Jose Smith

Otra historia de conversion generosamente compartida con nosotros por Alonso Ortiz y extraida desde MeridianMagazine.

Estimado Presidente Albright,

Mi nombre es Gracia Normandeau Jones. El 17 de marzo de 2011, se celebrará el quincuagésimo quinto aniversario de mi bautismo en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Mi abuela, Coral, fue nieta de José y Emma Hale Smith, su padre, Alexander Hale Smith, fue su tercer hijo sobreviviente. Mucha gente se pregunta cómo es que soy una converso si soy tatara-tatara nieta del profeta José Smith. Fue varios años después de mi conversión que mientras reconstruía la historia de mi familia que me enteré de la razón por la que mi familia nunca había hablado de José Smith.

A raíz del terrible martirio de José Smith, y de su hermano mayor, Hyrum, en Cartaghe, Illinois, en 1844, mi tatara-tatara-abuela, Emma, se quedó viuda, con cuatro hijos menores de edad: una hija adoptiva, Julia, de 12, y los hijos, José Smith III, Frederick de 11 ½, Alexander de 8, Hale de 6, y Hyrum David nacido 4 meses y medio más tarde. En medio de una gran angustia, Emma decidió no ir hacia el oeste cuando la iglesia mormona se vio obligada a salir de Illinois en 1846.

Excepto por un breve tiempo cuando huyó de las hostilidades de la multitud de septiembre de 1846 a enero de 1847, que trajo a sus hijos a Nauvoo. Con la iglesia SUD ausente de Nauvoo y con las hostilidades hacia las personas que profesaban la creencia en ella, los niños Smith se perdieron de ser criados en la fe mormona.
Unos quince años después del martirio de José Smith, y del éxodo de los mormones de Illinois, el joven Joseph Smith III, en 1860, fue contactado por un grupo autodenominado “La reorganización”, que pronto se convirtió en la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Últimos Día de los Santos (RLDS). Su decisión puso a su familia en un dilema, con los hermanos reaccionando de diferentes maneras. Frederick se regresó, negándose a participar, pero el joven David Hyrum entusiasmado abrazó la fe y comenzó a participar activamente escribiendo himnos y predicando. Al igual que Frederick, Alexander se había abstenido de cualquier religión, hasta que Frederick murió repentinamente en 1862.

Impresionado con la necesidad de ser bautizado, ya que así lo entendía de su lectura de la Biblia, Alexander temía por el destino espiritual de su hermano Frederick. A la edad de veinticuatro años, aceptó el bautismo en la Iglesia Reorganizada. Durante casi cincuenta años, Alexander se desempeñó como apóstol misionero y consejero de la Presidencia de la Iglesia Reorganizada así como patriarca presidente en el momento de su muerte en 1909. Alexander y su hermano, David Hyrum, hicieron varios viajes a Utah como misioneros de la Iglesia Reorganizada, contendiendo contra la fe mormona de Utah con gran celo. Los conflictos generados durante estos viajes dieron lugar a una gran animosidad en los corazones de las personas de ambas partes en cuestión, dichos prejuicios han persistido durante más de un siglo.

La numerosa familia de José Smith III, y uno de de los hijos de David Hyrum, llamado Elbert, vivan en Lamoni, Decatur, Iowa; la familia de Alexander, de nueve hijos, permanecieron en Illinois y en el sur de Iowa, mientras el viajaba en su ministerio por todo el mundo. Casi toda la familia estaba afiliada con la Iglesia Reorganizada y se mantuvo muy unida en Iowa y Missouri hasta mediados de la década de 1920. Entonces divididos por conflictos con el estilo de liderazgo y la crisis económica, que barrio a los Estados Unidos en los años 20, la familia Smith comenzó a dispersarse hacia el norte, sur, este y oeste.

Fue la crisis financiera la que obligó a mis abuelos, Coral y Horner Luis, a moverse de su granja en el sur de Illinois a otra en el oeste de Nebraska, y a otra en Wyoming. En 1932 finalmente se trasladaron al Valle Flathead, estableciéndose en el noroeste de Montana, en Ronan, condado de Lake, donde mi madre, Lorena, la menor de sus cuatro hijos terminó la secundaria y se casó con mi padre, Rupert A. Normandeau, en 1935.

Yo nací, siendo la segunda de cuatro hijos de mis padres, en Ronan, condado de Lake, Montana. Nuestra casa estaba en medio de la Reserva India de Flathead. Mi padre era miembro de la tribu india de Flathead por lo que a través de él yo también soy miembro de esa tribu. El construyó un rancho al oeste de Ronan en la comunidad de Ronda Butte y creó una de las primeras industrias lácteas “grado A” en esa parte del país. Teníamos poco tiempo en nuestras ocupadas vidas para asistir a la Iglesia Reorganizada. Mis padres fueron diligentes en enseñar a sus cuatro hijos buenos principios cristianos, honestidad, buenas costumbres y la virtud del trabajo arduo. Mis padres siempre abogaron por la tolerancia hacia todas las personas.

Tuve una educacion religiosa mixta ya que la familia de mi padre era católica y mi madre, a pesar de que era una bisnieta de José Smith, era protestante, aunque nunca había sido bautizada. Su madre nunca pudo vivir cerca de una Iglesia Reorganizada, por lo tanto, a veces se desempeñaba como organista en la Iglesia Metodista e incluso enseñó en la escuela dominical. Ella nunca habló sobre el pasado de su familia, nunca comentó la historia de la restauración con sus hijos para decirles que su abuelo había visto un ángel. Nunca, cuando niña, escuché a mi abuela pronunciar el nombre de José Smith, y aunque lo hizo una vez al hablar de “mártires” yo no entendía a lo que ella se refería, y nadie me lo explicó.

Una vez, cuando estaba en la escuela primaria llevé a casa un libro de historia. Mi madre siempre se interesaba en lo que leíamos en la escuela.. Fue alli cuando descubrió una breve reseña histórica de José Smith como fundador de comunidades e iniciador de un movimiento religioso, entonces ella me dijo: “José Smith es tu tatarabuelo, pero no le cuentes a nadie.”

El tema no volvió a surgir hasta años más tarde, después de que nuestra familia se había mudado al este de las montañas Rocosas, a Conrad, Montana. Ese otoño estaba a punto de entrar en mi último año de escuela secundaria. Fue un poco difícil tratar de adaptarme a una nueva ciudad y empezar en una nueva escuela. Una de las cosas que necesitaba era ganar dinero, así que encontré un trabajo de niñera para una familia de apellido Lederer. Me encariñé con los niños y comencé a trabajar con entusiasmo después de la escuela y los fines de semana para ayudar a esta mujer cuyo marido estaba ausente. Era una situación ideal, ya que nos llevamos muy bien desde el principio.” Poco después de que comencé a trabajar para ella, mi madre me llevó aparte y me dijo: “No le digas que eres descendiente de José Smith;. Ella pensará que eres mormona”

Como nunca había escuchado la palabra “mormona”, no podía imaginar lo que quería significar la actitud de mi madre y el tono de voz parecía prohibirme hacerle preguntas.. Pensé que era realmente extraño.

Tenía curiosidad, pero no me atrevía a preguntar. No fue mucho después que mi curiosidad sobre “José Smith” quedaría satisfecha.

Un día mi empleadora me contó una historia realmente fantástica sobre un hombre llamado José Smith, quien dijo, fue “un profeta.” Yo no entendía. En mi mente, la palabra sonaba como “ganancia” (ndt: ganancia se dice “profit” en ingles lo que suena similar a ”prophet”). A fin de cuentas “ganancia” es la diferencia entre el valor de algo que tu compras y en lo que podrías venderlo). Pronto me explicó que José Smith fue un profeta de Dios, como Abraham, Isaac y Jacob en la Biblia. Yo había oído las historias de la Biblia, pero no tenía un concepto real de lo que era un “profeta”. Parecía como un mito, pero ella lo hizo sonar muy especial. Hubo una pequeña sorpresa en mi al darme cuenta de que el José Smith del que estaba hablando era mi tatarabuelo, de quien mi madre me dijo que no hablara. Yo estaba intrigada y llena de curiosidad. Pronto me encontré diciéndole que José Smith era mi tatarabuelo. Su reacción fue de sorpresa y deleite.

A los pocos días me llamó por la mañana y me preguntó: “¿Puedes venir después de la escuela?.” Los misioneros quieren darte un regalo. ”
Bueno, yo no tenía idea de qué es era un “misionero”, pero sabía que habian dos chicos guapos viviendo en un apartamento del sótano quienes eran llamados “misioneros”. No los había conocido, pero los había visto una o dos veces a una cierta distancia. Eran chicos muy lindos, y yo tenía diecisiete años. ¿Qué podía decir? “.”Claro, que estaré allí.”

En ese momento yo no tenía idea de lo que estaba a punto de ocurrir, ahora después de muchos años, entiendo que ella debió haber hablado con los dos jóvenes, debió haberles explicado quién era yo y debió haberlos preparado para hacer una presentación muy importante.

Cuando entré en la cocina ese día, Dee Lederer me presentó al elder Waldron y al elder Richins, uno de ellos me ofreció un pequeño libro negro para mí, y me dijo: “Este es El Libro de Mormón fue traducido por el don y el poder de Dios, por su tatarabuelo, y es verdadero. ”

Cuando tomé el libro en mis manos, me invadió un sentimiento muy intenso, casi como una descarga eléctrica, o vibración. En mi mente se hizo eco de las palabras, “¡Es verdadero ! Es realmente verdadero! ”

Cuando miro hacia atrás en el lapso de más de medio siglo, todavía puedo sentir el poderoso sentido de certeza de la verdad del testimonio dicho por mí y la verdad del libro que tenía en mis manos.. A pesar de que han pasado años de investigación y estudio del Libro de Mormón, teniendo más y más profundo agradecimiento por el testimonio sagrado que contiene -que Jesucristo fue y es el hijo de Dios y el Redentor y Salvador de toda la humanidad- No sé si tengo más seguridad ahora, en mi espíritu, de que el Libro de Mormón es realmente cierto, que en aquel momento hace 50 años. Ese testimonio espiritual sigue siendo más claro y fuerte cada año que pasa. Naturalmente, con tal convicción firme de la verdad de este mensaje, yo quería saber más.. Como yo era menor de edad debía tener permiso de mis padres antes de que los misioneros me pudieran enseñar más acerca de la Iglesia. No estaba preparada para la reacción que mis padres, normalmente tolerantes, tuvieron. Estaban muy alterados, mi padre me pidió: “No involucrarme con esa gente!” (Es decir, los mormones).

Mis preguntas a mi madre eran muy molestas para ella.. No contestaba a mis preguntas.. Ella no estaba muy dispuesta a hablar de ello en absoluto. Pasaron años hasta que fue capaz de abrirse y revelarme que no había mantenido ningún secreto conmigo -que no sabía nada más excepto de que había algo en el pasado relacionado con su bisabuelo que no podía ser discutido, la reacción de su propia madre en cualquier momento sobre el tema había sido muy negativa, de mucha angustia emocional.. Ella había aprendido a no hablar de ello.

Debido a que yo era tan insistente de que quería recibir las charlas misionales, mis padres me dieron permiso a regañadientes. Sin embargo, cuando terminé las charlas y le pedí a mi padre permiso para ser bautizada el se negó, diciendo: “No en mi casa”. Fue su declaración de que él sentía que era demasiado joven para saber lo que estaba haciendo .

El tiempo pasó lentamente. Los misioneros fueron transferidos. Me las arreglé para estudiar el Libro de Mormón, y llegué a apreciar la correlación entre éste y la Biblia, la que también leí por primera vez. Llegué a apreciar la “obra maravillosa y un prodigio” que había sido revelado a la tierra a través de los esfuerzos de mi tatarabuelo. Mi testimonio se hizo más fuerte y empecé a aprender a tener fe en mi Padre Celestial, y en el Señor Jesucristo. Pero no podía ser bautizada hasta después de cumplir la mayoria de edad.

Poco después de mi décimo octavo cumpleaños salí de casa y me preparé para ser bautizada. El bautismo estaba previsto en Great Falls, Montana, que estaba en nuestro distrito de la Misión de los Estados de Occidente, a 65 millas de distancia de donde yo vivía. Cuando el día de mi bautismo llegó, nadie de mi pequeña Rama Conrad pudo asistir. Todo el mundo estaba involucrado en la organización de una actividad. Era un evento muy grande para ellos y todos los involucrados fueron. Yo aprendería más tarde, que se trataba del aniversario de la organización de la Sociedad de Socorro, el 17 de marzo. Mi tatarabuela, Emma fue la primera mujer en servir como presidenta de la Sociedad de Socorro.

Fui bautizada por un misionero extraño y confirmada por otro misionero extraño. Nadie sabía de mi relación con José Smith. No se me ocurrió que yo estaba haciendo algo fuera de lo común. Cuando se me confirmó, la bendición me sugirió que el Señor estaba muy contento con mi decisión de ser miembro de su iglesia y que mis talentos y habilidades serían útiles para el Reino de Dios en esta tierra.

Yo era el tercer descendiente de José y Emma en ser bautizado en la iglesia. Fui la primera que se mantuvo activa y la primera en recibir las ordenanzas del templo. El primer descendiente que fue bautizado fue José III, quien fue bautizado en el río Mississippi por su padre cuando era un niño. El segundo fue una nieta, Alicia Frederick Smith, hija del hijo de José y Emma, Frederick, Alicia se unió a la Iglesia SUD en Chicago, y fue bautizada el 6 de enero de 1915. Luego renunció y fue bautizada por su primo, Elbert A. Smith, en la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Más tarde renunció a esa Iglesia también.
Ella nunca se casó, por lo que no tuvo descendencia cuando ella murió en 1932.

Por lo tanto, en el momento de mi bautismo, yo era el único descendiente de José Smith en la Iglesia. Esta circunstancia se presentaría durante un buen número de años hasta que algunos de mis primos comenzaron a entrar en las aguas del bautismo. Michael Kennedy, bautizado en 1973, se convirtió en el primero en recibir el Sacerdocio de Melquisedec y ahora lidera la organización familiar “ Joseph Smith Jr.”, y fundó además la Sociedad Histórica de José Smith, hijo y Emma Hale (www.josephsmithjr.org). Finalmente, veintitrés años después de que fui bautizada, mi madre, Lorena H. Normandeau fue bautizada el 9 de mayo de 1979. Cinco años más tarde, el 9 de mayo de 1984, entró en el Centro de Capacitación Misional en Provo, Utah – el primer descendiente de José Smith para servir como misionero de tiempo completo en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Su campo de servicio: Independence, Missouri.

Recibí mi bendición patriarcal, en 1956. En ella se me dijo que no fue por accidente que había sido traída a esta Iglesia, pero que iba a cumplir una misión hermosa. Tal declaración se ha desarrollado línea por línea, como mi misión en esta vida se ha desarrollado. De ser una joven adolescente convertida, que luego se convirtió en esposa y madre, en maestra, en investigadora, en autora.. En mis libros doy testimonio con valentía que yo creo que El Libro de Mormón es la palabra de Dios, me encanta el profeta José Smith y me regocijo en la magnífica fundación que él puso para que el evangelio sea predicado en todo el mundo. Atesoro el testimonio que da a esta generación de que Jesús es el Cristo, el Salvador y Redentor de todos los que presten atención y abracen este gran plan de felicidad.

En mi bendición de confirmación cuando se me dijo que mis talentos serían útiles, me pregunté lo que significaba. Yo no canto, excepto en coros. Nunca había desarrollado habilidades creativas como la artesanía o no tenía paciencia para hacer colchas hermosas.

Ahora que estoy comprometida con el trabajo de recopilación de la posteridad dispersa del profeta José Smith y su esposa Emma, me doy cuenta que tengo el talento para simplemente amar. Sé que algunos tienen una pesada carga de prejuicios de familia que nunca podrán ser quitados en esta vida mortal. Sé que otros se han comprometido en credos y religiones en las que han encontrado consuelo espiritual y social . Que adoren a quién, qué, cuando o cómo ellos puedan, yo los amo, y dese disipar los prejuicios que unen las mentes y los corazones de tantas personas.

Mi pasión es buscar a cada descendiente, para enlazar con ellos como parientes, a través de reuniones familiares, o tal vez sólo a través de visitas personales uno-a-uno, en persona o por teléfono. Quiero enseñarles a conocer y respetar a su antecesor, José Smith, y a su esposa Emma. En este trabajo me siento muy bendecida por tener a mi maravilloso esposo, Ivor Jones, para compartir las cargas y las alegrías de nuestros viajes interminables en busca de los seres queridos que todavía tengo que encontrar. Nuestro mayor deseo es que todos los descendientes de José y Emma de alguna manera puedan llegar a saber que José Smith fue un verdadero profeta de Dios y que El Libro de Mormón es realmente, realmente, verdadero.

Atentamente,

Gracia N. Jones Gracia N. Jones


(mormones 2, reorganizados 0)

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  1. 1

    Creo q me estaba acostumbrando a comentar solo en publicaciones controverciales o “alarmistas” creo q no es correcto.

    Muchas gracias por el aporte. Saber q todavía hay casos así en el mundo dan luz y un rayito de esperanza cuando las cosas andan alocadas en el mundo.

    Saludos desde México

  2. 2

    No lo había comentado pero al presidente Mark Albright de la misión Washington D.C. se le pueden enviar historias de conversión propias o experiencias que como misioneros hayan tenido en el campo misional y el las publica en Meridian Magazine, lo que he observado es que muchas de las historias que el recibe van acompañadas de fotografias aunque no es un requisito, también se reserva el derecho de cambiar los nombres de algunas personas de los relatos que publica para proteger la identidad de tales personas a menos que la persona de su consentimiento para que aparezca su nombre publicado . Me supongo que solamente recibe historias en inglés si alguien desea escribirle y contarle su conversión o su experiencia misional su correo es galbright@ldschurch.org

  3. 3

    Me gustaría que publicaras un articulo que lei sobre la omnisciencia de Dios, esta en www. mundolds.blogspot.com, para que me des tu opinión y que los demas la compartan tambien

  4. 4

    DYC 124 por consiguiente haya un lugar en esta casa para mi siervo José enti y en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra porque he confirmado está unción sobre su cabeza afín de que su bendición también sea sobre la cabeza de su posteridad después de el 58 57 de doctrinas y convenios y estas son palabras del señor y la sumo me doy cuenta que su descendencia fue convencida tal como lo emos sido cual quiera de nosotros tal como las jovencitas de hoy en día que más que por la palabra de Dios son convencidas por la simpatía de los elderes veo que no a cambiado muncho su táctica para convencer a dimos almas injenuas a venir a la iglesia mario

    1. 4.1

      No se te entiende…

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