Un memorable viaje al mormonismo

Por Ann Marie Worthington
Traducido para Cumorah por Alonso Ortiz, original Meridian Magazine

Yo era una confidente, conservadora, evangélica reformada. Los protestantes reformados tienen una inclinación hacia la teología Calvinista. Estuve casada, tenía tres hijos increíbles, y era muy activa en la iglesia de mi fe. Enseñaba el estudio de la Biblia, fui maestra en nuestro programa de enseñanza para la mujer, cantaba en el coro, era solista, fui miembro de un ensamble musical compuesto por seis personas y también era violinista en la orquesta de la iglesia. Yo era también una mamá de tiempo completo.

Mi hijo mayor, Dillon, quería ser un concertista de piano. Tenía sólo ocho años cuando tomó aquella decisión, porque era sumamente dotado para ello. Él tomaba lecciones de piano con una maestra de una universidad ubicada en una ciudad cercana. Comencé a orar sobre que hacer por mi hijo precioso ya que vivimos en Little Rock, Arkansas, que no es precisamente la meca de las oportunidades en lo que se refiere a la música clásica por lo que necesitaba guía

Unas semanas más tarde su instructora me informó que Dillon iba a necesitar un maestro más especializado o de un nivel mas avanzado. No estuve de acuerdo. Ella era maestra de piano. ¿Cuánto más avanzado se requería estar? Ella explicó las diferencias existentes en los niveles de instrucción, y me dijo que en seis meses a un año, ella ya no estaría calificada para instruir a Dillon y él se sentiría frustrado con sus lecciones. Ella me recomendó un colega suyo y dijo que realmente ese profesor era la única opción para mi hijo. Sin embargo me comentó que había algunos obstáculos sobre los que me tenía que advertir: Primero, él raras veces enseñaba a niños. Segundo, lo conocen por ser un “ogro” con sus estudiantes y tercero cobraba muy caro.
Comencé con el tercer obstáculo. Cuando averigüé el precio decidí en el momento que no podía hacerlo. El coste de piano era únicamente mi responsabilidad y tenía muy pocos recursos. Cuando Dillon tenía cinco años le pregunté a mi entonces esposo si mis hijos, Dillon y su hermana, podían tomar lecciones de piano. Él dijo que sí, pero sólo si yo las pagaba. No debía salirme del presupuesto familiar. Entonces comencé a dar clases de matemáticas y de escritura de forma independiente para poder pagarles las lecciones. Comencé a trabajar cuando estas costaban 20 dólares por hora, pero ahora, si cambiábamos a este nuevo maestro, tendría que pagar 60 dólares la hora. No tenía ni idea de como permitírmelo. Y aun pensé que aunque librara este obstáculo de todas formas no podría hacerlo dado que había otros dos obstáculos que librar.

Debido al costo tomé la decisión de continuar con la actual maestra mientras le fuera útil a Dillon ya luego me preocuparía por el cambio. De seguro en seis meses Dillon aprendería mas. Sin embargo empezó a sentirse frustrado con sus lecciones y su maestra me recordó que ya era tiempo que el tuviera una instrucción más avanzada.

Sucedió que llevamos a Dillon a un concurso de piano en una Universidad local y ahí vimos al profesor a quien la maestra de piano me recomendaba. Unas semanas después de que lo encontramos nos enteramos de que iba a haber un concierto para piano en el cual dicho maestro era el exponente. Decidimos asistir.

Conociendo a un mormón

Cuando nos vio en el concierto recordó la presentación de Dillon en el concurso, entonces se acercó a nosotros al término de su actuación invitando a Dillon a asistir y tocar el piano en una reunión que él tendría en su casa. Cuando fuimos, estuve orando para tener una oportunidad de hablarle de la posibilidad de que el enseñara a Dillon. Al final de la reunión me preguntó si yo podría darle un aventón a la ciudad de Little Rock ( Arkansas). Era la oportunidad que necesitaba. Le dije de la sugerencia de la maestra actual de Dillon de que el podría ser su instructor y le pregunté si él estaría dispuesto a ser el maestro de mi hijo. También le expliqué que mi agenda es bastante apretada por lo tanto quería saber si podría enseñar también a su hermana. De esta forma no tendría que viajar a llevar a los niños a dos lugares distintos. Él gentilmente estuvo de acuerdo. Salté de gusto. La conversación fue algo como esto:
Siento un poco de pena preguntarle esto pero siento que debo hacerlo Ahora mismo a Dillon le encanta el piano y quiero que siga aprendiendo. Sin embargo me han dicho que usted es muy duro con sus estudiantes. ” Neil (así se llamaba el profesor) me miró con una sonrisa y contestó, ” Eso es verdad pero también comprendo la diferencia entre un estudiante experimentado y un niño de solo ocho años. ¿Por qué no probamos el primer mes gratis y luego usted decide si le gusta o no mi estilo de enseñanza?. ”

Estuve de acuerdo y la barrera número dos estaba superada. Para la última barrera, tuve que duplicar el número de mis alumnos y además conseguí un empleo como correctora de una revista para el hogar. Todas las barreras habían sido superadas y se iniciaron sus nuevas lecciones. La vida entonces transcurrió de una forma tan cómoda que pensé como era posible aquello.

Entonces sucedieron tres cosas que voltearon mi mundo de arriba abajo. Primero, descubrimos que Neil era mormón. Segundo, mi familia le tomó un cariño enorme. Tercero, mi conciencia no me permitía preocuparme por alguien y no hablarle de la eternidad.

Miren ustedes, en la iglesia a la que asistía me enseñaron que el mormonismo era un culto, que sus miembros estaban siendo engañados y estaban condenados a una eternidad en el infierno. ¿Cómo podríamos nosotros decir que amábamos a este hombre y no hacer nada mientras él estaba condenado a ir al infierno con el diablo? Esto era una verdadera lucha para mí. Ahora se que no debería ser difícil hablarle a alguien sobre la salvación, pero tenía miedo que Neil se ofendiera y dejara de enseñarle a Dillon. Nos hicimos dependientes de su enseñanza. Dillon florecía bajo su tutela y no había otro maestro a una distancia menor de dos horas que tuviera su capacidad. El hecho es que Neil tenía (tiene) un carácter difícil. Por lo que tuve miedo que Dillon lo perdiera como maestro. Excusa bastante lamentable lo se pero lo sentía demasiado complicado. Así que, injustamente, decidí no tener tal conversación con el.

Pronto yo estaba embarazada otra vez, y todos mis pensamientos referentes a la salvación de Neil convenientemente salieron otra vez a relucir. Durante aquel tiempo, nuestra amistad con Neil creció. Con regularidad teníamos excursiones juntos, y mi conciencia comenzó a molestarme continuamente. Poco después mi cuarto hijo (a quien llamamos Neil) nació y ya no podía mas con mi conciencia.

Comencé entonces a estudiar todo lo relacionado sobre el mormonismo. Estudié cada libro que la biblioteca de nuestra iglesia tenía sobre el tema y aun le pedí prestados unos cuantos mas a uno de nuestros pastores. Mientras mas leía, más me asustaba por el destino de nuestro querido amigo . Yo lloraba sobre mi cama y oraba por Neil. Me parecía aquello tan horrible, tan diabólico, tan engañoso. Yo no podía quedarme como si nada, sin hacer alguna tentativa de rescatarle. Así que puse una cita para tener la tan temida conversación, pensé que si Neil se enojaba y ya no quería enseñar a Dillon, quizás Dios miraría con compasión a mi hijo y pondría los medios para que otro maestro calificado en el área lo hiciera.

Dos Largos Trayectos

Cuando el día para nuestra conversación finalmente llegó, traté en vano de conseguir que mi esposo lo hiciera en mi lugar. Así que recogí a mi pequeño Neil y manejé a la casa de su tocayo. Este fue el trayecto más largo de mi vida. Tenía un plan básico, pero no estaba todavía completamente segura de lo que iba a decir.

Llegué en son de paz con un refrigerio que le preparé en casa e hice que se lo comiera antes de tocar el tema del mormonismo asi esperaba que él estuviera más tranquilo teniendo un estómago lleno.

Cuando terminó de comer suspiré y le pregunté por qué pensaba que José Smith era un profeta…. ¿Y que respondió Neil a mi terrible pregunta? “Porque él lo es” … Conversamos un rato mientras el trataba de explicar algunas cosas que yo ya había leído e intentaba mostrarle por medio de las Escrituras que estaba equivocado. Pero cada que lo intentaba el me cortaba.
Después de aproximadamente quince minutos de esto, él sostuvo su mano y dijo, “Escúchame, Annmarie, probablemente debería decirte que había estado esperando esta conversación. También puedo decirte que no llegarás lejos conmigo hablando de cosas que has leído en la literatura anti mormona. Conozco todos los libros que has leído. ¿Realmente piensas que es inteligente obtener tu información sobre un tema de fuentes contrarias? ¿Tu no le enseñarías a alguien sobre tu religión usando material escrito por un Musulmán verdad? ¿Haz pensado estudiar nuestra literatura para ver lo que creemos? ”

Aparte del pequeño asunto sobre mi inteligencia, tuve que admitir que él tenía razón. Esa no era una forma honesta de investigar algo. Le dije que yo investigaría más allá, que usaría material mormón actual.

Si el trayecto a la casa de Neil se me hizo largo, el trayecto de regreso a mi casa lo fue aún más. Ahora tenía que afrontar a mi marido Brent y explicarle que no sólo no convertí a Neil, sino que estuve de acuerdo en leer el Libro de Mormón. Estaba segura que no le iba a parecer nada bien. Y tuve razón. Brent estaba furioso, me dijo que ese libro no iba permanecer en nuestra casa. Traté de calmarlo, diciéndole que yo sabía que esa era una religión falsa. Pero, le expliqué, la única posibilidad que teníamos de ayudar a Neil era usando su propia literatura. También le dije que a verdad no tiene nada que temer. Si lo que nosotros creemos es verdadero, entonces esto sólo servirá para mostrársela más fácilmente. Él se calmó y estuvo de acuerdo en dejarme leerlo sólo para mostrarle a Neil en donde ese libro contradecía a la Biblia.

Este proceso tanto destruyó mi vida como la salvó. Comencé un viaje de tres años que me llevó a la excomunión de mi antigua iglesia, fui condenada al ostracismo por mis amigos, me divorcié después de un matrimonio de 18 años y perdí todo apoyo financiero.

Al día siguiente que recibí el ejemplar del Libro de Mormón comencé a estudiarlo. Apartaba de una a dos horas cada día para leerlo y compararlo con la Biblia, anotando cualquier asunto que al principio pareciera ser una contradicción. Entonces, cada jueves por la tarde, después de las lecciones de piano de mis hijos me sentaba con Neil y le formulaba mis preguntas.

La primera cosa que recuerdo consistía en que el Libro de Mormón no era lo que esperaba. Era mucho mas parecido a la Biblia de lo que había pensado , aunque yo no podía entender como podía ser más específico que la Biblia. Mi escepticismo deducía que José Smith solamente tomaba información de la Biblia y basado en ello escribía “un Nuevo Testamento”, hasta que leí la historia sobre la reacción de José Smith cuando Martín Harris perdió algunas traducciones del manuscrito. Supe entonces que él no era ningún maestro de la estafa. Él realmente creyó que todo que lo que escribió era verdadero. Esto me dejó dos opciones: O el mormonismo era verdadero, o era todo un ingenioso invento de Satán, tenía que averiguarlo.

El primer asunto que vino a mi mente, era el hecho que no podía haber Escrituras nuevas. Si el Canon estaba cerrado, como me habían enseñado, entonces el Libro de Mormón era doctrina falsa. Recuerdo que lo primero que hice fue llamar uno de mis pastores para pedirle ayuda. Yo sola no podía entender de donde en la Biblia sacábamos el hecho de que el Canon estaba cerrado. No importa que tan ardua fue la búsqueda, no pude encontrar un versículo que tan solo insinuara tal doctrina.

Al contrario, encontré versículos como 1 Tesalonicenses 5:19-21 ” No apaguéis el. Espíritu  No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno.” “, y Amos 3:7Porque no hará nada el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” y Hebreos 13:8Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos.. ” A mí esto me parecía decir que aun Dios podía hablarnos hoy en dia. Después de una breve conversación con uno de mis pastores este admitió que no existía ningún apoyo Bíblico que sostuviera la doctrina del Canon cerrado. Cuando le pregunté por qué entonces creímos en ello su respuesta fue que era parte de la tradición de la Iglesia.

¿Tradición de la iglesia? ¿En verdad? ¿No fue esto parte contra lo que la reforma protestante había luchado? ¿No dijo Lutero mismo que tuvo que convencerse por medio de las Escrituras para cambiar su opinión a cerca de sus creencia? Ahora, como se supone que debo ir con Neil y decirle que es tradición de la iglesia?. No lo creí factible.

Aquella conversación me abrió la posibilidad de creer que si era posible que hubiera nuevas Escrituras. Ahora el asunto era averiguar si las había. Tal como Tesalonicenses enseña, tenía que “examinarlo todo“

Continuara…

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  1. 1

    Excelente traduccion Admin, me ha tocado profundamente esta maravillosa historia, esperare ansioso la continuacion

  2. 2

    Increíble relato me dejó con ganas de saber MAAAS!!!! me trajo muchas memorias!!

  3. 3

    Me parece excelente que se traduzcan estos articulos para quienes no tienen la oportunidad o la habilidad de leerlos en inglés. Sin embargo creo que se debería reconocer la fuente original. En este caso, el artículo original apareció en Meridian Magazine hace unas semanas: http://www.meridianmagazine.com/lds-missionary/article/6676?&ac=1

    1. 3.1

      publique el articulo a la rapida asi que no alcance a comentar todo, y eso se me olvido.
      Quien me envio el articulo traducido originalmente explicitamente me escribio diciendo

      Hace pocos días lei esta historia en la revista Meridian Magazine y me pareció impresionante. Me conmovió leer el proceso de conversión de esta hermana, todo lo que tuvo que soportar y lo que tuvo que sacrificar por el firme deseo que tenía de saber si la Iglesia era verdadera. Cuando terminé de leerla no dudé en traducirla para poder compartirla. No es una traducción perfecta pero hice lo mejor que pude ( me valí de un traductor en linea para las muchas frases o palabras que no entendía su significado ya que mi inglés es algo limitado me tardé mucho para traducir las 16 páginas de que consta pero creo que valió la pena)

      Esta historia apareció en la revista Meridian Magazine (la cual me llega todos los dias a mi correo electrónico) en tres partes las cuales fueron publicadas en 3 días diferentes por eso está dvidido de esa manera.

      el error fue mio al hacer rapidamente un copypaste hoy en la mañana antes de salir al trabajo.

      pd: no lo comente, pero de verdad esta es una de las mejores traducciones que me han enviado, solo requirio un par de pequeñas correcciones. A veces me envian traducciones y me demoro mas en corregirlas que en publicarlas. 🙂

  4. 4

    :love:

  5. 5

    A mí me recuerda a los mensajes de conversión de los mormones a las iglesias evangélicas, una especie de contrapropaganda.

  6. 6

    Adelanta algo Admin… ¿se casa esta hermana con Neil finalmente?, tuvo un hijo y le puso Neil… mmmm (mal pensado, “vade retro”), bueno, esperaré la segunda parte de este culebrón SUD

  7. 7

    Exelente articulo, me agrada cada ocasion en que abro la pagina y existe un articulo nuevo… Continuen con material traducido…Exelente Administrador.

  8. 8

    ah esa historia te deja asustada con lo q puede llegar las otras religiones, como la trataron, en la parte 2, chequenla, no imagino algo similar en mi religion sud

  9. 9

    Pues lo que a mi me preocupa es la ortografía. Pero bueno.

  10. 10

    que hermoso testimonio la verdad es ke pude sentir el espiritu gracias por compartirlo ,hay muchas personas ke dudan de la iglesia pero este es su evangelio el verdadero

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