In Dreams, From Lord of the Rings – Coro del Tabernaculo

(tengo una historia re buena del señor de los anillos en la mision… pero, esa sera una “historia” para otro momento) ;-)

EFY – Waterfall

Aun cuando en el tiempo que era misionero realmente detestaba la musica pop mormona tipo EFY, actualmente de vez en cuando (secretamente) me pongo a escucharla, especialmente el EFY2000, debido a todos los recuerdos que me trae de mi tiempo en la mision….

Uno de los tracks mas “bonitos” es el solo en piano llamado Waterfall (cascada) escrito por un joven llamado Jon Schmidt cuando tenia 17 años. Que lo disfruten :)

Historias de Himnos – Señor te Necesito

escrito por barbi :)

Annie S. Hawks fue una prolífica escritora de himnos del siglo pasado. Sus himnos fueron publicados en varios populares himnarios de su tiempo. Sin embargo, sólo uno de ellos se encuentra en nuestro himnario. Hablamos del emotivo himno: “Señor te Necesito.”

La Sra Hawks cuenta que un día, mientras estaba ocupada en sus habituales quehaceres domésticos, tomó consciencia de la alegría que viene del sentimiento de la compañía divina; y entonces, las palabras del himno comenzaron a brotar de su corazón. Su pastor, el Dr Robert Lowry, agregó música al texto, y el himno, instantáneamente, se volvió popular. Sólo después, cuando su propio marido falleció, ella comprendió lo mucho que aquellas reconfortantes palabras hablaban de esa necesidad interior de todos nosotros de suplicar al Señor por su duradera presencia y fortaleza espiritual.

El Elder Dallin H. Oaks, en la revista Ensign de Noviembre de 1994 comentó que éste era el himno que más frecuentemente se escogía para cantar en las reuniones semanales de la Primera Presidencia y El Quorum de Los Doce Apóstoles.

“..Señor, te necesito; si, te necesito.

Bendíceme oh Cristo; vendré a ti..”

Coro del Tabernáculo

Tomado del artículo de Carol C. Madsen, “Our Heritage of Hymns” en la Revista ”New Era” de Noviembre de 1975; y de “How Much do You Know About The LDS Hymns?” de Eric Jordan Jensen.

Cumorah Hymns – Un Pobre Forastero.

http://www.woodlandinstitute.com/images/death_on_thur_afternoon/js226.jpgUn Pobre Forastero es uno de los himnos sud mas conocidos y queridos entre los santos, sobre todo por la conexión que sabemos tiene con el martirio de Jose, el cual lo consideraba uno de sus himnos favoritos.

El himno no nacio entre la comunidad santo de los últimos dias sino que como un poema escrito por James Montgomery, un escritor y pastor britanico en el año 1826 mientras viajaba por las praderas de Inglaterra.

Como comente, el no lo escribio pensando en un himno sino en un poema tipo sermon basado en Mateo 25:35. Posteriormente otro pastor desconocido le agrego la musica de una cancion popular y lo transformo en un himno para sus congregaciones. Sin embargo, en una nueva nota interesante y curiosa, el tono original del himno y que fue el que disfruto Jose, se perdio en el tiempo siendo la musica que conocemos hoy en dia una melodia compuesta por John Taylor, que ademas fue el que introdujo el himno en Iglesia luego de haberlo aprendido durante su mision en Inglaterra en 1840.

En junio 27 los amigos del Profeta y el Patriarca (Hyrum), fueron echados de la Carcel de Carthage quedando solo John Taylor y Williard Richard junto con los hermanos Smith haciendo que Jose se sintiese muy deprimido. Viendo esto, John Taylor quizo alegrar al profeta, cantando “A Poor Wayfaring Man of Grief”, la cancion favorita del Profeta y que era una cancion popular en aquel tiempo en Nauvoo (donde habia sido publicado por primera vez en el “Himnario de Nauvoo” en 1841). Al rato despues, Hyrum le pidio a Taylor volver a cantar la canción nuevamente. Elder Taylor le respondió “Hermano Hyrum, No me siento bien como para cantar nuevamente”, a lo que Hyrum le respondió “Hummm, olvídalo, solo comienza a cantar y sentirás el espiritu de la cancion”.

No paso mucho rato luego que la canción comenzara a ser cantada por segunda vez cuando el populacho ataco la carcel y se dio comienzo al acto final de la vida de un Profeta de Dios y su amado hermano.

Articulo basado en “Stories of Latter Day Saint Hymns Their Authors and Composers” y wikipedia.

¡Oh, está todo bien!

La mañana del día 15 de abril de 1846, William Clayton, un hermano que trabajó como secretario y transcriptor para el profeta José Smith y luego para Brigham Young, recibió la noticia de que su esposa, Diantha, había dado a luz a su hijo. Sin embargo, eso no sería lo único por lo que el Hermano Clayton recordaría ese día, ya que su alegría y su confianza en el Señor lo condujeron a escribir el himno ”¡Oh está todo bien!”

El Hermano Clayton estaba por esos días entre quienes viajaban al Oeste, y su esposa, debido al embarazo, esperaba en Nauvoo el momento adecuado para reunirse con él, por lo que en su viaje él constantemente se preguntaba cómo estaría ella y el bebé de ambos que estaba por nacer. Como la comunicación era muy difícil, Clayton no supo sino hasta varios días después de la llegada de su saludable hijo, y de las fiebres palúdicas y las paperas que aquejaban a su esposa.

En su diario, él escribió: “Esta mañana, compuse un nuevo himno: ¡Oh, está todo bien! – Siento ganas de agradecer a mi Padre Celestial por mi niño y de orar para que El guarde y conserve su vida y la de su madre, de modo que pronto podamos reunirnos otra vez.” (Diario de William Clayton. 1921, pg 19)

Este himno, como Clayton esperaba, brindó esperanza a los fatigados pioneros, recordándoles que su Padre Celestial estaba con ellos en su viaje; que al final, no importando lo que ocurra en el trayecto, ellos estaban en las manos de Dios y todo estaba bien.

Hoy, el himno continua inspirando, fortaleciendo, y elevando a los miembros de la Iglesia.

Heber J. Grant:
“Creo que William Clayton fue inspirado por el Señor cuando escribió este himno… Fue un maravilloso viaje el que los pioneros estaban comenzando… Tengo admiración por el corage, la fe y el poder de voluntad de nuestros pioneros que se hicieron al camino, no conociendo a donde se dirigían, pero cantando: ‘Santos, venid, sin miedo, sin temor, mas con gozo andad’. Este himno no fue sólo un buen consejo para aquellos que viajaron a través de las planicies, sino que es un buen consejo para cada uno de nosotros, en cada día de nuestras vidas. Un espíritu alegre, feliz, de serenidad, complace a nuestro Padre Celestial. La capacidad y la habilidad de creer y aceptar la escritura que nos enseña a reconocer la mano de Dios en todas las cosas (DYC 59:21) complace a nuestro Padre Celestial.”

Basado en el artículo “Come, Come Ye Saints” de www.children.ldsblogs.com y en el Capítulo 14 “Oh, está todo bien” de Enseñanzas de los Presidentes de La Iglesia: Heber J. Grant, pág 129.