La fecha “verdadera” del Nacimiento de Jesucristo, es el 6 de abril?

Ok, acá vamos de nuevo. Primero que nada, advertencia de rigor: Este tema no es doctrinal ni es necesario aclarar para su salvación, es solo un tema de investigación. Entiendo que hay gente a las cuales el conocer algunas cosas como que les afecta, no se hagan problema, sigan con el seis de abril, o con el 25 de diciembre o la fecha que más les acomode, aunque, por favor entiendan, esta investigación es seria, basado en artículos de la Iglesia y el que sea diferente a lo que conocen tradicionalmente, no quiere decir que sea una propagación de “farsa dostrina” o que ande interesado en que me excomulguen… menos por un tema tan intrascendente para nuestra salvación, como este.

Y luego de la advertencia de rigor, el articulo en sí, esta vez con resumen al comienzo.

  • La fecha de nacimiento de Jesucristo comúnmente aceptada en la Iglesia es el 6 de abril.
  •  Esta fecha se basa en la interpretación de DyC 20:1 y es apoyada por varios apóstoles y presidentes de la Iglesia.
  •  Sin embargo, también hay apóstoles y lideres que no han estado de acuerdo con esa fecha e incluso han presentado otras.
  • Aun mas, según últimos estudios patrocinados por la Iglesia, parece que DyC 20:1 es un encabezado y no una revelación
  • Y según otras publicaciones de la Iglesia, la fecha exacta del nacimiento, no ha sido establecida “oficialmente”.
  • De todas formas, este tema lo hago por molestar nomas, y porque me es interesante, pero nuevamente: Este no es un análisis tipo “última palabra”, ni estoy discutiendo “la dostrina”, ni creo que sea muy “necesario para la sarvacion”… es solo, un tema mas, apropósito de que estamos cerca de la famosa fecha.

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Lo que los Manuscritos y los Testigos nos dicen en cuanto a la Traducción de El Libro de Mormón

Continuando con los artículos respecto a la aparición del Libro de Mormón, desde el Perú Walter Cruz nos envió un email con una traducción que el había hecho de un documento al respecto de BYU-Farms. El texto es muuuuyyyy interesante y revela mas aspectos de este proceso y como los investigadores, a partir del estudio del manuscrito original y de la primera edición del libro de mormón pueden concluir de una manera mas fuerte el hecho de que José no invento o escribió el libro sino que de alguna manera tradujo el libro de mormón desde otra fuente.


Lo que los Manuscritos y los Testigos nos dicen en cuanto a la Traducción de El Libro de Mormón

Daniel C. Peterson
Traducción libre por Walter Iván Cruz, Perú

Royal Skousen ha dedicado una década y media a un estudio intensivo del texto del Libro de Mormón, y de manera especial al manuscrito original y al del editor. Es su fuerte opinión que la evidencia del manuscrito apoya el relato tradicional del origen del Libro de Mormón, y que no apoya la idea de que José Smith elaboró por sí mismo el texto o lo copió de cualquier otro manuscrito existente. Todos los testigos creían que de alguna manera José Smith veía las palabras y se las leía a los escribas. Tomados en conjunto, estos dos hechos son altamente significativos. Examinemos brevemente algunos datos relevantes.

Ante todo, la evidencia apoya fuertemente el relato tradicional que narra que el manuscrito original fue dictado oralmente. Las clases de errores que ocurren en el manuscrito son claramente los que ocurren cuando un escriba no escuchó bien, en vez de ser errores de mala lectura cuando se copia de otro manuscrito. (Por contraste, el manuscrito del impresor muestra precisamente la clase de anomalías que uno esperaría de los errores de un copista). El análisis meticuloso de Royal aún sugiere que José estuvo trabajando con más de veinte o treinta palabras a la vez.

Es aparente que José podía ver el deletreo de los nombres desde donde sea que los leía. Cuando el escriba había escrito el texto, él (o ella en el caso de Emma Smith) evidentemente lo leía en voz alta a José Smith para su corrección. De manera que el Profeta evidentemente tenía algo con él desde donde él dictaba, y con lo cual podía corregir lo que sus escribas habían escrito. Pero, ¿qué era esto? Los testigos son unánimes en cuanto a que él no tenía ningún libro, manuscrito o documento con él durante el proceso de traducción, el cual comprendía largos períodos de dictado.

En una entrevista con su hijo, José Smith III, poco antes de que ella muriese, Emma Smith insistía en que José no tenía ningún texto con él durante la obra de traducción:

    P. ¿No tenía él un libro o manuscrito desde donde a usted le leía o dictaba?

    R. Él no tenía ningún manuscrito ni libro desde donde leía.

    P. ¿No podía tenerlo sin que usted lo supiera?

    R. Si él hubiese tenido alguna cosa parecida no podría haberla ocultado de mí.

Emma Smith pudo hablar con autoridad con respecto al período durante el cual ella misma sirvió como escriba. Pero ¿qué hay sobre el período más prolongado cuando Oliverio Cowdery estaba tomando el dictado? De hecho, Emma podía hablar de una experiencia personal con respecto a ese tiempo también. Mientras estaban en Harmony, Pennsylvania – donde la mayor parte del texto de El Libro de Mormón fue escrito – Emma dijo que José y Oliverio no estaban lejos de ella:

P. ¿Dónde escribían papá y Oliverio Cowdery?

R. Oliverio Cowdery y tu padre escribían en el cuarto en donde yo estaba trabajando.

Ella dijo: “Las planchas a menudo descansaban en la mesa sin ninguna intención de ser escondidas, envueltas con un pequeño mantel de lino, que yo le había dado a él para envolverlas. Una vez sentí las planchas cuando estaban en la mesa, trazando su borde y su forma. Parecían ser apilables como papel grueso, y emitían un sonido metálico cuando se movían los bordes con el pulgar, como cuando uno pasa los dedos por los bordes de las páginas de un libro.”

No mucho después de hablar con ella, José Smith III escribió una carta en la que él resumió algunas de las respuestas que ella dio a sus preguntas. “Ella escribió para José Smith durante la obra de traducción, como también lo hicieron Rubén Hale, su hermano, y O. Cowdery; que la mayor parte de esta obra fue hecha en su presencia, y en donde ella podía ver y saber lo que se estaba haciendo; que mientras duró José Smith no tuvo ningún mss. [manuscrito] o libro de ninguna clase desde donde pudiese leer, o dictar, excepto las planchas metálicas, las cuales ella sabía que él tenía.”

Un corresponsal del Chicago Times entrevistó a David Whitmer el 14 de Octubre de 1881, y obtuvo la misma historia: “El Sr. Whitmer afirma enfáticamente, como lo hicieron Harris y Cowdery, que mientras Smith dictaba la traducción éste no tenía notas manuscritas u otros medios de conocimiento salvo la piedra vidente y los caracteres que se veían en las planchas, y que él [i.e., David Whitmer] estuvo presente y presenció como se realizaba.”

De manera similar, el St. Louis Republican, basado en una entrevista a mediados de Julio de 1884, informó que “Papá Whitmer, quien estuvo presente muy frecuentemente durante la escritura del manuscrito [i.e., de el Libro de Mormón], afirma que José Smith no tenía ningún libro o manuscrito frente a él del cual éste pudiera leer como se afirma que lo hizo, habiendo tenido él (Whitmer) la oportunidad de saber si Smith tenía el romance de Salomón Spaulding, [i.e., una novela] o el de cualquier otra persona, como para leer de éste.”

David Whitmer repitió insistentemente que el proceso de traducción ocurrió a plena vista de los familiares y amigos de José Smith. (La imagen común de una cortina que colgaba entre el Profeta y sus escribas, vista algunas veces en ilustraciones de la historia del Libro de Mormón, está basada en una mala interpretación. Sí existió una cortina, al menos en las últimas etapas del proceso de traducción, sin embargo, esa cortina no estaba suspendida entre el traductor y el escriba sino cerca de la puerta delantera de la casa de Peter Whitmer, con el fin de prevenir que los caminantes y mirones interfieran con la obra.)

Una evidencia adicional que demuestra que, sea lo que estuviera pasando, José Smith no estaba simplemente leyendo de un manuscrito, proviene de un episodio relatado por David Whitmer a William H. Kelley y a G. A. Blakeslee en enero de 1882:

    Él no podía traducir a menos que fuese humilde y poseyese los sentimientos correctos hacia todos. Se los ilustraré para que vean. Una mañana cuando él estaba alistándose para continuar con la traducción, algo estuvo mal con la casa y él se molesto por esto; era algo que Emma, su esposa, había hecho. Oliverio y yo subimos las escaleras y José se nos unió rápidamente para continuar con la traducción, pero él no pudo hacer nada. No pudo traducir ni una simple sílaba. Él bajó las escaleras y fue a un jardín en donde oró al Señor; estuvo fuera por casi una hora, y cuando volvió a la casa le pidió perdón a Emma y entonces subió las escaleras a dónde estábamos y la traducción continuó sin problemas. Él no podía hacer nada a menos que fuese humilde y fiel.

Whitmer le contó la misma historia a un corresponsal del Omaha Herald durante una entrevista el 10 de octubre de 1886. En lo que tal vez es un lenguaje sobredimensionado, el reportero del Herald resumió el acontecimiento de la siguiente manera:

    Él [José Smith] fue de nuevo a orar a la arboleda, y esta vez se fue por una hora completa. Sus amigos llegaron a estar bastante preocupados, y estaban a punto de organizar una búsqueda, cuando José entró pálido a la habitación, habiendo padecido un severo castigo de las manos del Señor. Fue directamente a su esposa en humildad, pidiendo y obteniendo su perdón, volvió a la obra, y con mucho gozo para él mismo y para los ansiosos amigos que lo rodeaban, la piedra volvió a mostrar las letras de fuego.

Parecería ser de esta anécdota que José Smith necesitaba estar espiritual o emocionalmente preparado para que continuase el proceso de traducción, algo que hubiese sido completamente innecesario si simplemente él lo hubiese leído de un manuscrito preparado. En este punto un escéptico podría tal vez sugerir que las distracciones emocionales interferían con la habilidad de José Smith para recordar un texto que él había memorizado la noche anterior para dictárselo a sus inocentes secretarios, o que los devaneos personales lo distraían como para poder improvisar un texto original que pueda ser escrito como si le hubiese ocurrido a él. Pero tales potenciales contra-explicaciones sufren de serios defectos: Si fuera remotamente posible imaginar a José Smith o a cualquier otra persona memorizar o componer casi 5000 palabras diarias, día tras día, semana tras semana, en la producción de un libro complejo y voluminoso es una pregunta que los lectores pueden meditar por sí mismos. También uno podría preguntarle al mismo escéptico por qué José simplemente no escribió el libro por sí mismo si estaba en verdad fingiendo la recepción del texto por revelación.

Una anécdota relatada por Martín Harris a Edward Stevenson dar evidencia contra el que la traducción sea un simple dictado de un texto memorizado o la lectura mecánica de un manuscrito ordinario introducido subrepticiamente en la habitación. Al hablar Harris de los primeros días de la obra, antes de la llegada de Oliverio Cowdery, cuando él servía como escriba, “dijo que el Profeta poseía una piedra vidente, mediante la cual él era capaz de traducir, así como también por el Urim y Tumim, y que por conveniencia él usaba la piedra vidente.” La piedra vidente era colocada en un sombrero para oscurecer la luz circundante y hacer legibles las palabras escritas en ella. Al contrario, por supuesto, el escriba necesitaba luz para poder escribir el texto. Esta situación, aunada al hecho de no existir una cortina divisoria, puede haber hecho muy difícil, si no imposible, que José escondiese un manuscrito, o libros, o las planchas mismas. El relato de Stevenson continúa:

    Con la ayuda de la piedra vidente aparecían las oraciones y eran leídas por José y escritas por Martín, y cuando terminaba de escribir él decía: “Escrito”, y si estaba correctamente escrito, la oración desaparecía y aparecía otra en su lugar, pero si no estaba escrita correctamente esta permanecía hasta que se corrigiese, de manera que la traducción era tal como fue grabada en las planchas, precisamente en el lenguaje que se usaba entonces. Martín dijo que después de continuar con la traducción cuando ellos se cansaban, bajaban al río y se ejercitaban tirando piedras, etc. En una ocasión mientras lo hacían, Martín encontró una piedra que se asemejaba mucho a la que se usaba para traducir, y al reasumir la obra de traducción, Martín reemplazó la piedra vidente con la que había encontrado. Él dijo que el Profeta permaneció en silencio, y se esforzaba de manera inusual por ver en la obscuridad, sin que aparecieran trazos de las habituales oraciones. Muy sorprendido, José exclamó: “¡Martín! ¿Qué es lo que pasa? ¡Todo está tan obscuro como en Egipto!” El rostro de Martín lo delató, y el Profeta le preguntó por qué lo había hecho, a lo que Martín respondió que para tapar la boca de los necios que le habían dicho que el Profeta se había aprendido todas esas oraciones y que solo las estaba repitiendo, etc.

Además, resulta claro por medio de un cuidadoso análisis del manuscrito original que José no sabía de antemano lo que el texto iba a decir. Los cortes de capítulos y las divisiones de los libros aparentemente lo sorprendían. Evidentemente él veía alguna indicación de un corte en el texto, y, cada vez que ocurría, le decía al escriba que escribiese “Capítulo” y más tarde se agregaban los números. Por ejemplo, en lo que ahora reconocemos como el final de 1 Nefi, el manuscrito original primero indica que iba a empezar un nuevo capítulo (En las divisiones de capítulos original el texto que continuaba estaba marcado como “Capítulo VIII.) Cuando José y Oliverio subsecuentemente descubrieron que en vez de eso estaban ante el inicio de un libro completamente distinto, 2 Nefi, la especificación original de capítulo fue tachada y colocada después del título del nuevo libro. Esto es muy instructivo. Indica que José podía solo ver el final de una sección pero que no sabía si la siguiente sección sería otra porción del mismo libro o, por el contrario, el comienzo de un libro enteramente nuevo.

Inclusive, había partes del texto que él no entendía. Su esposa Emma recordaba de las primeras etapas de la traducción: “Cuando llegaba a los nombres propios que él no podía pronunciar, o a palabras largas, las deletreaba”, y evidentemente ella mencionó su experiencia a David Whitmer o a cualquier otra persona que supiese de este fenómeno de manera independiente. Whitmer le contó a E. C. Briggs y a Rodolfo Etzenhouser en 1884 que “cuando José no podía pronunciar las palabras las decía letra por letra.” Briggs también recordó una entrevista de 1856 en la que Emma Smith “hizo hincapié en la limitada educación de su esposo mientras él traducía el Libro de Mormón, cuando ella era su escriba, ‘Él no podía pronunciar la palabra Saríah.’ Y en una ocasión cuando estaba traduciendo, cuando se mencionaron los muros de Jerusalén, él se detuvo y dijo: ‘Emma, ¿Jerusalén tenía muros que la rodeaban? Cuando le dije que así era me respondió: ‘Oh, pensé que había sido engañado.’” Como se resumió del testimonio de David Whitmer en 1885 en el Chicago Tribune, éste confirmó la experiencia de Emma: “Al traducir los caracteres, Smith, quien era iletrado y muy poco versado en la historia bíblica, a menudo era compelido a deletrear las palabras, no sabiendo la pronunciación correcta, y el Sr. Whitmer recuerda el hecho de que en ese tiempo Smith ni siquiera sabía que Jerusalén era una ciudad amurallada.” (El uso del término iletrado es potencialmente engañoso puesto que José Smith era letrado, según el uso actual de la palabra, ya que él podía leer y escribir. Pero José no era una persona instruida; no era un hombre de letras. Según esto, en un sentido de la palabra, él era iletrado.)

En la noticia de la muerte de David Whitmer, e indudablemente basados en sus entrevistas anteriores a él, el número del Chicago Times del 24 de enero de 1888 volvió a hacer alusión a las dificultades que tenía José Smith con el texto que dictaba: “Smith, siendo iletrado, a menudo tropezaba con palabras grandes, las que el maestro de la villa [Oliverio Cowdery] se las pronunciaba, de tal manera que la obra prosiguiera.”

Así vemos que José Smith parecía haber estado leyendo desde algo, pero que no tenía ningún libro, manuscrito o documento con él. Parece ser que era un texto nuevo y extraño para él, y que requería cierto enfoque emocional o mental antes de poder leerlo. Todo esto es completamente consistente con las afirmaciones de José Smith, de que él estaba dictando el texto por revelación mediante un instrumento interpretativo, y no concuerda con las afirmaciones de que él había creado el texto previamente, o que estaba leyendo de una copia fraudulenta de algún manuscrito perteneciente a otra persona. Para hacer plausible esta última teoría tendríamos que rechazar el testimonio unánime de los testigos visuales en el proceso e ignorar la evidencia del mismo manuscrito original.

La Biblioteca de la Historia de la Iglesia

El 22 de Junio de 2009 abrió al público en general  la Biblioteca de la Historia de la Iglesia, esta fue anunciada el 20 de abril de 2005 y la primera palada se dio 11 octubre del mismo año, desde siempre se había hablado de hacer una biblioteca para la historia de la iglesia, pero hasta ese año se cristalizó la idea, el terreno donde está construido originalmente perteneció a Heber C Kimball, consejero del Pte. Brigham Young, y desde entonces ese lugar ha sido para viviendas, una escuela, una herrería, una farmacia, una cafetería, una tienda de helados, una academia de baile, una bolera, una agencia de publicidad y un centro de capacitacion misional.

 

Más de 300 personas ayudaron a mover las colecciones históricas del edificio de oficina de la Iglesia a Biblioteca de Historia de la Iglesia. Esto incluyó a los empleados, los misioneros y los Bailey’s Moving and Storage( empresa de mudanzas) . Las edades de la gente oscilaban entre 19 y 91. El movimiento tomó más de 10.000 horas.

D y C 21:1  se llevará entre vosotros una historia

 

Los 21368 metros cuadrados, contienen 179 años de Historia de la Iglesia. Todo, desde el manuscrito del Libro de Mormón a la tecnología digital avanzada.

Muchos de los documentos históricos frágiles que se encuentran dentro de las colecciones se han digitalizado y se puede acceder en las computadoras que se encuentran dentro de la sala de investigación de la biblioteca.

 

El area de acseso publico, Aqui uno recorre libremente los estantes, es un verdadero banquete

 

Hay doce bóvedas de almacenamiento de alta densidad dentro de la biblioteca. La mayoría se mantienen a 13 grados centígrados, con un 35% de humedad. Sin embargo, dos bóvedas con fotografías y películas se mantienen a menos veinte grados centígrados. Los artículos de estas bóvedas requieren la extracción y descongelación a 13 grados durante 24 horas antes de ser manipulados. Las dos unidades de refrigeración son equivalentes a 3.100 refrigeradores de casa. Las unidades de almacenamiento de archivos contienen 33 kilómetros de estanterías. La mayoría de las bóvedas son para el almacenamiento a largo plazo. Sin embargo, el área de visita se utiliza para artículos de corta vida. Estos documentos es probable  que no se mantengan por más de 10 años. También hay bóvedas vacías esperando ser llenadas. Una de las cosas interesantes es que una gran cantidad de libros está disponible para el público en general, hay una área en la que uno toma los libros y se pone a leer, pero hay otra más especial en la que uno debe pedir un libro o documento, lo buscan por la computadora y lo ponen a disposición de uno en una área especial de lectura, esto es para libros y documentos antiguos, no todos están disponibles ya que los más frágiles se pueden consultar digitalmente, algo que me comento la guía que me mostro el lugar, es que uno puede mandar su historia familiar escrita y aquí te la guardan, así que quien quiera ya sabe el dato.

En el tiempo que pase ahí pude curiosear algunos libros y documentos, así como entrar en la computadora y ver los manuscritos originales del libro de mormón, también ver la genealogía de algunos de los profetas.

La Genealogia de los Profetas

Una Lectura ligera

el capitulo que lei habla del manuscrito perdido, despues les platico de este interesante capitulo

Admin, para un buen rato de lectura, no.

 

bueno esa fue la visita a este interesante edificio, que ademas como obra de ingenieria tiene un reconocimiento por ser Ecologico.

 

El Cementerio de Salt Lake City

Una de las visitas que realice fue al cementerio de la ciudad, donde se encuentran sepultados 11 de los profetas, esta visita la realice a peticion de mi hija, que queria ir conocer la tumba del Pte Hinckley, una peticion que al principio se me hizo extraña pero luego de ver la reverencia con la que mi hija estubo ahi, me dio una leccion de fe, bueno, aqui un poco de la historia de este cementerio tan especial.

Hace casi 164 años atrás el Pte Brigham Young designó a tres hombres para seleccionar un lugar para una “tierra de sepultura,” ahora el cementerio de Salt Lake City. El Presidente Hinckley es el 11 presidente de la Iglesia SUD enterrado en ese cementerio.

Desde 1847, cuando una niña llamada Mary Wallace murió y su padre cavó una tumba para ella ahi, más de 120.000 personas han sido enterradas en el cementerio de Salt Lake City.
Doscientos cincuenta acres, nueve millas y media de camino, y mucha historia de por medio. Durante casi 164 años, habitantes de Utah de todos los credos y nacionalidades han estado llevando a sus seres queridos a lo que ahora llamamos el cementerio de Salt Lake City.

En ese cementario hay en realidad 5 cementerios, 1 catolico, 3 judios y el de los SUD, los cuales se administran por separado.

En este momento, en la actualidad hay otros 11 presidentes Iglesia enterrado en el cementerio de la ciudad, la mayoría de sus lapidas se encuentran a lo largo del lado oeste. Solo no están ahi El presidente Lorenzo Snow, quien fue sepultado en Brigham City, y El presidente Ezra Taft Benson, enterrado en Whitney, Idaho, son los únicos presidentes que no fueron sepultados en el cementerio de Salt Lake City desde el tercer presidente de la iglesia, John Taylor, quien murió en 1887 .

Un dato de la lapida. esta echa con la piedra que sobro del centro de conferencias

Aqui tambien hay un obelisco que pertenece a la Familia Smith, en honor de Hyrum Smith, se encuentran sepultados un gran numero de decendientes del hermano del profeta

Y las Tumbas de otros Profetas

Exactamente, atras de la tumba del Pte Mckay esta el Pte Hinckley y su esposa.

 

les comento mis impresiones de esa mañana en el cementerio de SLC. por algunas cosas propias no me gustan los cementerios y tengo quiza a lo que yo pudiera decir una fobia por ello, asi que cuando mi hija me hizo el pedido, dude pero bueno que no hace uno por sus hijos me dije me aguanto mis fobias, pero al estar ahi y ver a mi pequeña con esa reverencia ante las tumbas de estos grandes lideres me invadio un sentimiento de tranquildad, al cual me hizo que esa mañana fuera especial, todo el dia estube con un sentimiento de reverencia, de paz, no por el echo de haber visto las tumbas, si no de ver a mi hija como se expreso el cuidado al caminar por ahi, en tumbas de personas que nunca conocio, que solo habia oido en la noche de hogar y en la iglesia, y una vez mas reafirme mi profundo testimonio por la Iglesia y el evangelio restaurado.

 

Es el 6 de Abril del año 1 realmente la Fecha del Nacimiento de Jesucristo?

Interesante ensayo de Jeffrey R. Chadwick en MeridianMagazine en la cual comenta que una fecha que todos suponíamos mas que fija, el nacimiento del Salvador en un 6 de abril del año cero, no es tan así. Aunque no expone mucho mas el tema el cual esta mas desarrollado en un articulo publicado en BYU Studies (de subscripcion por pago) si da un dato muy interesante y que ni yo conocía: Son varios los lideres que han expresado su diferencia respecto al 6/4/01 y entre ellos uno que defiende el punto de vista de que quizás esa no sea la fecha, es un famoso doctrinal: Bruce R. McConkie.

Pero bueno, veamos el articulo.

La fecha del nacimiento de Jesucristo
Por Jeffrey R. Chadwick

En su clásico de 1915 “Jesus el Cristo”, el elder James E. Talmage sostuvo que Jesucristo habia nacido el dia 6 de Abril del año 1 Antes de Cristo (AC). Talmage fue aparentemente el primer escritor SUD en proponer esta fecha particular. Cerca de un siglo ha pasado desde que el libro apareciese y durante este tiempo se ha convertido prácticamente en axiomático entre los Santos de los Ultimos Dias la afirmación de que Jesus nacio un 6 de Abril. Pero, fue asi?

En el ultimo siglo mucha nueva información ha aparecido para entregar luz acerca del nuevo testamento. Nueva información de fuentes arqueológicas e históricas, combinadas con una cuidadosa reexaminacion de los registros de las escrituras que tienen que ver con el tema, sugieren que la fecha del 6 de abril ya no es sostenible. En este articulo haré el esfuerzo de mostrar que el resultado de todas los datos duros, las escrituras y otras ideas, apuntan a una estrecha ventana de tiempo en invierno como el nacimiento del Salvador, y que es bastante probable que Jesus naciese en diciembre del año 5 Antes de Cristo (AC).

Esta conclusión probablemente sera una sorpresa para muchos, y tal vez incluso sera algo chocante, para algunos Santos. Estoy consciente de que algunos lectores suponen que el 6 de abril es sin lugar a dudas la fecha establecida autorizadamente como la fecha del nacimiento de Cristo y por tanto pueden sentirse a rechazar esta propuesta desde el principio. Invito a los lectores a ejercer la paciencia y a revisar la evidencia que presentare a continuación. Una gran cantidad de datos se presentan en este estudio y aunque al principio algunos de estos elementos pudiesen parecer desconectados unos a otros espero que viéndolos en conjunto puedan darles una serie de conclusiones coherentes al final del estudio.
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