Skousen – El cuarto milenio

Uno de los lemas del papá del hermano Skousen era: “¡Cuando empieces un trabajo, termínalo!” Cuando inicié la traducción del Tercer Milenio, no sabía en qué iba aparar todo y creo que aún no lo sé, pero descubrí muchas cosas y disfruté otras tantas. El hermano Skousen dedicó este libro a su padre y en la dedicatoria menciona sus lemas favoritos, creo justo en honor a ambos, poner en práctica uno de esos lemas y terminar lo que empecé.

Por otra parte yo también quiero dedicar mi trabajo. Primeramente a Mi Padre Celestial pues sin los dones que Él me ha dado yo no sería y haría nada y posteriormente a mi familia (Mi esposa María Elena y mis hijos, Guillermo, Estefany y Brandon) que me han apoyado con su paciencia cuando he pasado horas frente a mi laptop escribiendo, y con su sacrificio cuando les he negado tiempo valioso por el mismo motivo. Creo que el mencionar sus nombres aquí es una manera de trascender y eso es lo que verdaderamente importa. No quiero expresar más pues lo realmente importante para leer se encuentra dentro de las páginas de este libro.

Guillermo Morán Lihaut

Hace unos dias Guillermo me escribio para compartir el ultimo tomo de la trilogia doctrinal biblica de W. Cleon Skousen, el cuarto milenio, desde David hasta Cristo.

Lo que el hizo es un trabajo titanico, ya que no solo tradujo un libro de mas de 800 paginas en su version original, si no que este es el tercero que logra terminar. Nosotros estamos felices, pero apuesto que aun mas felices estan su esposa e hijos, espero que ellos sepan cuan grande bendicion nos han dado al permitir a Guillermo hacernos este regalo.

Que lo disfruten (a Guillermo, y quitenle el computador) asi como nosotros disfrutaremos el libro.

La trilogia completa la podran descargar desde: http://www.cumorah.org/libros/?dir=castellano/Skousen

 

Lo que los Manuscritos y los Testigos nos dicen en cuanto a la Traducción de El Libro de Mormón

Continuando con los artículos respecto a la aparición del Libro de Mormón, desde el Perú Walter Cruz nos envió un email con una traducción que el había hecho de un documento al respecto de BYU-Farms. El texto es muuuuyyyy interesante y revela mas aspectos de este proceso y como los investigadores, a partir del estudio del manuscrito original y de la primera edición del libro de mormón pueden concluir de una manera mas fuerte el hecho de que José no invento o escribió el libro sino que de alguna manera tradujo el libro de mormón desde otra fuente.


Lo que los Manuscritos y los Testigos nos dicen en cuanto a la Traducción de El Libro de Mormón

Daniel C. Peterson
Traducción libre por Walter Iván Cruz, Perú

Royal Skousen ha dedicado una década y media a un estudio intensivo del texto del Libro de Mormón, y de manera especial al manuscrito original y al del editor. Es su fuerte opinión que la evidencia del manuscrito apoya el relato tradicional del origen del Libro de Mormón, y que no apoya la idea de que José Smith elaboró por sí mismo el texto o lo copió de cualquier otro manuscrito existente. Todos los testigos creían que de alguna manera José Smith veía las palabras y se las leía a los escribas. Tomados en conjunto, estos dos hechos son altamente significativos. Examinemos brevemente algunos datos relevantes.

Ante todo, la evidencia apoya fuertemente el relato tradicional que narra que el manuscrito original fue dictado oralmente. Las clases de errores que ocurren en el manuscrito son claramente los que ocurren cuando un escriba no escuchó bien, en vez de ser errores de mala lectura cuando se copia de otro manuscrito. (Por contraste, el manuscrito del impresor muestra precisamente la clase de anomalías que uno esperaría de los errores de un copista). El análisis meticuloso de Royal aún sugiere que José estuvo trabajando con más de veinte o treinta palabras a la vez.

Es aparente que José podía ver el deletreo de los nombres desde donde sea que los leía. Cuando el escriba había escrito el texto, él (o ella en el caso de Emma Smith) evidentemente lo leía en voz alta a José Smith para su corrección. De manera que el Profeta evidentemente tenía algo con él desde donde él dictaba, y con lo cual podía corregir lo que sus escribas habían escrito. Pero, ¿qué era esto? Los testigos son unánimes en cuanto a que él no tenía ningún libro, manuscrito o documento con él durante el proceso de traducción, el cual comprendía largos períodos de dictado.

En una entrevista con su hijo, José Smith III, poco antes de que ella muriese, Emma Smith insistía en que José no tenía ningún texto con él durante la obra de traducción:

    P. ¿No tenía él un libro o manuscrito desde donde a usted le leía o dictaba?

    R. Él no tenía ningún manuscrito ni libro desde donde leía.

    P. ¿No podía tenerlo sin que usted lo supiera?

    R. Si él hubiese tenido alguna cosa parecida no podría haberla ocultado de mí.

Emma Smith pudo hablar con autoridad con respecto al período durante el cual ella misma sirvió como escriba. Pero ¿qué hay sobre el período más prolongado cuando Oliverio Cowdery estaba tomando el dictado? De hecho, Emma podía hablar de una experiencia personal con respecto a ese tiempo también. Mientras estaban en Harmony, Pennsylvania – donde la mayor parte del texto de El Libro de Mormón fue escrito – Emma dijo que José y Oliverio no estaban lejos de ella:

P. ¿Dónde escribían papá y Oliverio Cowdery?

R. Oliverio Cowdery y tu padre escribían en el cuarto en donde yo estaba trabajando.

Ella dijo: “Las planchas a menudo descansaban en la mesa sin ninguna intención de ser escondidas, envueltas con un pequeño mantel de lino, que yo le había dado a él para envolverlas. Una vez sentí las planchas cuando estaban en la mesa, trazando su borde y su forma. Parecían ser apilables como papel grueso, y emitían un sonido metálico cuando se movían los bordes con el pulgar, como cuando uno pasa los dedos por los bordes de las páginas de un libro.”

No mucho después de hablar con ella, José Smith III escribió una carta en la que él resumió algunas de las respuestas que ella dio a sus preguntas. “Ella escribió para José Smith durante la obra de traducción, como también lo hicieron Rubén Hale, su hermano, y O. Cowdery; que la mayor parte de esta obra fue hecha en su presencia, y en donde ella podía ver y saber lo que se estaba haciendo; que mientras duró José Smith no tuvo ningún mss. [manuscrito] o libro de ninguna clase desde donde pudiese leer, o dictar, excepto las planchas metálicas, las cuales ella sabía que él tenía.”

Un corresponsal del Chicago Times entrevistó a David Whitmer el 14 de Octubre de 1881, y obtuvo la misma historia: “El Sr. Whitmer afirma enfáticamente, como lo hicieron Harris y Cowdery, que mientras Smith dictaba la traducción éste no tenía notas manuscritas u otros medios de conocimiento salvo la piedra vidente y los caracteres que se veían en las planchas, y que él [i.e., David Whitmer] estuvo presente y presenció como se realizaba.”

De manera similar, el St. Louis Republican, basado en una entrevista a mediados de Julio de 1884, informó que “Papá Whitmer, quien estuvo presente muy frecuentemente durante la escritura del manuscrito [i.e., de el Libro de Mormón], afirma que José Smith no tenía ningún libro o manuscrito frente a él del cual éste pudiera leer como se afirma que lo hizo, habiendo tenido él (Whitmer) la oportunidad de saber si Smith tenía el romance de Salomón Spaulding, [i.e., una novela] o el de cualquier otra persona, como para leer de éste.”

David Whitmer repitió insistentemente que el proceso de traducción ocurrió a plena vista de los familiares y amigos de José Smith. (La imagen común de una cortina que colgaba entre el Profeta y sus escribas, vista algunas veces en ilustraciones de la historia del Libro de Mormón, está basada en una mala interpretación. Sí existió una cortina, al menos en las últimas etapas del proceso de traducción, sin embargo, esa cortina no estaba suspendida entre el traductor y el escriba sino cerca de la puerta delantera de la casa de Peter Whitmer, con el fin de prevenir que los caminantes y mirones interfieran con la obra.)

Una evidencia adicional que demuestra que, sea lo que estuviera pasando, José Smith no estaba simplemente leyendo de un manuscrito, proviene de un episodio relatado por David Whitmer a William H. Kelley y a G. A. Blakeslee en enero de 1882:

    Él no podía traducir a menos que fuese humilde y poseyese los sentimientos correctos hacia todos. Se los ilustraré para que vean. Una mañana cuando él estaba alistándose para continuar con la traducción, algo estuvo mal con la casa y él se molesto por esto; era algo que Emma, su esposa, había hecho. Oliverio y yo subimos las escaleras y José se nos unió rápidamente para continuar con la traducción, pero él no pudo hacer nada. No pudo traducir ni una simple sílaba. Él bajó las escaleras y fue a un jardín en donde oró al Señor; estuvo fuera por casi una hora, y cuando volvió a la casa le pidió perdón a Emma y entonces subió las escaleras a dónde estábamos y la traducción continuó sin problemas. Él no podía hacer nada a menos que fuese humilde y fiel.

Whitmer le contó la misma historia a un corresponsal del Omaha Herald durante una entrevista el 10 de octubre de 1886. En lo que tal vez es un lenguaje sobredimensionado, el reportero del Herald resumió el acontecimiento de la siguiente manera:

    Él [José Smith] fue de nuevo a orar a la arboleda, y esta vez se fue por una hora completa. Sus amigos llegaron a estar bastante preocupados, y estaban a punto de organizar una búsqueda, cuando José entró pálido a la habitación, habiendo padecido un severo castigo de las manos del Señor. Fue directamente a su esposa en humildad, pidiendo y obteniendo su perdón, volvió a la obra, y con mucho gozo para él mismo y para los ansiosos amigos que lo rodeaban, la piedra volvió a mostrar las letras de fuego.

Parecería ser de esta anécdota que José Smith necesitaba estar espiritual o emocionalmente preparado para que continuase el proceso de traducción, algo que hubiese sido completamente innecesario si simplemente él lo hubiese leído de un manuscrito preparado. En este punto un escéptico podría tal vez sugerir que las distracciones emocionales interferían con la habilidad de José Smith para recordar un texto que él había memorizado la noche anterior para dictárselo a sus inocentes secretarios, o que los devaneos personales lo distraían como para poder improvisar un texto original que pueda ser escrito como si le hubiese ocurrido a él. Pero tales potenciales contra-explicaciones sufren de serios defectos: Si fuera remotamente posible imaginar a José Smith o a cualquier otra persona memorizar o componer casi 5000 palabras diarias, día tras día, semana tras semana, en la producción de un libro complejo y voluminoso es una pregunta que los lectores pueden meditar por sí mismos. También uno podría preguntarle al mismo escéptico por qué José simplemente no escribió el libro por sí mismo si estaba en verdad fingiendo la recepción del texto por revelación.

Una anécdota relatada por Martín Harris a Edward Stevenson dar evidencia contra el que la traducción sea un simple dictado de un texto memorizado o la lectura mecánica de un manuscrito ordinario introducido subrepticiamente en la habitación. Al hablar Harris de los primeros días de la obra, antes de la llegada de Oliverio Cowdery, cuando él servía como escriba, “dijo que el Profeta poseía una piedra vidente, mediante la cual él era capaz de traducir, así como también por el Urim y Tumim, y que por conveniencia él usaba la piedra vidente.” La piedra vidente era colocada en un sombrero para oscurecer la luz circundante y hacer legibles las palabras escritas en ella. Al contrario, por supuesto, el escriba necesitaba luz para poder escribir el texto. Esta situación, aunada al hecho de no existir una cortina divisoria, puede haber hecho muy difícil, si no imposible, que José escondiese un manuscrito, o libros, o las planchas mismas. El relato de Stevenson continúa:

    Con la ayuda de la piedra vidente aparecían las oraciones y eran leídas por José y escritas por Martín, y cuando terminaba de escribir él decía: “Escrito”, y si estaba correctamente escrito, la oración desaparecía y aparecía otra en su lugar, pero si no estaba escrita correctamente esta permanecía hasta que se corrigiese, de manera que la traducción era tal como fue grabada en las planchas, precisamente en el lenguaje que se usaba entonces. Martín dijo que después de continuar con la traducción cuando ellos se cansaban, bajaban al río y se ejercitaban tirando piedras, etc. En una ocasión mientras lo hacían, Martín encontró una piedra que se asemejaba mucho a la que se usaba para traducir, y al reasumir la obra de traducción, Martín reemplazó la piedra vidente con la que había encontrado. Él dijo que el Profeta permaneció en silencio, y se esforzaba de manera inusual por ver en la obscuridad, sin que aparecieran trazos de las habituales oraciones. Muy sorprendido, José exclamó: “¡Martín! ¿Qué es lo que pasa? ¡Todo está tan obscuro como en Egipto!” El rostro de Martín lo delató, y el Profeta le preguntó por qué lo había hecho, a lo que Martín respondió que para tapar la boca de los necios que le habían dicho que el Profeta se había aprendido todas esas oraciones y que solo las estaba repitiendo, etc.

Además, resulta claro por medio de un cuidadoso análisis del manuscrito original que José no sabía de antemano lo que el texto iba a decir. Los cortes de capítulos y las divisiones de los libros aparentemente lo sorprendían. Evidentemente él veía alguna indicación de un corte en el texto, y, cada vez que ocurría, le decía al escriba que escribiese “Capítulo” y más tarde se agregaban los números. Por ejemplo, en lo que ahora reconocemos como el final de 1 Nefi, el manuscrito original primero indica que iba a empezar un nuevo capítulo (En las divisiones de capítulos original el texto que continuaba estaba marcado como “Capítulo VIII.) Cuando José y Oliverio subsecuentemente descubrieron que en vez de eso estaban ante el inicio de un libro completamente distinto, 2 Nefi, la especificación original de capítulo fue tachada y colocada después del título del nuevo libro. Esto es muy instructivo. Indica que José podía solo ver el final de una sección pero que no sabía si la siguiente sección sería otra porción del mismo libro o, por el contrario, el comienzo de un libro enteramente nuevo.

Inclusive, había partes del texto que él no entendía. Su esposa Emma recordaba de las primeras etapas de la traducción: “Cuando llegaba a los nombres propios que él no podía pronunciar, o a palabras largas, las deletreaba”, y evidentemente ella mencionó su experiencia a David Whitmer o a cualquier otra persona que supiese de este fenómeno de manera independiente. Whitmer le contó a E. C. Briggs y a Rodolfo Etzenhouser en 1884 que “cuando José no podía pronunciar las palabras las decía letra por letra.” Briggs también recordó una entrevista de 1856 en la que Emma Smith “hizo hincapié en la limitada educación de su esposo mientras él traducía el Libro de Mormón, cuando ella era su escriba, ‘Él no podía pronunciar la palabra Saríah.’ Y en una ocasión cuando estaba traduciendo, cuando se mencionaron los muros de Jerusalén, él se detuvo y dijo: ‘Emma, ¿Jerusalén tenía muros que la rodeaban? Cuando le dije que así era me respondió: ‘Oh, pensé que había sido engañado.’” Como se resumió del testimonio de David Whitmer en 1885 en el Chicago Tribune, éste confirmó la experiencia de Emma: “Al traducir los caracteres, Smith, quien era iletrado y muy poco versado en la historia bíblica, a menudo era compelido a deletrear las palabras, no sabiendo la pronunciación correcta, y el Sr. Whitmer recuerda el hecho de que en ese tiempo Smith ni siquiera sabía que Jerusalén era una ciudad amurallada.” (El uso del término iletrado es potencialmente engañoso puesto que José Smith era letrado, según el uso actual de la palabra, ya que él podía leer y escribir. Pero José no era una persona instruida; no era un hombre de letras. Según esto, en un sentido de la palabra, él era iletrado.)

En la noticia de la muerte de David Whitmer, e indudablemente basados en sus entrevistas anteriores a él, el número del Chicago Times del 24 de enero de 1888 volvió a hacer alusión a las dificultades que tenía José Smith con el texto que dictaba: “Smith, siendo iletrado, a menudo tropezaba con palabras grandes, las que el maestro de la villa [Oliverio Cowdery] se las pronunciaba, de tal manera que la obra prosiguiera.”

Así vemos que José Smith parecía haber estado leyendo desde algo, pero que no tenía ningún libro, manuscrito o documento con él. Parece ser que era un texto nuevo y extraño para él, y que requería cierto enfoque emocional o mental antes de poder leerlo. Todo esto es completamente consistente con las afirmaciones de José Smith, de que él estaba dictando el texto por revelación mediante un instrumento interpretativo, y no concuerda con las afirmaciones de que él había creado el texto previamente, o que estaba leyendo de una copia fraudulenta de algún manuscrito perteneciente a otra persona. Para hacer plausible esta última teoría tendríamos que rechazar el testimonio unánime de los testigos visuales en el proceso e ignorar la evidencia del mismo manuscrito original.

Liahonas, muchas, muchas Liahonas.

Ok muchachos, como soy un poco nerd (pero con estilo) en mi casa tengo un pequeño servidor de musica, fotos, peliculas, revistas y libros, desde donde nos conectamos para sacar lo que deseamos ver con los iPads. Es muy practico la verdad, me acuerdo que años atras trabaje mucho en un sistema tipo Wiki para dejar los libros en linea en forma practica, ya que los PDF eran muy incomodos de leer desde un computador, pero con los iPad, la cosa es muy muy diferente, una autentica maravilla para quienes gustan de leer.

La historia es que estoy subiendo de a poco mi servidor de libros a cumorah, aprovechando que tengo harto espacio online. Lo primero en subir es una autentica maravilla: La coleccion casi completa de Liahonas desde 1960 al 2009, creada en un dvdrom por Fernando Cardozo, de Argentina. Estoy complementando para obtener la coleccion completa con las Liahonas que subio German Barria, desde Chile. El sitio de Fernando es http://bibliotecasud.com.ar y el de German el bibliotecasud.blogspot.com. Yo como no soy copion, debo reconocer que me ganaron el nombre asi que solo llamo a mi seccion de libros como libros.cumorah.org. De todas formas tambien tengo algunos libros historicos (tengo una revista de las misiones de argentina de como los 50s) que voy a escanear para hacer mi parte tambien.

Hasta ahora he subido la mayor parte de los libros que tengo en Ingles sacados desde los cdroms que habia comprado hace tiempo y otros que encontre en internet. Son muchos, muchisimos libros, como 5 gigas por lo menos. Las liahonas son como otros 4 gigas y no miento que debo tener un par mas de libros. La mejor parte es que el Script para mostrar los libros se actualizo para ser compatible con dispositivos moviles como los iPad, Androids o WebOSs que andan por alli. Si alguien quiere hacer algo parecido en su casa, simplemente debe bajar lo que le interese, instalar un servidor web con Apache+Php5 (yo uso Uniserver para windows y debian como Linux) y bajar el script desde http://sourceforge.net/projects/encode-explorer/files/encode-explorer. Es realmente muy practico si uno quiere tener cosas centralizadas en su hogar y no tiene tiempo de andar configurando servidores ftp, webdav o lo que sea.

Segun siga subiendo libros, les estare contando. Desde ya el enlace es http://www.cumorah.org/libros/

La Gente de Color y la Iglesia SUD (El sacerdocio a los negros) – Parte 2

Esta es la segunda parte de la traduccion del articulo acerca de “Negros y la Iglesia de Jesucristo SUD” que se encuentra en wikipedia en ingles.

A pesar de que personalmente lo encuentro un articulo bastante equilibrado y completamente referenciado, este articulo es cualquier cosa menos oficial. Por otro lado, no expresa ni mi punto de vista ni el punto de vista de nadie, solo es la traduccion de un articulo que contiene mucha informacion en su mayor parte imparcial acerca del tema y se entrega con el fin de que los santos que deseen entender mejor esto pero no dominan el ingles puedan tener acceso a esta valiosa fuente de informacion.

Finalmente, una advertencia, este articulo contiene algunas citas que pueden ser consideradas fuertes. Comprobe muchas de ellas y estan en el contexto correcto (aunque no puedo decirlo por todas), sin embargo, mi mejor recomendacion es que esperen a leer todo el articulo antes de generar un juicio al respecto.

Que les sea util asi como lo fue para mi el traducirlo. Por cierto, si a alguen no le gusta o cree que es falsa doctrina, no se preocupe, nunca he dicho que esto es doctrina, es solo una traduccion. Si alguen encuentra que la traduccion tiene errores, es lo mas probable ya que hay cosas que me costo traducir. La fuente original del articulo es en wikipedia, cualquer duda, vayan para alla. :)

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Guiando una gran obra misional de barrio.

Valentin Ayala me ha enviado este manual acerca de la obra misional del barrio, aquella importante tarea que muchas veces es relegada a un lugar, digamos, no prioritario.

Escrito por una hermana de la Iglesia (y obviamente, primorosamente diagramado en iWorks Pages) es una “guía  preparada para el uso de líderes de misión de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Nueva Inglaterra. Debe de ser estudiada en conjunto con Predicad Mi Evangelio (aquí se le hace referencia como PME y le sigue el numero de pagina), y la carta de la Primera Presidencia con la fecha de febrero 2005, Obra misional del barrio”

Obviamente es un documento no oficial y solo debe tratarse como el esfuerzo individual de hermanos de la Iglesia sin embargo por lo que vi tiene mucha calidad en sus contenidos, ademas que no esta lo que parece ser “la regla” en muchos barrios respecto al lider misional, que coloquen al primer joven elder proximo prospecto para que se “motive” para irse a la mision….

Pero bueno, ya nos pusimos peladores asi que mejor les dejo la descarga directa de este buen libro:

Guiando una gran obra misional de barrio.pdf