Cuánto dinero recauda la Iglesia?

Un estudio de la Universidad de Tampa y la agencia Reuters, ha señalado que la Iglesia tiene ingresos, solo por diezmos y donaciones, de aproximadamente 7 mil millones de dólares al año.  El estudio solo puede ser una aproximación debido a que no se requiere que la Iglesia, dado que es una organización sin fines de lucro, revele a las autoridades de EEUU sus estados financieros. Sin embargo esto sí es un requerimiento legal en Canadá, Inglaterra y otros países anglo a partir de lo cual y cruzando estadísticas, han podido realizar una aproximación de los datos.

Según Reuters y Ryan Cragun, de los 7mil millones ( 8000 segun Bloomberg Businessweek), la mayor parte proviene de miembros de los Estados Unidos (6000 a 6500 millones) en donde aun cuando hay casi la mitad de los miembros registrados, su tasa de pago de diezmos (y sueldos de los miembros) es muchísimo más alta que en el resto del mundo.

Así mismo de los datos se estima que el valor de los activos de la Iglesia (principalmente capillas, templos y otros edificios) tiene un valor de cerca de los 35 mil millones de dólares, en todo el mundo. El foco de las inversiones de la Iglesia van en propiedades y en inversiones en empresas de ganadería, medios de comunicación, seguros, etc. El presidente Hinckley en una oportunidad señalo que este foco en inversiones se debió en gran parte, al carácter pionero de la Iglesia en Utah donde la misma Iglesia fue la que tuvo que crear varias empresas en el siglo XIX porque sencillamente, estas no existían en aquel entonces en el lejano oeste.

A pesar de las críticas respecto a este foco en propiedades e inversiones, también se hace notar que la Iglesia tiene un estándar relativamente común de edificios en todo el mundo y que aun mas, por ejemplo, mantiene costosas de construir y costosos de mantener edificios en lugares donde si se evaluase solo por principios económicos, no son rentables por ningún lado en termino de número de miembros a los que sirven o de “rentabilidad” respecto a los ingresos por diezmos (yo creo que casi toda Latinoamérica está en esta categoría).

Sin embargo según los especialistas en estos temas posiblemente esta estrategia de inversiones no ha dado tan buenos frutos en términos de miembros de la Iglesia (que es para quienes se construye finalmente). Ellos comentan que en comparación, la Iglesia Adventista del 7mo día, se enfoca en construir centros de reunión pequeños y grandes hospitales y centros educativos, lo cual por un lado, ha sido más beneficioso para las comunidades donde están insertos y por otro lado, ha hecho que tengan una tasa de bautismos tres veces superior a la de la Iglesia de Jesucristo SUD.

El portavoz de la Iglesia ha señalado que las prioridades nuestras son en construir más capillas, apoyar la BYU y el sistema educativo (seminarios e institutos), operar los cerca de 140 templos y mantener el centro de genealogía más grande del mundo, así como el programa humanitario para miembros y no miembros en el mundo.

De todas formas, el gasto en programas humanitarios desde 1985 ha sido de 1400 millones de dólares, es decir, poco mas de 50 millones por año. En los datos calculados, no se agregaron las utilidades que deberían venir de las empresas propiedad de la Iglesia.

Como comentario final, en el último par de años ha salido mucho articulo respecto a la riqueza de la Iglesia, en términos económicos. Este es un tema que dado que no hay datos fidedignos, se torna en altamente especulativo siendo usado por una parte para atacar a la Iglesia por sus enemigos y por otra, para dejar una imagen de negocio poco transparente. La realidad es que dado que “la iglesia es formada por los miembros” y que la transparencia en nuestros actos es algo que se nos exige como miembros de la Iglesia, no se debería temer sino incentivar el tener un completo cambio de estas políticas que ocultan los resultados de una organización, que mal que mal, todos pagamos y mantenemos, una política de transparencia en los números que había sido seguida hasta los 50s, hasta lo que tenemos actualmente que se resume a una simple frase en la conferencia general y nada más.

pd: buen disco, no?

El dia de los pantalones (y las camisas no blancas).


Hace cosa de un mes, en los EEUU, un grupo de mujeres miembros de la Iglesia decidió que era hora de hacerse ver y que, como símbolo de su feminismo, irían ese domingo a la Iglesia usando pantalones.

El objetivo era en cierta manera protestar respecto a lo que ellas ven, como la desigualdad que existe en la Iglesia entre los roles del hombre y la mujer. Sin entrar en temas doctrinales como por que el sacerdocio es solo hombres, su punto es por que, si en la Iglesia, aunque con distinto roles, al final se considera que hombres y mujeres somos iguales, por que las mujeres no participan mas activamente (o siquiera, participan) en cosas que no tienen ninguna justificación doctrinal conocida tales como el hecho de que nunca  hay hermanas dando oraciones en la conferencia general o, aunque una mujer puede ser ingeniero o astronauta una hermana no puede ser “secretario financiero”, el cual aunque es un llamamiento dudo que tenga que ver con el sacerdocio para ser ejercido o cosas de ese estilo.

Se reconoce que muchas de estas diferencias, son mas materia de costumbre que de doctrina y por otro lado, hay que reconocer que se ha avanzado un poco en las ultimas décadas: Aun me acuerdo cuando niño la primera vez que se llamo a una hermana a servir como maestra de escuela dominical, algo común hoy en día, pero que hace un par de décadas era para “sacerdotes” solamente, o el hecho de que recién en los 70s las mujeres pudieron comenzar a dar oraciones en la sacramental, aunque, solo de cierre… hasta solo unos pocos años atrás donde se clarifico que hombre o mujer podía dar la oración de apertura o de cierre, ya que… bueno, recién nos dimos cuenta que somos iguales en esos términos…. (cuando escribo esto, me da un poco de molestia la verdad, creo en la Iglesia sin lugar a dudas, pero hay cosas de nuestra historia y practicas que muchas veces, no me ponen incomodo, pero si me avergüenzan un poco).

Ok, el cuento rápido es que estas hermanas trataron de hacerse presente designando un día para ir con Pantalones a la Iglesia, como forma de hacerse notar. Desde la Iglesia, el portavoz oficial indico que buena onda por ellas, total “Se anima a los miembros de la Iglesia a usar sus mejores ropas el día domingo en señal de respeto al Salvador, pero no aconsejamos (reglamentamos) a las personas de alguna manera mas allá de esto”, palabra oficial, aunque ustedes ya saben, “el orden no escrito de las cosas”, dice (y juzga a los demás), bueno, por el “orden” no escrito de las cosas…. (pd: como sabrán, yo estoy en contra de esas ideas, por que justifican cualquier prejuicio, preferencias o ideas de uno como “el” orden no escrito. Sorry Elder Packer, pero si no esta escrito, para mi es desorden).

Bueno o malo, al final de todas maneras el llamado no tuvo mucho éxito: Según reportes de los EEUU, en la mayoría de las capillas, las hermanas que antes iban con pantalones a la Iglesia, siguieron asistiendo con pantalones a la Iglesia, y las hermanas que no iban con pantalones, pues igual, pero de todas formas el tema esta servido. De hecho actualmente esta pidiendo directamente que por lo menos una hermana pueda ofrecer una oración en la conferencia general. La verdad nunca me había dado cuenta de ello y aunque creo que no es motivo el feminismo para ganarse el derecho para hacer una oración, tampoco creo que halla motivo para que solo los hombres puedan orar allí.

Y que pienso yo?… ajajajaja, pues nada, bien por ellas. La verdad es que yo ni me preocupo por estas cosas, creo que hay temas mas importantes que el como me visto o no para ir a la Iglesia, creo que el ser un seguidor del Señor, es mucho mas importante que parecer un seguidor según el “modelo” del perfesto mormón o mormona. Si a alguien le gusta vestir tradicional, bien, y si a alguien le gusta vestir de otra manera, mejor aun; Aunque, les cuento un secreto?, hace un tiempo que he vuelto a mi silenciosa lucha contra la camisa blanca, por que, ¡Mormones Unidos contra la camisa blanca, jamas serán vencidos!!!! (aunque por favor, camisita sobria, listada, no muy notoria, que yo igual me alegro cuando otro sale del closet del aburridisimo uniforme de camisa blanca y traje obscuro, pero eso nomas, por que a veces hasta con camisa negra y corbata roja llegan algunos pajaritos, :-p)

Es oficial: no sabemos por que, como o cuando se restringio el sacerdocio a los negros.

Se acuerdan de ese tema no necesario para nuestra salvación pero del cual siempre terminamos hablando?, no, no el de la coca cola, hablo de el del sacerdocio para la gente de color. Resulta que en cumorah siempre publicábamos los análisis del tema y había terminado concluyendo de que la explicación clásica del tema, ese de los menos_valientes>cain>negros>no_sacerdocio era como muy rara y sin base doctrinal firme (no sale en las escrituras) y que de entre las muchas explicaciones de por que ocurrió, posiblemente nunca entendiéramos que paso realmente.

El caso es que es oficial, la Iglesia publico este año una declaración en la cual afirma lo mismo: Respecto al tema del sacerdocio a la gente de color se declara que: “no sabemos precisamente por que, como o cuando esta restricción comenzó en la Iglesia, pero esta ha terminado”. ¿Que les dije?.

Ok, mejor vamos la declaración completa:

Declaración Oficial
Razas y la Iglesia: Todos son iguales ante Dios

El evangelio de Jesucristo es para todos. El Libro de Mormón dice “negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres; … todos son iguales ante Dios”

Personas de todas las razas han sido siempre bienvenidas y bautizadas en la Iglesia desde el comienzo. De hecho, al final de su vida en 1844, Jose Smith, el profeta fundador de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se opuso a la esclavitud. Durante ese tiempo algunos varones negros fueron ordenados al sacerdocio. En algún momento la Iglesia dejo de ordenar varones de origen africano, aunque hubo algunas excepciones. No se sabe exactamente por qué, cómo o cuándo comenzó esta restricción en la Iglesia, pero esta ha terminado. Líderes de la Iglesia buscaron la guía divina respecto al tema y más de tres décadas atrás, extendieron el sacerdocio a todos los varones dignos. La Iglesia inmediatamente comenzó a ordenar a los miembros a oficios del sacerdocio dondequiera que asistieron todo el mundo.

La Iglesia condena inequívocamente el racismo, incluyendo cualquiera forma de racismo actual o en el pasado por individuos tanto dentro como fuera de la Iglesia. En 2006, el entonces presidente de la Iglesia Gordon B. Hinckley declaro que “ningún hombre que haga comentarios despectivos sobre las personas de otra raza puede considerarse un verdadero discípulo de Cristo. Tampoco puede considerarse a sí mismo como en armonía con las enseñanzas de la Iglesia. Reconozcamos que cada uno de nosotros es un hijo o una hija de nuestro Padre Celestial, el cual ama a todos Sus hijos. ”

Recientemente, la Iglesia también ha hecho la siguiente declaración sobre este tema:

“Los orígenes de la restricción del sacerdocio no son del todo claras. Algunas explicaciones con respecto a esta materia se realizaron en ausencia de la revelación directa y las referencias a estas explicaciones son a veces citados en publicaciones o los medios. Estas declaraciones personales previas no representan la doctrina de la Iglesia “.

Otra declaración, esta vez de febrero de 2012, señala similarmente que:

“Algunos han tratado de explicar la razón de esta restricción pero estos intentos deben ser vistos como especulación y opinión, no doctrina . La Iglesia no esta obligada [a responder] por especulaciones u opiniones dadas con una comprensión limitada”.

Chuuuuuu!!!!, el medio palo a las fuentes “dostrinales” favoritas del tema: Doctrina Mormona y Doctrina de Salvación….. yo les decía: Eso no era oficial y por muy “eruditos”, la verdad es que eran muy poco sólidos doctrinalmente en su tratamiento del tema.

De todas formas, igual me queda la sensación un poco no tan buena. Miren, no se confundan, no ando pidiendo que la Iglesia se retracte o diga “saben, nos equivocamos”, etc etc, total como yo soy creyente de que los apóstoles y profetas son humanos y no han declarado ser infalibles, un error o equivocación me parece lo mas normal del mundo, sin embargo creo que en la declaración anterior la Iglesia le tira mucha responsabilidad a “Algunos” diciendo que fueron especuladores y solo eran opiniones dadas con “comprensión limitada” (lo que leo como palos a McConkie y Fielding Smith y sus libros) cuando la verdad, es que la Primera Presidencia (es decir, quienes “obligan” a la Iglesia) también realizo declaraciones del mismo tipo, con idéntica especulación y comprensión limitada. Y una cosa es McConkie y JF Smith, bien por ellos, pero para mi es otra cosa la primera presidencia, ellos no son “Algunos” y lo que dicen, bueno, la Iglesia si debería sentirse “obligada a responder”. En ese aspecto creo que la declaración reciente falla al decir que fueron solo “algunos” los que trataron de explicar o justificar la situación cuando lo cierto es que de la cabeza para abajo, justificaron y publicaron esas razones.

Pero en fin, el cuento es que al final, oficialmente no sabemos, lo que se creía era pura especulación y bueno, “the past is the past”.

Los enlaces de rigor.

http://www.mormonnewsroom.org/article/race-church

http://www.mormonnewsroom.org/article/racial-remarks-in-washington-post-article

Luego voy a republicar los articulos de cumorah respecto al tema, los he estado corrigiendo y esta vez, aleluya!, vienen con la ortografía y todos los acentos corregidos ;-)

 

PD: Les apuesto que igual, aun con esta declaración directa de lds.org, van a salir algunos que no van a creer y los mejores, los que saldrán con lo de cain, y de que aunque ya no es oficial, “no hay nada que diga en la declaración de que no pueda haber sido así”…. aun cuando no aparezca en ningún lugar de las escrituras o revelaciones de cualquier tipo…

Jose Smith y el Caballo Obscuro de cola trenzada.

“En una colina vecina aguardaba el mayor tesoro que habían conocido los hombres, un cofre de piedra que guardaba un libro de oro con un mensaje divino. Pero las exigencias del ángel para hacerse con el tesoro eran múltiples y variadas. Algunas eran razonables y hasta previsibles: no podía usar el libro para enriquecerse, debía agradecer a Dios el privilegio concedido, debía contar a su padre lo acontecido en la habitación. Otras eran misteriosas: llamar al libro por su nombre, por ejemplo, o vestir ropa negra cuando fuera a desenterrarlo. Montar un caballo oscuro con el pelo de su cola trenzado, y que el libro no tocara el suelo hasta llegar a casa. Y la más intrigante de todas. Nunca, bajo ningún concepto, debía mirar hacia atrás.”

Fantástico relato con “nuevos datos” de lo que dijo Moroni a José apropósito de las planchas. Y de donde salen estas interesantisimas declaraciones?. Alguna cita que nadie conoce del diario de vida de Jose Smith?, quizás algo que comento Cowdery, Harris o inclusive Whitmer?. O un descuido dicho en Nauvoo por Rigdon, Emma o cualquiera otra persona?. Lamentablemente, para variar, no es así.

La cita se origina en el libro “Mormonismo Unvailed”, el primer libro “antimormon” de todos los tiempos, escrito en 1834 y que entre otras cosas también introduce la teoria Spalding como origen del libro de mormón y las magias con sapitos de Jose Smith (que mas de un siglo después fue el origen de la falsificación y asesinatos de la “Carta de la Salamandra”). En este libro de Eber D. Howe, quien por cierto fue demandado en juicio por Jose Smith debido a su acusación del plagio de un libro de Salomon Spalding, juicio que por cierto perdió, esta basado en testimonios de…. adivinen: Dos excomulgados de la Iglesia y que ni siquiera habían llegado muy lejos en el liderismo o tenido mayor contacto con los Smith como para saber mas detalles de su historia personal: Doctor Philastus Hurlbut quien dudo menos que un candy antes de ser excomulgado de la iglesia por “conductas impropias” jurando después vengarse de esos malvados mormones y Ezra Booth, quien duro un poco mas, como 5 meses antes de ser reprendido por el Señor en DyC 64:15–16. Parece que no lo tomo muy bien por que a los días renuncio a la Iglesia y formo su propia Iglesia, si señor, su propia iglesia anti Jose Smith obviamente! (y no es broma).

Al verificar el origen del relato suena hasta divertido toda la mezcolanza de gente enojada y sin mucha información de primera mano, claramente tomando o inventando cualquier rumor parcial con el único objetivo de desacreditar y tomar revancha de José, pero lo no divertido es que hasta el día de hoy, son muchos los que toman estas historias como “verdaderas” sin siquiera contrastarlas con los muchos relatos que cuentan la historia de otra forma o por lo menos verificar el origen o motivación de estas declaraciones tan “intedezantes”.

Como diría Her Goebbels: Miente miente, que algo siempre queda…

Lo que los Manuscritos y los Testigos nos dicen en cuanto a la Traducción de El Libro de Mormón

Continuando con los artículos respecto a la aparición del Libro de Mormón, desde el Perú Walter Cruz nos envió un email con una traducción que el había hecho de un documento al respecto de BYU-Farms. El texto es muuuuyyyy interesante y revela mas aspectos de este proceso y como los investigadores, a partir del estudio del manuscrito original y de la primera edición del libro de mormón pueden concluir de una manera mas fuerte el hecho de que José no invento o escribió el libro sino que de alguna manera tradujo el libro de mormón desde otra fuente.


Lo que los Manuscritos y los Testigos nos dicen en cuanto a la Traducción de El Libro de Mormón

Daniel C. Peterson
Traducción libre por Walter Iván Cruz, Perú

Royal Skousen ha dedicado una década y media a un estudio intensivo del texto del Libro de Mormón, y de manera especial al manuscrito original y al del editor. Es su fuerte opinión que la evidencia del manuscrito apoya el relato tradicional del origen del Libro de Mormón, y que no apoya la idea de que José Smith elaboró por sí mismo el texto o lo copió de cualquier otro manuscrito existente. Todos los testigos creían que de alguna manera José Smith veía las palabras y se las leía a los escribas. Tomados en conjunto, estos dos hechos son altamente significativos. Examinemos brevemente algunos datos relevantes.

Ante todo, la evidencia apoya fuertemente el relato tradicional que narra que el manuscrito original fue dictado oralmente. Las clases de errores que ocurren en el manuscrito son claramente los que ocurren cuando un escriba no escuchó bien, en vez de ser errores de mala lectura cuando se copia de otro manuscrito. (Por contraste, el manuscrito del impresor muestra precisamente la clase de anomalías que uno esperaría de los errores de un copista). El análisis meticuloso de Royal aún sugiere que José estuvo trabajando con más de veinte o treinta palabras a la vez.

Es aparente que José podía ver el deletreo de los nombres desde donde sea que los leía. Cuando el escriba había escrito el texto, él (o ella en el caso de Emma Smith) evidentemente lo leía en voz alta a José Smith para su corrección. De manera que el Profeta evidentemente tenía algo con él desde donde él dictaba, y con lo cual podía corregir lo que sus escribas habían escrito. Pero, ¿qué era esto? Los testigos son unánimes en cuanto a que él no tenía ningún libro, manuscrito o documento con él durante el proceso de traducción, el cual comprendía largos períodos de dictado.

En una entrevista con su hijo, José Smith III, poco antes de que ella muriese, Emma Smith insistía en que José no tenía ningún texto con él durante la obra de traducción:

    P. ¿No tenía él un libro o manuscrito desde donde a usted le leía o dictaba?

    R. Él no tenía ningún manuscrito ni libro desde donde leía.

    P. ¿No podía tenerlo sin que usted lo supiera?

    R. Si él hubiese tenido alguna cosa parecida no podría haberla ocultado de mí.

Emma Smith pudo hablar con autoridad con respecto al período durante el cual ella misma sirvió como escriba. Pero ¿qué hay sobre el período más prolongado cuando Oliverio Cowdery estaba tomando el dictado? De hecho, Emma podía hablar de una experiencia personal con respecto a ese tiempo también. Mientras estaban en Harmony, Pennsylvania – donde la mayor parte del texto de El Libro de Mormón fue escrito – Emma dijo que José y Oliverio no estaban lejos de ella:

P. ¿Dónde escribían papá y Oliverio Cowdery?

R. Oliverio Cowdery y tu padre escribían en el cuarto en donde yo estaba trabajando.

Ella dijo: “Las planchas a menudo descansaban en la mesa sin ninguna intención de ser escondidas, envueltas con un pequeño mantel de lino, que yo le había dado a él para envolverlas. Una vez sentí las planchas cuando estaban en la mesa, trazando su borde y su forma. Parecían ser apilables como papel grueso, y emitían un sonido metálico cuando se movían los bordes con el pulgar, como cuando uno pasa los dedos por los bordes de las páginas de un libro.”

No mucho después de hablar con ella, José Smith III escribió una carta en la que él resumió algunas de las respuestas que ella dio a sus preguntas. “Ella escribió para José Smith durante la obra de traducción, como también lo hicieron Rubén Hale, su hermano, y O. Cowdery; que la mayor parte de esta obra fue hecha en su presencia, y en donde ella podía ver y saber lo que se estaba haciendo; que mientras duró José Smith no tuvo ningún mss. [manuscrito] o libro de ninguna clase desde donde pudiese leer, o dictar, excepto las planchas metálicas, las cuales ella sabía que él tenía.”

Un corresponsal del Chicago Times entrevistó a David Whitmer el 14 de Octubre de 1881, y obtuvo la misma historia: “El Sr. Whitmer afirma enfáticamente, como lo hicieron Harris y Cowdery, que mientras Smith dictaba la traducción éste no tenía notas manuscritas u otros medios de conocimiento salvo la piedra vidente y los caracteres que se veían en las planchas, y que él [i.e., David Whitmer] estuvo presente y presenció como se realizaba.”

De manera similar, el St. Louis Republican, basado en una entrevista a mediados de Julio de 1884, informó que “Papá Whitmer, quien estuvo presente muy frecuentemente durante la escritura del manuscrito [i.e., de el Libro de Mormón], afirma que José Smith no tenía ningún libro o manuscrito frente a él del cual éste pudiera leer como se afirma que lo hizo, habiendo tenido él (Whitmer) la oportunidad de saber si Smith tenía el romance de Salomón Spaulding, [i.e., una novela] o el de cualquier otra persona, como para leer de éste.”

David Whitmer repitió insistentemente que el proceso de traducción ocurrió a plena vista de los familiares y amigos de José Smith. (La imagen común de una cortina que colgaba entre el Profeta y sus escribas, vista algunas veces en ilustraciones de la historia del Libro de Mormón, está basada en una mala interpretación. Sí existió una cortina, al menos en las últimas etapas del proceso de traducción, sin embargo, esa cortina no estaba suspendida entre el traductor y el escriba sino cerca de la puerta delantera de la casa de Peter Whitmer, con el fin de prevenir que los caminantes y mirones interfieran con la obra.)

Una evidencia adicional que demuestra que, sea lo que estuviera pasando, José Smith no estaba simplemente leyendo de un manuscrito, proviene de un episodio relatado por David Whitmer a William H. Kelley y a G. A. Blakeslee en enero de 1882:

    Él no podía traducir a menos que fuese humilde y poseyese los sentimientos correctos hacia todos. Se los ilustraré para que vean. Una mañana cuando él estaba alistándose para continuar con la traducción, algo estuvo mal con la casa y él se molesto por esto; era algo que Emma, su esposa, había hecho. Oliverio y yo subimos las escaleras y José se nos unió rápidamente para continuar con la traducción, pero él no pudo hacer nada. No pudo traducir ni una simple sílaba. Él bajó las escaleras y fue a un jardín en donde oró al Señor; estuvo fuera por casi una hora, y cuando volvió a la casa le pidió perdón a Emma y entonces subió las escaleras a dónde estábamos y la traducción continuó sin problemas. Él no podía hacer nada a menos que fuese humilde y fiel.

Whitmer le contó la misma historia a un corresponsal del Omaha Herald durante una entrevista el 10 de octubre de 1886. En lo que tal vez es un lenguaje sobredimensionado, el reportero del Herald resumió el acontecimiento de la siguiente manera:

    Él [José Smith] fue de nuevo a orar a la arboleda, y esta vez se fue por una hora completa. Sus amigos llegaron a estar bastante preocupados, y estaban a punto de organizar una búsqueda, cuando José entró pálido a la habitación, habiendo padecido un severo castigo de las manos del Señor. Fue directamente a su esposa en humildad, pidiendo y obteniendo su perdón, volvió a la obra, y con mucho gozo para él mismo y para los ansiosos amigos que lo rodeaban, la piedra volvió a mostrar las letras de fuego.

Parecería ser de esta anécdota que José Smith necesitaba estar espiritual o emocionalmente preparado para que continuase el proceso de traducción, algo que hubiese sido completamente innecesario si simplemente él lo hubiese leído de un manuscrito preparado. En este punto un escéptico podría tal vez sugerir que las distracciones emocionales interferían con la habilidad de José Smith para recordar un texto que él había memorizado la noche anterior para dictárselo a sus inocentes secretarios, o que los devaneos personales lo distraían como para poder improvisar un texto original que pueda ser escrito como si le hubiese ocurrido a él. Pero tales potenciales contra-explicaciones sufren de serios defectos: Si fuera remotamente posible imaginar a José Smith o a cualquier otra persona memorizar o componer casi 5000 palabras diarias, día tras día, semana tras semana, en la producción de un libro complejo y voluminoso es una pregunta que los lectores pueden meditar por sí mismos. También uno podría preguntarle al mismo escéptico por qué José simplemente no escribió el libro por sí mismo si estaba en verdad fingiendo la recepción del texto por revelación.

Una anécdota relatada por Martín Harris a Edward Stevenson dar evidencia contra el que la traducción sea un simple dictado de un texto memorizado o la lectura mecánica de un manuscrito ordinario introducido subrepticiamente en la habitación. Al hablar Harris de los primeros días de la obra, antes de la llegada de Oliverio Cowdery, cuando él servía como escriba, “dijo que el Profeta poseía una piedra vidente, mediante la cual él era capaz de traducir, así como también por el Urim y Tumim, y que por conveniencia él usaba la piedra vidente.” La piedra vidente era colocada en un sombrero para oscurecer la luz circundante y hacer legibles las palabras escritas en ella. Al contrario, por supuesto, el escriba necesitaba luz para poder escribir el texto. Esta situación, aunada al hecho de no existir una cortina divisoria, puede haber hecho muy difícil, si no imposible, que José escondiese un manuscrito, o libros, o las planchas mismas. El relato de Stevenson continúa:

    Con la ayuda de la piedra vidente aparecían las oraciones y eran leídas por José y escritas por Martín, y cuando terminaba de escribir él decía: “Escrito”, y si estaba correctamente escrito, la oración desaparecía y aparecía otra en su lugar, pero si no estaba escrita correctamente esta permanecía hasta que se corrigiese, de manera que la traducción era tal como fue grabada en las planchas, precisamente en el lenguaje que se usaba entonces. Martín dijo que después de continuar con la traducción cuando ellos se cansaban, bajaban al río y se ejercitaban tirando piedras, etc. En una ocasión mientras lo hacían, Martín encontró una piedra que se asemejaba mucho a la que se usaba para traducir, y al reasumir la obra de traducción, Martín reemplazó la piedra vidente con la que había encontrado. Él dijo que el Profeta permaneció en silencio, y se esforzaba de manera inusual por ver en la obscuridad, sin que aparecieran trazos de las habituales oraciones. Muy sorprendido, José exclamó: “¡Martín! ¿Qué es lo que pasa? ¡Todo está tan obscuro como en Egipto!” El rostro de Martín lo delató, y el Profeta le preguntó por qué lo había hecho, a lo que Martín respondió que para tapar la boca de los necios que le habían dicho que el Profeta se había aprendido todas esas oraciones y que solo las estaba repitiendo, etc.

Además, resulta claro por medio de un cuidadoso análisis del manuscrito original que José no sabía de antemano lo que el texto iba a decir. Los cortes de capítulos y las divisiones de los libros aparentemente lo sorprendían. Evidentemente él veía alguna indicación de un corte en el texto, y, cada vez que ocurría, le decía al escriba que escribiese “Capítulo” y más tarde se agregaban los números. Por ejemplo, en lo que ahora reconocemos como el final de 1 Nefi, el manuscrito original primero indica que iba a empezar un nuevo capítulo (En las divisiones de capítulos original el texto que continuaba estaba marcado como “Capítulo VIII.) Cuando José y Oliverio subsecuentemente descubrieron que en vez de eso estaban ante el inicio de un libro completamente distinto, 2 Nefi, la especificación original de capítulo fue tachada y colocada después del título del nuevo libro. Esto es muy instructivo. Indica que José podía solo ver el final de una sección pero que no sabía si la siguiente sección sería otra porción del mismo libro o, por el contrario, el comienzo de un libro enteramente nuevo.

Inclusive, había partes del texto que él no entendía. Su esposa Emma recordaba de las primeras etapas de la traducción: “Cuando llegaba a los nombres propios que él no podía pronunciar, o a palabras largas, las deletreaba”, y evidentemente ella mencionó su experiencia a David Whitmer o a cualquier otra persona que supiese de este fenómeno de manera independiente. Whitmer le contó a E. C. Briggs y a Rodolfo Etzenhouser en 1884 que “cuando José no podía pronunciar las palabras las decía letra por letra.” Briggs también recordó una entrevista de 1856 en la que Emma Smith “hizo hincapié en la limitada educación de su esposo mientras él traducía el Libro de Mormón, cuando ella era su escriba, ‘Él no podía pronunciar la palabra Saríah.’ Y en una ocasión cuando estaba traduciendo, cuando se mencionaron los muros de Jerusalén, él se detuvo y dijo: ‘Emma, ¿Jerusalén tenía muros que la rodeaban? Cuando le dije que así era me respondió: ‘Oh, pensé que había sido engañado.’” Como se resumió del testimonio de David Whitmer en 1885 en el Chicago Tribune, éste confirmó la experiencia de Emma: “Al traducir los caracteres, Smith, quien era iletrado y muy poco versado en la historia bíblica, a menudo era compelido a deletrear las palabras, no sabiendo la pronunciación correcta, y el Sr. Whitmer recuerda el hecho de que en ese tiempo Smith ni siquiera sabía que Jerusalén era una ciudad amurallada.” (El uso del término iletrado es potencialmente engañoso puesto que José Smith era letrado, según el uso actual de la palabra, ya que él podía leer y escribir. Pero José no era una persona instruida; no era un hombre de letras. Según esto, en un sentido de la palabra, él era iletrado.)

En la noticia de la muerte de David Whitmer, e indudablemente basados en sus entrevistas anteriores a él, el número del Chicago Times del 24 de enero de 1888 volvió a hacer alusión a las dificultades que tenía José Smith con el texto que dictaba: “Smith, siendo iletrado, a menudo tropezaba con palabras grandes, las que el maestro de la villa [Oliverio Cowdery] se las pronunciaba, de tal manera que la obra prosiguiera.”

Así vemos que José Smith parecía haber estado leyendo desde algo, pero que no tenía ningún libro, manuscrito o documento con él. Parece ser que era un texto nuevo y extraño para él, y que requería cierto enfoque emocional o mental antes de poder leerlo. Todo esto es completamente consistente con las afirmaciones de José Smith, de que él estaba dictando el texto por revelación mediante un instrumento interpretativo, y no concuerda con las afirmaciones de que él había creado el texto previamente, o que estaba leyendo de una copia fraudulenta de algún manuscrito perteneciente a otra persona. Para hacer plausible esta última teoría tendríamos que rechazar el testimonio unánime de los testigos visuales en el proceso e ignorar la evidencia del mismo manuscrito original.