Poder y Autoridad.

 “Mas esto no es todo; Se habían dedicado a mucha oración y ayuno; por tanto, tenían el espíritu de profecía y el espíritu de revelación, y cuando enseñaban, lo hacían con poder y autoridad de Dios”.

Una escritura sencilla, ubicada en el capitulo 17 de Alma, encierra en su contenido una de las verdades más poderosas de toda la restauración: El Poder y la Autoridad.

Recuerdo que antes de partir a mi misión me “preparé” estudiando la Biblia y las demás escrituras que usaría para convencer a la gente a la que me enviasen y argumentar nuestra “verdad”. Iba convencido de que iba a grandes debates donde, gracias a mi intelecto, conocimiento y capacidad de argumentación, podría llevar un montón de gente al evangelio verdadero de Cristo. Hoy en día, cuando recuerdo esto, me da hasta vergüenza pensar en mi ingenuidad y desconocimiento de “como era la cosa”: Poder y Autoridad…

Tuve suerte. Mi primer compañero, con quien estuve sólo un mes (el mes más importante de toda mi vida), entre risas y testimonio me enseñó que el camino iba por otro lado.

Aún recuerdo las primeras charlas en las que estuve presente -por un raro motivo, serví como misionero un mes, para después entrar al CCM y sólo luego de ello ir a mi misión asignada- y cómo me sentía en esas charlas. Cuando mi compañero mostraba la imagen de la primera visión, la relataba y luego testificaba. Les prometo que podía ver físicamente salir luz del rostro de ese joven que llegó desde Argentina para enseñar a mis compatriotas y a mí.

Creo que ni siquiera en esos dos años de fe y servicio dejé de ser analítico para pensar; pero al tiempo me di cuenta de que ocurría algo extraño cuando mis compañeros testificaban. Ellos no necesitaban probar lo que decían; no usaban las cientos de escrituras bíblicas que yo tenía preparadas para cada caso, ellos simplemente hablaban con un poder y una autoridad de los que anteriormente jamás me había dado cuenta. Un poco mas de tiempo después, también me di cuenta que esa manera era impresionantemente más eficaz para enseñar. Hubo instantes en los cuales pude realmente sentir que ya no me comunicaba, sino que la inteligencia fluía entre yo y quienes enseñaba. Realmente comencé a experimentar cosas que no conocía y que luego, al leer las escrituras, podía reconocer como cosas que estaba viviendo. Llegué a ser verdaderamente un embajador de Jesucristo; investido de su Poder y su Autoridad, y no en forma metafórica, sino que absolutamente real.

La GEE relaciona ambos términos, el Poder y la Autoridad, diciendo que: “El tener Poder sobre algo es tener la capacidad para controlarlo o mandarlo”. Doctrina y Convenios nos aclara aún más que “el poder está en ellos” para “consagrarse a una causa buena”. . . y efectuar mucha justicia” (DyC 58:27-28). El Poder no aparece como un derecho, sino que es una consecuencia directa de la pureza, rectitud y la fe: “. . .purificad vuestro corazón delante de mí, y entonces íd por todo el mundo y predicad mi evangelio a toda criatura que no lo haya recibido.” (DyC 112:28).

Los hijos de Mosiah también aprendieron esta lección. Cuando se encontraron con su amigo Alma hijo, él comenta que “se habían fortalecido en el conocimiento de la verdad; porque eran hombres de sano entendimiento y habían escudriñado diligentemente las Escrituras para conocer la palabra de Dios. Mas esto no era todo, se habían dedicado a mucha oración y ayuno por tanto… cuando enseñaban, lo hacían con poder y autoridad de Dios.”

Vemos claramente en este versículo cuál fue el precio que tuvieron que pagar un grupo de misioneros para ser efectivamente investidos de Poder. La Biblia es clara al respecto: “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.

Y entonces, es ahí donde estaba el truco: Obtener la compañía del Espíritu Santo, la fuente final de nuestro Poder y nuestra Autoridad.

Para finalizar, puedo recordar al profeta Jose Smith. En una ocasión un periodista no miembro de la iglesia le preguntó cuál era la diferencia entre su religión y el resto de las religiones que habían en el mundo, -cuando yo leía eso, pensé rápidamente: Podría haber hablado de los grados de gloria… de la exaltación… del conocimiento de Dios como un personaje exaltado… de tantas cosas-, sin embargo, Jose mencionó sólo una: “Gozamos de la compañía del Espíritu Santo”….

Sólo ahora vengo a comprender lo que él le dijo a ese periodista, algo muy sencillo, casi nimio; pero que como en las parábolas del Salvador, cuando uno comienza a entender, se maravilla ante la profundidad de lo que El estaba diciendo.

Testifico que ésta es la Iglesia del Salvador, que Su autoridad y Su poder están presentes hoy en día en la tierra, y que si pagamos el precio que se nos pide para ser dignos de ello, podemos ser llenos de poder y autoridad de lo alto para bendecir a nuestros demás hermanos. Lo sé, porque lo he vivido.

En el nombre de Jesucristo, Amén.

Sobre eso de amar al projimo….

http://images.easyart.com/i/prints/rw/en_easyart/lg/1/0/Christ-And-The-Rich-Young-Ruler-Heinrich-Hofmann-10731.jpg

Hace mucho, muchisimo tiempo tengo esta inquietud. A pesar de que en cumorah me gusta escribir de temas no muy comunes, la verdad, es que a mi no me gusta la “doctrina” ni la “doctrina profunda”. De hecho, ni me gustan los mandamientos ni nada de eso, a veces me da pena por que conozco y practico mucho los mandamientos, pero se me pasan los mas importantes, colo el mosquito y se me pasa el camello.

A que me refiero?. Hagan el siguente ejercicio, yo lo he observado una y otra vez. Haganle a alguen (o haganse ustedes mismos) la pregunta de que cosas tenemos que hacer los miembros de la Iglesia para volver a vivir con Dios. Estoy seguro que la lista sera algo asi como la siguente: Ir a la Iglesia, hacer las oraciones, leer el libro de mormon, pagar los diezmos, ley de castidad, obedecer la palabra de sabiduria, ser honrados, ir al templo, sellarse, cumplir con nuestros llamamientos, hacer las visitas de maestros orientadores/maestras visitantes, la noche de hogar, etc. Alguen puede agregar algunos mas?. Hagan la prueba, y en el 85% de los casos les recitaran esa lista, quizas incluso con el mismo orden. No esta mal, de hecho, todos tenemos que hacer esas cosas, son parte de nuestra “doctrina” y creencias, sin embargo, por algun motivo, solo cuando se nos acaban esa primera lista, nos acordamos de otros: Ejercer la Fe, Ser limpios de Corazon, y sobre todo, el mandamiento que es tan importante como el primero: Amar a tu Projimo como a ti mismo.

No tengo idea por que se nos hace mas facil seguir los mandamientos “de la ley”, antes que el gran mandamiento, que junto con el “Amaras a Dios” realmente forman la base de toda la ley. Para mi es 1000 veces mas facil pagar mi diezmo que el amar como deberia a todo el mundo. En la iglesia, llega a ser algo patetico algunas veces por el poco amor sincero que hay de vez en cuando. Que decir de las innumerables ocasiones en que estamos mas preocupados de “seguir la letra de la ley” antes de dar, o siquiera mostrar, un poco de amor o respeto para con nuestros semejantes. En cumorah hay casos tipicos. Discutiendo doctrina del evangelio, a veces nos exaltamos. Es increible! que es mas importante ante los ojos del Salvador?. Discutir y ver quien tiene mas conocimiento o simplemente comportarnos como el Señor dijo?

A veces me pongo pesimista. Muchos creen que la gente no se va a salvar por que no pago su diezmo, por que no cumplió con su llamamiento o por que toma coca cola. Yo creo que en realidad vamos a tener mas problemas por que no amamos a nuestros hermanos en forma sincera como se nos ha pedido. En mi mision, aprendi que el Amor es un Don. Creo que los niños tienen ese don. La Mica ama a todo el mundo, pero en algun momento lo perdemos. Yo no soy el ejemplo de amor para nada, no lo era en mi mision hasta que comprendi que no estaba para “guardar los mandamientos” o para bautizar a millones sino que para amar a mi prójimo. No tenia idea como se hacia eso hasta cuando entendi gracias a las escrituras que el Amor era un Don de Dios, y por lo tanto, como un Don, era algo que podia pedir y solicitar a Dios. Recuerdo que una de las mayores lecciones de mi mision fue ver el milagro de ver como hice la prueba, ejercí la fe y pedí por ese concepto loco llamado “amor al projimo” y como comence a amar a la gente a la que servi como nunca antes lo habia hecho. Es penoso pensar que hace mucho tiempo que investigo del evangelio, sigo los mandamientos, trato de hacer lo correcto, pero hace mucho que no me detengo a orar para nuevamente pedir por volver a tener amor.

Parafraseando a Pablo, Aunque yo tuviese todo el conocimiento en las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Y aunque tuviera el don de la profecía (revelacion, inspiracion, autoridad y todas esas cosas que los mormones siempre decimos) y conociera todos los misterios y toda la ciencia (y toda la doctrina y toda la historia y todas las respuestas y todas las escrituras y todo eso) aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas (de no tomar cafe, de pagar diezmos, de ir a los consejos de barrio, de hacer las visitas, de esto y esto otro), si no tengo amor, no soy nada.

En realidad, me siento un poco triste. Tengo que hacer grandes cambios en mi vida, por que siento que la campana nuevamente me esta tocando sobre la cabeza por que no cumplo el gran mandamiento, tan grande que esta a la par con el primero, el amar a mi semejante como a mi mismo.

Muchas gracias a Jeannette por enviarme algunas reflexiones al respecto. El articulo de ella (por que en realidad, este articulo era de ella) en leer mas.

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Barbas, Barbones y Barbaridades.

http://newsroom.lds.org/Static%20Images/Newsroom/photo/med_finalFP.jpgHace varios años atrás, servia como misionero en una ciudad al sur de Chile. Gran parte del trabajo que realizábamos tenia que ver con la activación, y en muchos casos la reconversión de personas que llevaban años sin volver a la Iglesia.  Recuerdo (no muy bien, claro) que un día, hubo una reunión especial un domingo en una capilla de Rancagua la cual aprovechamos como oportunidad para llevar inactivos a la iglesia. Una pareja de misioneros estaban muy contentos por que habían podido llevar un hombre con el cual llevaban tiempo trabajando a la capilla, mientras comenzaba la reunión este hombre se sentó en el pasillo y espero. Llevaba mucho tiempo de no asistir a la capilla, no se había puesto corbata, pero usaba una chaqueta, y… barba. Todo iba bien hasta que apareció alguien, un líder (del area que vivia en esa cuidad)  lo miro, le sonrío condescendientemente, y le pregunto por que venia a la capilla con barba. El hombre le dijo que así se sentía cómodo y si Jesucristo uso barba, el no veía que tuviese de malo, mal que mal Jesucristo es nuestro ejemplo (yo se que es un argumento “distinto” y algo debatible, pero fue mas o menos lo que el hombre respondió). El “lider” le miro, sonrío, y luego, apuntando a una foto de la primera presidencia en el diario mural que justo estaba ahí, le señalo “es verdad, Cristo es el ejemplo pero en este momento Ellos son nuestro ejemplo, así que así debemos presentarnos en la iglesia”. Resultado, el hombre no quiso contender con la “autoridad” pero al rato se fue de la capilla, y hasta donde supe cuando me fui a otro sector, nunca mas volvió a una capilla.

Han pasado muchos años desde eso, yo no recuerdo bien la historia, si recuerdo que los misioneros estaban entre apenados y enojados por como un “líder” pudo destruir su trabajo de semanas en un par de minutos, y claro, apenados por la persona que estuvo a punto de volver. Personalmente no justifico la actitud de la persona inactiva. Al fin y al cabo, uno es el que tiene que perseverar hasta el fin, y nuestro compromiso con Dios siempre debe ser mas importante que las malas actitudes que se puedan vivir, sin embargo, es lo que ocurrió.

El tema de este articulo, no sera analizar DyC 121:39-40, sino que esa disyuntiva vital para algunos: ¿se puede usar barba en la iglesia?.  Y si no se puede. ¿Por que?. Mas info en Leer mas.

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Recetas de Vida 2

Esta historia es una de las mas queridas para mi, se trata de una persona extraordinaria, con quien nos conocemos desde la primaria, y que donde este, siempre llama la atencion por sus atributos, pero, es algo timido, por lo cual me prohibio editar en cualquier sentido su escrito (grgrgrgrgr), a penas me dejo colocar una foto que lo represente, tal como lo hice ;).
El no es un ejemplo (nadie lo es, excepto el Salvador y Gordon B) pero su historia, realmente puede servir de inspiracion para muchos. Esa es la idea…. aunque, por supuesto, el siempre ha sido uno de mis ejemplos….

Cuando admin me pidió que pudiera escribir la receta que había usado para haber tenido éxito en las metas que me había trazado desde que era un niño, me mostré bastante reacio a hacerlo, no por egoismo ni por esas cosas de este tipo, quienes me conocen de cerca saben que siempre he estado dispuesto y de buen gana para compartir una buena parte de lo que he logrado en conocimientos y mi pequeña experiencia con ellos, sino porque alguna persona que estuviera cerca de mí pudiera descubrir quién soy y pensar que esto es una especie de relato autoreferente donde uno se tira flores a uno mismo y pensara que me siento muy por encima del resto, en realidad no es así, sólo después que mi buen amigo me ha invitado más de cinco veces, más por insistencia que por otra cosa lo he hecho, y espero que le sirva a alguien, después de todo es sólo una experiencia propia.

Dicho esto de antemano procedo a contar la historia…

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Reflexiones sobre el Dar a los Pobres

Por Walter Iván Cruz

El proceso de llegar a convertirse en un verdadero Santo de los Últimos Días no está exento de los desafíos diarios, que plantean ante nosotros preguntas éticas cuya respuesta no es fácil de deducir a primera vista, sino que éstas requieren de un análisis y meditación dedicados para vislumbrar la respuesta más adecuada. Vemos en las calles a mendigos e indigentes, e inmediatamente vienen a nuestra mente las enseñanzas de nuestros maestros de la Iglesia de socorrer a los pobres y necesitados. El dilema está cuando nos enteramos por medio de reportajes o por simple observación que algunas de estas personas que andan por la calle pidiendo dinero para satisfacer sus necesidades no son en realidad indigentes. El problema radica en saber cual es el mayor bien que podríamos hacer por ellos.

Hice una lista de unas cuantas citas de las escrituras y de líderes de la Iglesia que permitirán analizar cual es la posición, a mi parecer, más adecuada para este problema. Las iré analizando y luego, al final, haré un resumen de lo aprendido.

El articulo completo en “leer mas” Continue reading »

Bruce R. McConkie y "Mormon Doctrine" – Doctrina Mormona

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Cada cierto tiempo me topo con gente que cree en el hecho de que cualquier_cosa_que_diga_un_lider automaticamente es doctrina (cosa que como hemos visto no es verdad por si mismo) y aun mas, con los que tratan de zanjar cualquier discusión citando a “Doctrina Mormona” prácticamente como la fuente final de la “verdad”.

Es difícil a veces razonar así, por que basan sus ideas en un libro  -de un apóstol)- bajo la premisa fundamental de que “si lo dijo un apóstol, es la doctrina de la iglesia”. Esto tiene un par de errores, una, que la doctrina de la iglesia no es lo que diga o piense un apóstol por si mismo solo por el hecho de que el lo dijo sino que hay un camino que debe seguir alguna idea para ser “doctrina”, y dos, fallan al identificar como fuente de doctrina a libros, por muy “doctrina” que sea su titulo, o muy “erudito” o autoridad que sea su autor. De casualidad hay un muy buen ejemplo que contraresta el pensamiento anterior en el proceso de la palabra de sabiduria, publicado anteriormente, en el cual se puede ver como apostoles tomaban posiciones propias y que aunque la iglesia les permitia tener sus propias interpretaciones, dejaba bien en claro que por muy apostoles que fuesen, no necesariamente representaban la posicion de la Iglesia como organizacion.

Bruce R. McConkie, y doctrina mormona en forma particular, son los ejemplos mas claros de la confusión de que es o que no es verdaderamente la posición o doctrina de la iglesia, en este articulo, se hará un breve repaso a este particular y famoso libro. Para el articulo completo en leer mas.

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La "doctrina" de la expiacion por sangre

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La doctrina de la expiacion de la sangre fue una idea ampliamente difundida entre los miembros de la Iglesia entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. En forma resumida consistia en la creencia de que una persona podia pagar por si mismo por pecados por los cuales el Sacrificio de Cristo (del derramamiento de su sangre) no alcanzaba por lo cual el mismo debia derramar su propia sangre. Historicamente, aunque se trata de explicar que se enlaza a Jose Smith y las propias escrituras, se cree que su origen fueron ideas de Brigham Young y otros lideres de ese tiempo. En el siglo XX fue ampliamente creida entre los miembros de la iglesia, incluyendo grandes lideres, y en cierta forma se le responsabilizo por errores cometidos por miembros de la Iglesia al tratar de “ejercer” esta idea. De hecho, aunque no ha sido comprobado, algunos historiadores sindican esta “idea” como unaa de las variables que tomaron parte en la tristemente celebre Masacre de Mountain Medows ocurrida en 1857 cerca de 150 kilometros al sur de Salt Lake City. El siguente articulo es un relato de mi relacion con esta “doctrina”, informacion acerca de ella y la conclusion oficial de su significado. El articulo fue escrito hace un año y medio atras por lo cual puede tener algunos errores de tiempo.

Hace una semana atras, con barbi, comentábamos en la escuela dominical el simbolismo del “nacer de nuevo” que dijo Jesús a Nicodemo con la realidad simbólica de que el bautismo no es solo por agua sino que también por sangre. Mas tarde seguimos conversando y estudiando acerca del tema de la sangre y sus simbolos y sorpresivamente nos encontramos con algo muy interesante e inesperado con respecto al tema “La Doctrina de la expiación por Sangre”…

El resto en “Leer mas”

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La Planificacion Familiar

 A menudo una causa de duda y discusión es que enseña la iglesia con respecto a la planificación familiar o a la cantidad de hijos que se espera de cada matrimonio santo de los últimos días. La confusión esta en cierta forma dada debido a que se ha escuchado o enseñado principios que algunas parecen condenar la posición generalmente aceptada por la sociedad, sociedad que actualmente evoluciona en forma directa a su nivel de desarrollo desde la familia numerosa hacia las familias con pocos, e inclusive en forma extrema, a una familia sin hijos.
Cual es la posición de la iglesia al respecto?, esta permitida la “planificación” familiar, se puede usar la pastilla o solo métodos “naturales”?, cuantos hijos se espera en forma “aceptable”?, espero a través de este estudio dar un poco de luz al respecto en base a lo que he estudiado y a mi nivel de conocimiento. Desde ya hago la advertencia de que este análisis constituye mi opinión personal y no puede ser tomado como una respuesta oficial o definitiva al respecto.

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¿Realmente son perdonados nuestros pecados por testificar del Evangelio? – Actualizado

Por Axel V.

En varias ocasiones escuché hablar sobre título de este artículo, pero no como pregunta sino como una gran afirmación.

Si realmente nuestros pecados son perdonados, entonces ¿somos salvos?, ¿Es tan así?.

Tras cada hecho que Nuestro Amado Padre Celestial nos mande a realizar, o en otras palabras, tras cada mandamiento, existe una bendición por cumplir y una consecuencia negativa por ignorarle.

He aquí os envíe para testificar y amonestar al pueblo, y conviene que todo hombre que a sido amonestado, amoneste a su prójimo.

Por tanto, quedan sin excusas, y sus pecados descansan sobre su propia cabeza”.

(Doctrina & Convenios 88:81, 82)

Se nos manda a testificas cuando tenemos conocimiento de la verdad, pues si no lo hacemos, esos pecados, los referidos al no proclamar el evangelio descansarán sobre nuestras cabezas y eso claramente no es una bendición.

Para poder lograr una bendición debemos compartir nuestro testimonio. Cuando nosotros testificamos ocurre algo muy peculiar, Doctrina y Convenio 62:3 dice:

Sin embargo, benditos sois, porque el testimonio que habéis dado se ha escrito en los cielos para que lo vean los ángeles; y ellos se regocijan a causa de vosotros, y vuestros pecados os son perdonados”.

¿Por qué sucede esto?

El hermano Bruce R. McConkie dijo:

Al rescatar al hermano que esta en error, lo salvamos y nos salvamos a nosotros mismos. Nuestros pecados quedan “cubiertos” (perdonados), porque ejercemos el ministerio para lograr la salvación y bendición de otro miembro del reino. En principio, esta recompensa especial para los ministros de Cristo se aplica también a aquellos que predican el evangelio y traen almas al reino. El ministro recibe la recompensa de la salvación y en consecuencia, es liberado de sus propios pecados”

(Doctrinal new testament commentary, 3:279).

Para tener una idea general sobre este principio sólo falta contestar la gran pregunta;

¿Son perdonados todos nuestros pecados o sólo parte de ellos?.

Santiago nos dijo:

Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados”. (Santiago 5:20)

Santiago nos da la respuesta. Recibimos el perdón de pecados no de todos nuestros pecados.

Algo que siento importante mencionar, es que tanto el presidente Bruce R. McConkie como Santiago nos dicen que existe una condición, esta es, salvar del pecado a alguien.

No es tan simple como testificar nada mas, sino que además debemos procurar meter la hoz con toda nuestra fuerza y así atesoremos para nosotros mismos , de modo que no pereceremos sino que traeremos salvación a nuestra alma. (D & C 4: 4).

Al estudiar esto, así como otros temas, y al sumar escrituras y ver que personas de tiempos distintos las escribieron, me hace sentir y ver la verdad de este evangelio. Este evangelio es perfecto, el Padre nos ama y esta deseoso de que seamos un instrumento en sus manos para bendecir otras vidas y así el bendecirnos con el perdón.

ACTUALIZADO

Agrego lo dicho por el presidente Kimball al respecto:

Compartir el testimonio nos libera de nuestros pecados

Extracto del libro “El Milagro del Perdón” por el presidente Spencer W. Kimball
Capítulo 15, páginas 204 – 206

“Cumplir los mandamientos” incluye las muchas actividades que se requieren a los fieles. Obras buenas en general y la devoción, acompañada de una actitud constructiva es lo que hace falta. Por otra parte, una manera sana de neutralizar los efectos del pecado en la vida de uno es llevar la luz del evangelio a otros que hoy no la disfrutan. Esto puede significar hacer la obra tanto con los miembros inactivos de la Iglesia como con los que no son miembros, tal vez con éstos en la mayoría de los casos. Notemos cómo el Señor ha relacionado el perdón de los pecados con el testimonio que uno da tocante a la obra de los últimos días:

“ Porque yo os perdonaré vuestros pecados con este mandamiento: Que os conservéis firmes en vuestras mentes en solemnidad y en el espíritu de oración, en dar testimonio a todo el mundo de las cosas que os son comunicadas” DyC 84:61

Tal parece que el Señor se desilusiona con muchos que no dan sus testimonios, en vista de que dice: “mas con algunos no estoy muy complacido, porque no quieren abrir su boca, sino que esconden el talento que les he dado, a causa del temor de los hombres. ¡Ay de éstos!, porque mi enojo está encendido en contra se ellos” DyC 60:2

Esta negligencia en dar testimonio sería particularmente grave para aquellos que tienen que vencer y neutralizar pecados mortales. Cabe notar en particular las palabras dadas en 1831, por conducto del profeta José Smith, a él y a los hermanos que lo acompañaban en su viaje a Sión. Dirigiéndose a ellos, el Señor dijo:

“Sin embargo, benditos sois, porque el testimonio que habéis dado se ha escrito en el cielo para que lo vean los ángeles; y ellos se regocijan a causa de vosotros, y vuestros pecados os son perdonados” DyC 62:3

Aquí el Señor promete el perdón de pecados a aquellos élderes que habían sido valientes en la obra de buscar prosélitos y en dar testimonio. Los ángeles, así como el Padre que está en los cielos, ciertamente se regocijarían a causa de aquellos miembros que con gran sinceridad vencieran sus pecados y recibieran la remisión de los mismos, debido en parte a sus esfuerzos por elevar la norma espiritual de sus semejantes, dándoles el testimonio del evangelio restaurado.

Otra declaración del Señor – ésta por conducto del apóstol Santiago – recalca el valor del testimonio en cuanto al vencimiento de los pecados. El testimonio proviene del estudio, la oración y el cumplimiento de los mandamientos, y la repetición del testimonio lo edifica y le da estabilidad. El citado apóstol dice que por medio de esta obra misional de salvar las almas de otros, uno llega al punto de traer salvación y la santificación a sí mismo. “Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados” Santiago 5:19­-20

Toda persona que está iniciando el largo viaje para emanciparse de la esclavitud del pecado y la maldad hallará consuelo en el concepto expresado por Santiago. Podríamos ampliarlo un poco y recordarle al transgresor que cada testimonio que dé, cada oración que ofrezca, cada sermón que predique, cada pasaje de las escrituras que lea, toda ayuda que proporcione para estimular y elevar a otros – todas estas cosas lo fortalecen a él y lo elevan a un nivel más alto.

Al convertirnos en instrumentos en las manos de Dios para cambiar la vida de otros, nuestra propia vida no puede menos que ser elevada. Difícilmente se puede ayudar a otro a llegar a la cumbre del monte sin escalarlo uno mismo.

Se presentan oportunidades casi ilimitadas de elevar a otros en actividades como la obra de los quórumes, las organizaciones auxiliares y comités de la Iglesia, y por este medio bendecirse uno mismo. Mensualmente se efectúan reuniones de testimonio en las que cada uno tiene la oportunidad de testificar. Pasar por alto tales oportunidades equivale a dejar de acumular, hasta ese grado, créditos para balancear los errores y transgresiones que se han amontonado.

(Fin de la cita)

Claramente (como lo recalco con cursivas y en letras grises) el presidente Spencer W. Kimball, creía que el testificar y traer almas a Cristo, borra de sobre nosotros pecados. El indico “pasar por alto tales oportunidades [de testificar] equivale a dejar de acumular, hasta ese grado, créditos para balancear los errores y transgresiones que se han amontonado”.

No entendemos bien el como, pero el testificar y traer almas a Cristo si provoca una purificación, una santificación en nosotros y balancea los errores que emos cometido.

Cerrad Vuestros Corazones: doctrina o "dostrina".

http://www.desertsaintsmagazine.com/wp-content/photos/Kimball_107.jpgOk, esta carta la conoce cada uno de aquellos jovenes y jovencitas que parten a la gran aventura misional: un dia, uno de los maestros del CCM se acercara a los elderes (o hermanas por separado), les lleva a una sala y les lee un famoso discurso pronunciado por Spencer W. Kimball. Para que les voy a contar de que se trata, cada uno de los misioneros lo tuvo claro desde el principio: No puedes enamorarte, no puedes “conocer” personas del sexo opuesto, no puedes siquiera pensar en casarte con alguen que conociste en la mision.

El problema es que efectivamente, lo de los matrimonios entre gente que se conocio en la mision, elder-converso o entre misioneros, cada cierto tiempo ocurre, y aun mas, muchos de los matrimonios entre gente que se conocio en la mision son excelentes matrimonios, sin embargo, siempre hay el estigma de la frase mas fuerte en todo el discurso: “Si te casaste con alguen que conociste en la mision [sin importar cirscunstancias], tu mision fue un fracaso”.

Y esa es la creencia de la mayoria de la gente en la iglesia. Para muchos, es algo traumante por decir lo menos, por mas que los que se casaron con gente de la mision se autojustifiquen y todo eso (es curioso, pero casi siempre dicen que se casaron con X persona de la mision que les fue “revelado”) siempre esta esa espinita clavada debido al discurso del presidente Kimball. Mas aun, igual hay algo de confusion, por que no pocos grandes lideres se casaron con gente de su mision, en forma rapida me recuerdo de Elder Harold B. Lee, casado con una misionera de su mision, o elder David C. Hoopes, mi presidente de mision, hace poco presidente del templo de Venezuela, el cual se caso ni mas ni menos que con la hija de su propio presidente de mision.

El tema es…. y si este discurso, no fuese “veridico” ????.

mas de este interesante tema, en leer mas.
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